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Sergio Fajardo: La violencia, un problema que requiere cooperación internacional

El exalcalde de Medellín afirma que la violencia se puede revertir, pero para ello se requiere una política nacional articulada, ayuda internacional, trabajar en la prevención y en el tejido social.
lun 11 diciembre 2023 11:59 PM
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Sergio Fajardo, exalcalde de Medellín, asegura que la inseguridad debe atenderse de manera articulada entre los tres niveles de gobierno.

La guerra contra el narcotráfico enlutó a México. A 17 años de que el entonces presidente Felipe Calderón puso en marcha la "Operación Conjunta Michoacán" en el país se han registrado más de 4000,000 homicidios dolosos.

Desde 2006, la tendencia en los homicidios ha sido de aumento: el sexenio de Felipe Calderón fue superado en muertes violentas por el de Enrique Peña Nieto, y el del priista ya quedó rebasado por el de Andrés Manuel López Obrador.

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A 17 años de la llamada guerra contra el narcotráfico, Sergio Fajardo, exalcalde de Medellín, Colombia, afirma que la violencia puede revertirse, aunque toma años. Recuerda que, en 1991, Medellín fue la ciudad más violenta del mundo: 375 homicidios por cada 100,000 habitantes, sin embargo, se pudo revertir abordando el problema de forma nacional y articulada.

“Nosotros vimos la destrucción, el terror, la muerte en todos los sentidos, pero al mismo tiempo esa Medellín, mi ciudad, mi estado, Antioquía, mi país es una muestra de que nosotros podemos transformar las cosas”, señala.

México no ha llegado a los niveles de Medellin. En 2022, la ciudad mexicana Colima fue la más violenta del mundo con 181 homicidios por cada 100,000 habiantes, de acuerdo con "Ranking 2022 de las 50 ciudades más violentas del mundo. Un año atrás fue Zamora con 177 muertes en la misma tasa.

¿Cómo un país como México puede revertir la violencia? El también exgobernador de Antioquia entre 2012 y 2015 considera que la respuesta se encuentra en la cooperación internacional, articulación entre los tres niveles de gobierno y en la reconstrucción del tejido social

Aquí un fragmento de la entrevista del exalcalde de Medellín.

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¿Cómo pudo Medellín resolver la violencia?
El tema de la seguridad es un tema nacional; eso no se resuelve en una ciudad, un alcalde, por valiente que sea, no es capaz de resolverlo porque además es una situación que no tiene fronteras políticas; entonces, se necesita verdaderamente una gran coordinación y tiene que ser el gobierno nacional el que articula los diferentes niveles: el federal, el estatal y el local, si no hay esa articulación es muy difícil que se pueda combatir un mundo criminal con esas dimensiones que desbordan cualquier país.

Eso significa que hay que alinear también a las fiscalías, fortalecer la capacidad de investigación con jueces, con fiscales, pero al mismo tiempo la capacidad de hacerle seguimiento a donde se mueven los recursos, a dónde va el dinero, todo eso es un entramado muy complejo, que requiere esa articulación.

Se pudo. Tuvimos buenos liderazgos, nosotros lideramos una transformación única. Las cosas se pueden hacer. Lo que pasa es que es una lucha, es duro y es exigente y se necesita gente valiente, en fin. Yo estoy convencido que las cosas se pueden hacer. Ahora, no es fácil. No será fácil. Y toma años.

Yo quiero mucho este país, yo creo que es mi segundo país. Y me da la sensación de que se están demorando. Es un país más grande, muy grande, muy complejo, muy rico.

¿Basta con el gobierno o se requiere cooperación de otras naciones?
Se requiere cooperación internacional porque los recursos de la delincuencia salen. Hay una cantidad de elementos que están por fuera de la ciudad, que están por fuera también del propio país y es una tarea donde en el nivel local solo pueden hacer algunas tareas, pero es crucial la cooperación internacional.

Desde lo local se puede trabajar en prevención y articulación entre todas estas fuerzas, pero también se requiere de cooperación de otros países. Yo tengo convicción de que es una mezcla de todo esto, por supuesto la policía, habrá momentos donde es necesaria una guardia nacional o el Ejército, dada la naturaleza del crimen.

Uno de los ejemplos más dramáticos que yo he visto en la lucha c ontra el narcotráfico fue cuando tuvieron que dejar libre al hijo de El Chapo (Ovidio Guzmán) , y eso es inaudito, pero bueno, así fue y eso fue una demostración de ese poder.

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¿Los gobiernos deben priorizar la delincuencia organizada sobre la común?
Cada día es más delincuencia organizada. Ya no son un grupo de jóvenes en una colonia que se organizaron para ser una pandilla, cada vez es más organizada, cada vez hay más crimen organizado, interactúan, están articulados en diferentes lugares. Eso de la delincuencia común, pues todavía hay, pero va desapareciendo.

¿Cómo combatir a esa delincuencia organizada?
Se tiene que saber a dónde va la plata. Muchas veces capturan personas de un nivel bajo, pero las cabezas u otros están en otra parte. Y al mismo tiempo tiene que entender que muchas veces son capturas de objetivos de alto valor, pero muchas veces ya está el reemplazo listo para hacerlo. Esto es muy complejo.

Los cárteles son ya unas empresas criminales con diferentes frentes de trabajo, que están organizados y se convierten en multinacionales.

Así como México tiene, por el hecho de estar en la frontera con los Estados Unidos, unos temas que tienen que ver con el nearshoring, el trabajo, tiene al mismo tiempo ese mundo de la criminalidad asociada con las drogas, por lo que se requiere de cooperación internacional.

¿Policías locales, Guardia Nacional o militares para combatir la violencia?
Yo vengo de una ciudad que tiene una policía nacional. En México, tienen más de 2,000 municipios, lo que implicaría 2,000 y tantos policías, y si tiene, de a 100 policías cada uno, por decir algo, ¿cuánta gente es?, ¿cómo se les tiene que preparar?, ¿cómo se les articula?

El mundo criminal le queda más fácil corromper en el nivel local. Hay casos en los que se puede hacer bien y se hace un esfuerzo, estoy seguro que hay mucho alcalde que tiene buena intención. Pero eso es muy difícil.

Se debe recurrir a los militares en ciertos momentos. La función del militar no es para estar caminando una calle vigilando la ciudadanía. No es, ni ha sido, ni será. Hay momentos extraordinarios donde se puede necesitar.

La prevención y reconstrucción del tejido social, ¿cómo contribuyen al combate de la violencia?
Se tiene que hacer todo lo que tiene que ver con prevención, y prevención hay que empezar rápido con jóvenes que son vulnerables, no todos, sino los jóvenes que son vulnerables, y un joven vulnerable es un joven que tiene dificultad para construir un proyecto de vida, puede haber muchas razones, desde fenómenos asociados con su familia, violencia familiar, problemas en la escuela, el entorno donde están viviendo, todo eso hay que empezar a trabajarlo, identificarlos y tener equipos que sepan trabajar con jóvenes en esas circunstancias, eso no lo hago yo pasándole plata a un joven, se necesitan recursos, pero esos son sociólogos, psicólogos, personas que entiendan, maestros, maestras, algunas personas de la comunidad, la iglesia.

Además de trabajar con los jóvenes se tiene que trabajar con sus familias y con la comunidad donde viven, eso no es ‘venga, jovencito, usted solito; yo con usted voy a trabajar, lo arreglo y ciao, que ya quedo listo’. No, necesita hacer toda esa articulación, es exigente, requiere personas preparadas, pero esa mezcla simultánea y siempre haciendo énfasis, este es un proyecto del país, de lo contrario, mi convicción es que no funciona por más esfuerzos que se hagan en el nivel local, por más valiente que sea un alcalde.

Nosotros hemos mejorado sensiblemente en Colombia, pero todavía falta, todavía falta, porque además al mismo tiempo tenemos que tener en cuenta que hay un tipo de actividades criminales distintas, el crimen se diversifica. Entonces está la extorsión, que empieza a ser una actividad criminal por sí misma, por fuera del mundo del narcotráfico, entonces, cada vez es más complejo, más vale que sea rápido, sino el crimen no se va a extinguir rápidamente y necesita una acción deliberada.

¿La política cómo interviene en el asunto de la seguridad?
La política tiene que ser esperanza. Hay una política que está muy de moda, que es la de la agresión, del daño, de la confrontación, del insulto, que es de la amargura, de la rabia, del resentimiento. Con esa política no se llega lejos, lo único que se hace es destruir más el tejido social. Y yo creo que así no se avanzará nunca.

Los ciudadanos deben escoger buenos políticos. Un buen político entiende qué es la seguridad de verdad. Hay unos que están pensando en los votos, en qué obras hacen, en dónde se roban la plata, pero un buen político entiende hoy lo que significa la seguridad para el bienestar de la gente.

Medellín y Colombia pueden hablar del éxito en materia de seguridad. A más de tres décadas de sus años más violentos, la tasa de homicidios es de 13.9 por cada 100,000 habitantes.

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