Centros de rehabilitación irregulares
El resto de centros de rehabilitación, a los que más acuden los usuarios de drogas, operan en la clandestinidad y no ofrecen un tratamiento integral en contra de las adicciones, como identificó la Auditoría Superior de la Federación (ASF).
En una auditoría de 2019 halló que de los 2,118 establecimientos residenciales especializados en adicciones que se encontraban en operación, solo 27.8% estuvo registrado en la entonces Comisión Nacional de Adicciones (Conadic), convertida después en Conasama.
Incluso con ese registro, solo la mitad de ellos contaron con el reconocimiento de la dependencia “al no tener ningún reporte de prácticas negativas y cumplir con al menos el 80% de los criterios evaluados en los rubros de infraestructura, recursos humanos, servicios de alimentación, organización, proceso de atención y satisfacción del usuario”.
Violencia en los anexos
Distintas investigaciones periodísticas y estudios académicos documentan que las personas son víctimas de lesiones y malos tratos en los anexos. Incluso, algunos de los llamados “padrinos” piden una mejor regulación para cerrar los ilegales.
En noviembre de 2025, la Fiscalía de Jalisco aseguró una supuesta clínica de rehabilitación llamada “Vikingos”, en el municipio de Tonalá, tras la muerte de uno de los internos.
El hombre ingresó al anexo el 3 de noviembre y su familia perdió el contacto con él, por lo que denunció su desaparición. Los encargados del anexo dijeron que el interno se fugó, pero la Fiscalía encontró el cuerpo en una inspección. Estaba al interior del anexo, semienterrado y con huellas de severos golpes.
Después del aseguramiento del anexo, otros internos denunciaron la violencia que sufrían, como baños con agua fría, falta de alimentación a manera de castigo, severos golpes y actos de tortura.
En septiembre del año pasado, cinco hombres que manejaban un anexo fueron detenidos en Mérida, Yucatán, acusados de privación de la libertad y agresiones por golpear a un hombre y amarrarlo de pies y manos para internarlo de manera obligada en su anexo. Este es un método común en varios anexos.
También en ese mes de 2025, las autoridades del Estado de México rescataron a 15 mujeres, tres de ellas menores de edad, del centro de rehabilitación femenil “La cuna”, tras detectar que podían ser víctimas de trata.
Y en Puebla, la Secretaría de Seguridad local prometió verificar los anexos tras recibir una denuncia de agresión sexual en contra de un hombre internado en el centro de rehabilitación “Fuente de vida, luz, fe y esperanza”.
Ahí, en esa misma entidad, el exdiputado federal del PAN Osiel Castro fue secuestrado en 2019. Las autoridades lo encontraron maniatado en un anexo del municipio de Ajalpan.