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SOS: La ballena gris, la del billete, lucha por sobrevivir en Baja California

El declive precipitado de la población de este cetáceo prende alertas: en 2024, el número estimado de hembras con crías fue de 217 parejas, en 2025 disminuyó a 85.
vie 29 agosto 2025 11:59 PM
De símbolo nacional a especie en crisis: la población de la ballena gris se desploma en México
De acuerdo con autoridades ambientales del país, el 90% de las ballenas grises se reproducen y nacen en santuarios dentro de aguas mexicanas.

La ballena gris, especie emblemática para México que aparece en el billete de 500 pesos, atraviesa una crisis de alta mortalidad que preocupa a científicos y especialistas en conservación del cetáceo.

Pocas crías, adultos cada vez más delgados y un inusual número de ejemplares varados en la costa de Baja California Sur, son algunos motivos de las alertas. En lo que va de 2025, se registraron 94 muertes de la especie, la cifra más alta desde 2019.

“Este año fue el peor de los últimos cinco. Vimos más ballenas flacas, más muertes y muy poquitas crías. La recuperación que esperábamos simplemente no llegó”, dijo en entrevista el investigador Jorge Urbán Ramírez, responsable del Programa de Investigación de Mamíferos Marinos de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS).

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Urbán, quien lleva casi dos décadas monitoreando a estos gigantes en la Laguna San Ignacio, localizada en el municipio de Mulegé, comentó que desde 2019 se reportó un incremento en el número de ejemplares muertos o en malas condiciones físicas a lo largo de su ruta migratoria, que va desde los mares de Chukchi y Bering, en Alaska, hasta las lagunas costeras de Baja California Sur.

Ese año, detalló, EU declaró oficialmente un “evento de mortalidad inusual” de la especie, lo que permitió destinar recursos para su atención e investigación, y aunque en 2022 se dio por concluida la alarma tras una aparente estabilización de la población, la tendencia recrudeció en los últimos dos años.

Francisco Gómez Díaz, director del Museo de la Ballena y Ciencias del Mar en Baja California Sur, coincidió que la tendencia poblacional por la que atraviesa la ballena gris es alarmante.

“De 2019 a la fecha ha habido un decremento de 40% en la población. Estamos hablando de que, si antes había alrededor de 25,000 ejemplares, ahora tenemos cerca de 15,000. Es un cambio drástico que refleja directamente los efectos del cambio climático”, apuntó.

Hace un par de semanas, los biólogos James D. Darling (Pacific Wildlife Foundation), Steven L. Swartz (Gray Whale Research in Mexico) y Jorge Urbán alertaron en una carta pública que las ballenas grises del Pacífico Norte Oriental disminuyeron a cerca de 13,000 ejemplares, menos de la mitad de los 27,000 de hace 10 años.

Los investigadores destacaron que los varamientos de ballenas muertas, la desnutrición y la baja tasa reproductiva reflejan un estrés extremo en la especie.

“La causa más probable de esta crisis es el cambio a gran escala en el ecosistema del Ártico, donde las ballenas se alimentan durante el verano. La reducción en la disponibilidad de presas, asociada al cambio climático, impide que acumulen la energía necesaria para sobrevivir y reproducirse”, señalaron los científicos.

Durante la migración de 2024, explicaron, el número estimado de hembras con crías fue de 217 parejas, cifra que disminuyó a solo 85 en 2025. Entre 2019 y 2025, al menos 909 ballenas aparecieron muertas a lo largo de la costa del Pacífico, desde Alaska hasta Baja California Sur.

Gómez Díaz detalló que el deshielo en el Ártico redujo la disponibilidad de alimento para esta especie, lo que las hace más vulnerables.

“Al no formarse la capa de hielo, no se desarrollan las algas que caen al fondo marino y alimentan a los pequeños crustáceos de los que depende la ballena gris. Con menos presas, las ballenas se desnutren, viajan debilitadas y se vuelven más susceptibles a morir, no solo por inanición, sino también por enfermedades”, dijo.

ballena gris
La ballena gris (Eschrichtius robustus) es una de las especies más grandes del mundo marino. Mide de 11 a 15 metros con un peso aproximado de 30 toneladas. En 2025, la alta tasa de variamientos registrados de esta especie ha prendido alertas.

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Una especie clave para México

La ballena gris es considerada una especie de gran relevancia ecológica, social y económica para México. Cada año viaja más de 16,000 kilómetros en una de las migraciones más largas del planeta, para reproducirse y dar a luz en aguas mexicanas como Ojo de Liebre, San Ignacio y Bahía Magdalena.

Durante el invierno, en Baja California Sur, el avistamiento de la ballena gris deja una importante derrama económica. Al menos en 2025, las autoridades estimaron que supere los 20 millones de pesos, gracias a la llegada de turistas que buscan vivir la experiencia de observar a estos cetáceos en su hábitat natural.

“Es una especie muy carismática, curiosa, que incluso se acerca a las embarcaciones durante los avistamientos. Eso la convierte en un atractivo único para el turismo en Baja California Sur y en un medio de subsistencia para varias comunidades pesqueras”, explicó Antar Pérez, especialista en ciencia de Oceana, organización dedicada a la protección de los océanos.

Ballena Gris
La Norma Oficial Mexicana NOM-131-SEMARNA-2010 establece lineamientos y especificaciones para la observación de ballena a fin de garantizar su protección y conservación.

Por otra parte, Urbán consideró que, ante la baja población actual de ballenas grises, se deben extremar precauciones de las embarcaciones que realizan viajes de avistamiento de esta especie.

“Cuando hay menos ballenas, hay más acoso, porque hay más embarcaciones. Hay que redoblar esfuerzos para que el turismo se haga con cuidado, cumpliendo con la normatividad vigente”, dijo.

Resaltó que mientras lagunas como Ojo de Liebre y San Ignacio están dentro de áreas naturales protegidas y cuentan con mayor vigilancia, otras zonas más al sur del estado, como Puerto San Carlos o Puerto López Mateos, carecen de este nivel de regulación.

“Ahí la vigilancia es mucho más complicada. Si se ordenaran y vigilaran adecuadamente las actividades, sería suficiente para favorecer la recuperación de la ballena gris”, señaló.

México juega un papel central en la conservación de esta especie, debido a que las lagunas mexicanas son sus principales áreas de reproducción y crianza.

Por ello en el país se ha impulsado la protección de la ballena gris a través de normativas federales, así como con la designación del Santuario de Ballenas El Vizcaíno, decretada en 1988 como Reserva de la Biosfera y que 25 años después, en diciembre de 1993, enlistada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como Bien de Patrimonio Mundial Natural. Esta reserva comprende las lagunas Ojo de Liebre, San Ignacio y los alrededores.

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Jorge Urbán recordó que tras estar al borde de la extinción por la caza comercial entre los años 1800 y principios de 1900, la población de este animal se recuperó gracias a medidas de protección internacionales y a la creación de santuarios en México.

“México jugó un papel clave en la recuperación de la ballena gris, al proteger sus lagunas costeras y declararlas santuarios. Gracias a eso, la población se recuperó muy bien”, señaló el biólogo y subrayó que actualmente el problema radica en la disminución de alimento para las ballenas en sus zonas de forrajeo del Ártico.

“La cubierta de hielo ha ido disminuyendo, y bajo ese hielo crecen algas que, al caer al fondo, alimentan a los pequeños crustáceos que constituyen la dieta de la ballena gris. Si no hay hielo, no hay alimento, y por tanto las ballenas no comen bien”, explicó.

Insistió además en que la falta de energía por desnutrición de esta especie también complica su migración hacia México y el regreso al norte, lo que deriva en cambios en su distribución, mayor mortalidad y nacimientos reducidos.

“Todavía ayer (25 de agosto) observamos ballenas grises en Bahía Magdalena, cuando ya debían haberse ido desde abril. Se quedaron ahí porque encontraron comida”, comentó.

ballena gris
La comunidad de Guerrero Negro forma parte de la Reserva de la Biosfera del Vizcaíno, declarada por el gobierno mexicano santuario de la ballena gris para su protección y conservación desde principios de los años 80.

A pesar de la gravedad del escenario actual, Urbán mantiene la esperanza en que la población de la ballena gris se recupere.

“La ballena gris es muy resiliente. Esperemos que logre adaptarse a nuevos alimentos o que las condiciones en el Ártico mejoren. Su futuro depende de lo que pase en esas zonas de alimentación”, apuntó.

Alerta y llamado urgente a la acción

Para los especialistas, el panorama es una alerta no solo para México, sino para el mundo entero. La disminución acelerada de la población de ballena gris refleja los efectos directos de la crisis climática.

“Estamos en una crisis ambiental global que ya se refleja en especies paraguas como esta. No importa si vives lejos del mar: lo que hacemos todos los días, desde el manejo de plásticos hasta el consumo de energía, impacta directamente en estos organismos”, subrayó Francisco Gómez, del Museo de la Ballena.

“Tenemos que ser más cuidadosos, más sensibles con todo lo que hacemos, porque de alguna manera directa o indirectamente estamos contribuyendo a eventos como este”, agregó.

En tanto que Antar Pérez, de Oceana, resaltó también la necesidad de reforzar la protección de los mamíferos marinos en México, incluyendo la creación de una zona de salvaguarda en el Golfo de México para evitar riesgos asociados con la explotación de hidrocarburos, como el ruido submarino, las colisiones con embarcaciones y los derrames de petróleo.

De acuerdo con los expertos, la conservación de la ballena gris depende de dos factores: garantizar su seguridad en las zonas de reproducción mexicanas y, sobre todo, la recuperación de sus áreas de alimentación en el Ártico.

El estado actual de protección de la ballena gris en México es de "Sujeta a Protección Especial" según la Norma Oficial Mexicana NOM-059, pero debido a las alarmantes tasas de mortalidad y disminución poblacional recientes, científicos, como Jorge Urbán han propuesto elevar su estatus a "Amenazada".

“Dadas las características de lo que ha pasado en estos cinco años es importante cambiar este nivel de protección especial a amenazada y esto ya da otra dimensión a los cuidados que hay que tener de la especie”, resaltó Urbán.

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