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Incertidumbre jurídica, inseguridad…. y reforma electoral, los riesgos para México en 2026

Expertos ven el riesgo de que no se aproveche el potencial de derrama económica por el Mundial 2026 debido a la inseguridad y la reducción de gasto público en transporte y turismo.
mar 06 enero 2026 06:00 PM
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Inseguridad; restricciones fiscales; TMEC y volatilidad en la política estadounidense, así como vínculos de políticos y empresas con el crimen organizado conforman el Top 6 de riesgos políticos para 2026. (Foto: Cuartoscuro/INE/iStock)

Las secuelas de la reforma judicial, la revisión del TMEC y la persistencia de la violencia e inseguridad en el país, son algunos de los seis riesgos políticos para México en este 2026, de acuerdo con la consultora Strategia Electoral.

Todo ello se sumará el riesgo de una reforma electoral que pudiera emitir reglas para favorecer al poder y erosionar la autonomía y profesionalización de la autoridad electoral.

A estos se añade como un factor de alerta la posibilidad de que México no pueda aprovechar el potencial de derrama económica del Mundial 2026, por el clima de inseguridad acompañado de la falta de inversión.

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Secuelas de la reforma judicial

Tras el primer año de vigencia de la reforma judicial y la realización de elecciones para renovar a ministros, jueces y magistrados, la firma considera que los impactos de los cambios legales y el ejercicio de los nuevos juzgadores marcará todas las esferas de la vida en México.

Así, ve que la actuación política de ministros y jueces, adicionado con la pérdida de autonomía de 4 órganos autónomos que en este 2026 darán paso a tres nuevas comisiones reguladoras agudizarán la incertidumbre jurídica para empresas y ciudadanía.

De acuerdo a los expertos de la consultora que dirige Arturo Espinosa Silis, ya hay un escenario de pérdida de autonomía de la justicia y de disminución de la capacidad técnica de las personas impartidoras de justicia.

“Los asuntos resueltos durante el segundo semestre de 2025 han dejado ver que cuando los intereses del gobierno estén en juego, el sometimiento de la justicia al oficialismo será casi incondicional, especialmente en casos de litigios fiscales o de afectación de derechos en virtud de las acciones gubernamentales”, señala la firma.

Considera que las reformas adicionales concretadas en 2025, como la de “supremacía constitucional” o la de la Ley de Amparo han reducido aún más el margen de actuación de las instancias jurisdiccionales, dado más discrecionalidad en los actos de la autoridad y reducido las herramientas de defensa de los particulares.

Por tanto, existe “un riesgo para las libertades, las inversiones y el ambiente de negocios del país”.

“Nos encontramos ante un escenario en donde el margen de actuación del gobierno se ensancha, mientras que a la ciudadanía y el sector privado se le reducen sus mecanismos de defensa ante posibles excesos o arbitrariedades de la autoridad”, concluye el estudio.

La reforma electoral

Dado que a diferencia de todas las reformas al sistema electoral parte del interés del Ejecutivo federal, la consultora anticipa que seguirán la misma ruta de las propuestas que impulsó pero no pudo concretar el expresidente Andrés Manuel López Obrador y con su misma dinámica de no aprobar reformas con consenso multipartidista.

Es decir, “la reforma tendrá la clara finalidad de fortalecer el poder del partido en el gobierno e impulsar su hegemonía en el mapa político del país”.

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Por tanto, al poner reglas para favorecer al partido en el poder se prevé erosión de la autonomía y la profesionalización de las autoridades electorales.

Algunas de las propuestas son desaparición de los Organismos Públicos Locales Electorales, que son las instituciones encargadas de organizar las elecciones locales en las entidades federativas; elección de consejeros electorales mediante voto popular, reducción de estructura y funciones del Instituto Nacional Electoral (INE).

La eliminación o reducción de legisladores plurinominales “también representaría un golpe a la pluralidad democrática y la representación, pues hacerlo reduciría a las fuerzas de oposición a su mínima expresión en el Congreso de la Unión”.

“Todo ello resultaría en una pérdida de autonomía, un mayor riesgo de politización y una sobrecarga de trabajo que mermaría la calidad e integridad de las elecciones”, señala el informe.

Inversión, empleo y desarrollo industrial

La consultora ubica que la inseguridad y la violencia ya se han convertido en un problema económico grave.

Por tanto se aprecia que el recrudecimiento de la extorsión frenará también en 2026 la inversión, la creación de empleo y la innovación.

Recordó que la Confederación Patronal de la República Mexicana calcula que la extorsión provoca pérdidas económicas anuales cercanas a los 21,000 millones de pesos.

Así la reforma y estrategia antiextorsión son “un avance” pero México corre el riesgo de seguir sumido en la espiral de criminalidad y violencia en 2026 pues falta tiempo para ver si funcionan.

Pero el riesgo persiste pues, recuerda, la mayoría de los cuerpos de seguridad tendrá menos presupuesto este año y “paradójicamente, el recorte presupuestal más drástico” será el de la Secretaría de Seguridad y Participación Ciudadana (SSPC), con un recorte de 17.6% con relación a su gasto de 2025.

“Sin recursos suficientes, el combate a la extorsión y a todas las formas del crimen que afectan la actividad económica podría malograrse. Combinada con la incertidumbre jurídica y las restricciones fiscales del gobierno, la inseguridad podría seguir desincentivando la inversión e inhibiendo la creación de empleo”, explica.

Restricciones fiscales en México

Junto con la política arancelaria de Estados Unidos la política fiscal es vista como una alerta pues ha implicado en el recorte a la inversión pública y eso limita el desarrollo de la infraestructura y de sectores económicos clave, como el manufacturero.

“La inversión pública en infraestructura es fundamental, pues dinamiza la actividad económica, fomenta la inversión privada y la creación de empleo, y ayuda a atraer la relocalización de cadenas de suministro (nearshoring)”, detalla.

Pero el déficit fiscal ha llevado a recortar la inversión pública. “En 2026, México podría recuperar terreno ligeramente”, estima, aunque señala que sí se prevé destinar a ese rubro un 21% más este año que en 2025, “pero la Secretaría de Hacienda estima que de 2027 a 2030 la inversión pública volverá a contraerse”.

Si a eso se suma la política arancelaria de Estados Unidos, que ya han minado a segmentos importantes de la industria manufacturera nacional, como el automotriz y el siderúrgico, la consecuencia es una incertidumbre que inhibe la inversión.

“En este contexto, la revisión del TMEC se vuelve aún más relevante. Una negociación exitosa supondría una inyección de certidumbre que apuntalaría a la industria mexicana y alentaría la inversión. Un resultado desfavorable debilitaría las ya de por sí bajas expectativas de crecimiento”.

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Un cambiante Trump

La revisión del TMEC en un escenario de volatilidad en la política estadounidense también es considerado un riesgo.

En julio inicia formalmente el proceso de revisión del TMEC, pero hay un ambiente generalizado de incertidumbre, “así como declaraciones de múltiples actores de la administración de Donald Trump (que) sugieren la intención de este último de detonar un proceso de renegociación o, en un caso extremo, dar por terminado el tratado con el ánimo de buscar acuerdos bilaterales con los dos países”.

Pero además de las presiones de Trump las hay de sectores económicos del país vecino, preocupados por políticas internas de México, como la reforma judicial, como lo indica una resolución de mayo de 2025 emitida por congresistas estadunidenses, en que se alertó el peligro que corren intereses compartidos económicos y de seguridad.

A todo eso se suma que 2026 es un año electoral en Estados Unidos, por lo que la revisión del Tratado será “altamente dependiente de la política doméstica” de esa nación.

"Narcopolíticos"

Los vínculos de políticos y empresas con el crimen organizado “colocan a México en una posición desfavorable en las negociaciones con Estados Unidos”, explica la consultora Strategia Electoral que lo coloca como el riesgo seis que enfrenta el país en este año.

Esa circunstancia mantendrá a México en incertidumbre en materia económica y política ya su gobierno bajo presión.

La designación de algunos cárteles de la droga mexicanos como organizaciones terroristas “marcó un cambio de paradigma en la atención al crimen organizado en el contexto de la relación bilateral”.

Por tanto podrían tomarse desde el país vecino “acciones legales, financieras, militares y diplomáticas, lo que intensifica la presión hacia el gobierno mexicano”.

Otros riesgos a los que se propone poner atención son los fenómenos metereológicos y desastres naturales, que han tenido impactos sociales y económicos importantes, además de un posible uso clientelar de los recursos públicos a causa del inicio del proceso electoral 2026-2027.

Incluso está el “riesgo de no aprovechar el potencial de derrama económica de la Copa del Mundo 2026” pues “México comienza el juego en desventaja, pues a la consabida crisis de inseguridad se suma el recorte histórico que sufrió el gasto público en transporte y turismo en 2025”.

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