Encinas advirtió que la historia ha demostrado que los cambios de régimen impulsados por actores externos y la aplicación de medidas extraterritoriales no solo contravienen el derecho internacional, sino que han profundizado conflictos y debilitado el tejido social de las naciones.
“La historia de América Latina es contundente: la intervención nunca ha traído democracia, nunca ha generado bienestar, nunca ha generado estabilidad duradera”, dijo.
Encinas recordó que América Latina y el Caribe han sido reconocidos como zona de paz, de acuerdo con la resolución AG/RES. 2862, adoptada por la Asamblea General de la OEA en 2014, la cual establece el compromiso regional de resolver las controversias por medios políticos y jurídicos, con apego a las cartas de la ONU y de la OEA.
En ese marco, México expresó su profunda preocupación por las declaraciones recientes que apuntan a un posible escalamiento o expansión de acciones militares hacia otros países de la región, al considerar que ello amenaza directamente la paz y la estabilidad de las Américas.
“Por el contrario, nuestra región puede y debe avanzar hacia una nueva visión basada en la cooperación, el diálogo entre iguales, el entendimiento y el respeto mutuo”, señaló.
Finalmente, México reafirmó que la situación en Venezuela debe resolverse exclusivamente por vías pacíficas, mediante el diálogo, la negociación y el respeto a la voluntad del pueblo venezolano, sin injerencias ni tutelajes externos.
“Solo un proceso político inclusivo, liderado por las y los propios venezolanos, puede conducir a una solución democrática y sostenible”, sostuvo Encinas, al reiterar la disposición del gobierno mexicano para apoyar esfuerzos de facilitación, mediación o acompañamiento que contribuyan a preservar la paz regional y a evitar una confrontación de mayores consecuencias.
El representante mexicano concluyó que la acción unilateral y la invasión no pueden ser la base de las relaciones internacionales del siglo XXI, y reafirmó que México seguirá defendiendo el principio de que el continente americano pertenece a los pueblos que lo conforman, como eje central de su política exterior.