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Javier Garciadiego: “Una reforma para desaparecer al INE sería suicida”

El historiador señala que eliminar al INE, como han planteado el presidente y Morena, sería negativo para la democracia. Resalta su labor en la organización de elecciones y que tiene respaldo social.
lun 22 noviembre 2021 06:20 AM
Javier Garcíadiego
Javier Garciadiego es especialista en historia de la Revolución Mexicana y en el México posrevolucionario.

Una reforma que desaparezca al Instituto Nacional Electoral (INE) y que vuelva a centralizar la organización de las elecciones “sería suicida” para la democracia mexicana, advierte el historiador Javier Garciadiego, quien resalta la labor que ha realizado el organismo autónomo durante los últimos 30 años.

El académico señala que la creación del INE —antes IFE— surgió de un proceso que acabó con la hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI), permitió que más fuerzas políticas compitieran por cargos públicos y logró que las votaciones dejaran de ser organizadas por el propio gobierno federal desde la Secretaría de Gobernación (Segob).

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Por ello, considera que las propuestas que plantean eliminar al INE representan “una contramarcha histórica”, pues a su juicio esto implicaría frenar los avances que ha tenido la democracia en el país.

“Ahora, hay o había hace unos meses la intención de desaparecer al INE y que otra vez las elecciones fueran organizadas desde el gobierno central. Eso sería suicida, sería una contramarcha histórica y además sería contra la voluntad popular”, expone en entrevista.

En abril pasado, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que planteará una reforma constitucional para suprimir algunos órganos autónomos, como el INE, y argumentó que la labor de organizar las elecciones podría ser absorbida por el poder Judicial. Desde entonces, líderes y legisladores de Morena han respaldado la propuesta —porque afirman que el INE es una institución costosa y que no defiende la democracia—, aunque hasta la fecha el asunto no ha avanzado en el Congreso de la Unión.

Al respecto, Garciadiego insiste en que desaparecer al INE sería una mala idea, pues sostiene que este ha demostrado su capacidad para organizar comicios y que la mayor parte de los ciudadanos confía en él. En marzo, la Encuesta Nacional de Cultura Cívica (Encuci) reveló que el INE es la tercera instancia en la que más confían los mexicanos, con 59.6%, solamente por debajo del Ejército, la Marina y la Guardia Nacional.

Para el historiador, quien es profesor de El Colegio de México , fue integrante de la Junta de Gobierno de la UNAM y recientemente entró al Seminario de Cultura Mexicana, esos datos indican que el INE es parte clave del régimen democrático del país.

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A 21 años de que México vivió su transición y el PRI perdió la presidencia, ¿qué estado de salud cree que tiene la democracia del país, después de reformas electorales desde los 70 hasta la fecha?
Primero que todo, la historia no permite contrarreformas de fondo. Las contrarreformas que se pueden dar solamente tendrán fuerza por un tiempo delimitado. Qué bueno que se hagan reformas al sistema electoral si son para mejorar, pero una contrarreforma al sistema electoral mexicano sería absurda y sería inútil porque tarde o temprano se tendría que echar atrás.

El gran avance, después de la reforma de Jesús Reyes Heroles (en 1977), fue sacar al gobierno de la calificación, de la organización y la calificación de las elecciones. Ahora, hay o había hace unos meses la intención de desaparecer al INE y que otra vez las elecciones fueran organizadas desde el gobierno central. Eso sería suicida, sería una contramarcha histórica y además sería contra la voluntad popular, porque si uno ve el número de mexicanos que votan, esos mexicanos con su voto, además de estar eligiendo a un partido, están sosteniendo al sistema electoral. Si no, no votarían.

Este año, en una conferencia magistral, dijo que México debe evitar volver a una época de partido hegemónico. ¿Ve ese riesgo?
No sería natural, por diferentes razones. Yo no estoy de acuerdo tampoco en la atomización de los partidos, pero sí creo que en México hay grupos con ideologías claramente definidas. Hay una clase media tradicional de ascendencia católica que está a favor de la economía de mercado. Esas personas votan en 20% o más por el PAN, eso lo convierte en un partido fuerte en cualquier parte de Europa o de América Latina. También hay una tradición muy fuerte de dependencia del Estado. Mientras exista esta relación de Estado benefactor y sociedad clientelar, los partidos PRD, PRI y Morena, que comparten esta perspectiva, tendrán fuerza. Parece que surge Movimiento Ciudadano, vamos a ver si se consolida, y estaremos a la expectativa de que el Partido Verde ratifique su calidad de cuarto partido, porque para mí es una sorpresa, es inexplicable, pero los votos lo confirman elección tras elección.

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En cuanto al INE, ¿qué lectura da a las constantes críticas del gobierno y de Morena al instituto?
En general, los partidos apoyan al árbitro electoral cuando ganan y lo cuestionan cuando pierden, pero yo creo que la sociedad mexicana vería con muy malos ojos que las elecciones pasaran otra vez a la Secretaría de Gobernación, no tiene sentido. Hay más aceptación de la sociedad mexicana. En todas las encuestas, el INE sale mejor calificado que la Cámara de Diputados, hay una diferencia muy amplia. Entonces, sería suicida que la Cámara de Diputados impulsara algo así. Ahora, volviendo al tema de quién contempla la historia como fuente de enseñanza, yo diría que el único político que hoy en día busca la historia es el presidente. A veces da la impresión de que la busca más como fuente de legitimidad que como fuente de experiencia, pero no se puede negar que es el único que habla de historia. Teníamos varios sexenios de no escuchar esto.

Hoy, ¿cuáles diría que son los principales desafíos de la democracia mexicana?
Para que mejore la democracia mexicana, se necesita, primero, que mejoren las condiciones de la sociedad. Mientras haya un alto número de pobres y de pobres en situación extrema, la democracia es vulnerable. Segundo, mientras tengamos problemas de educación, la democracia será vulnerable. Un ciudadano mejor educado fortalece a la democracia. Un pueblo que carece de información o que tiene una educación superficial es candidato a tener un sistema político endeble.

Como alguien que formó parte de la Junta de Gobierno de la UNAM, ¿qué dice ante los señalamientos del presidente en el sentido de que la UNAM “se derechizó” ?
Yo le tendría que decir al presidente, con todo el respeto que le tengo, que en el caso de la UNAM esa es una declaración política y uno podría preguntarse cuál sería su objetivo. Si fuera una declaración que pretendiera ser analítica de lo que está pasando en la universidad, le diría que hay datos duros e indicadores que contradicen esa afirmación.

¿Cuántos libros ha publicado la UNAM en los últimos 20 años con características críticas del sistema político, económico y social de México? ¿Cuántas tesis, cuántos cursos se ofrecen en esta perspectiva? Y la pregunta decisiva: de haberse derechizado la comunidad universitaria, no habría votado por él hace tres años. La comunidad universitaria votó por él: trabajadores, estudiantes, un número enorme y claramente mayoritario del personal académico. ¿Cómo puede decir que se derechizó si votó por él? Si piensa que no votó igual en 2021, habría que preguntarse cuáles fueron las razones.

A lo mejor no está en que se derechizó la universidad, sino en que el gobierno de la ciudad o el gobierno federal no dejaron satisfecha a una parte de la ciudadanía”.

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Por último, ¿cómo cree que los libros de historia recordarán a la llamada “cuarta transformación” que impulsa el presidente López Obrador?
No lo puedo contestar porque soy historiador, no futurólogo. Efectivamente, ha habido tres transformaciones importantes en la historia de México: Independencia, Reforma, Revolución. Han sido tres procesos decisivos. Ahora, al presidente yo le agregaría un proceso de transformación previo, tal vez el más importante de los cuatro, que sería la Conquista y la construcción de un país mestizo. Eso para mí es la gran transformación: cómo una comunidad de conquistadores de origen hispánico conquista un territorio con diferentes comunidades originarias, no necesariamente articuladas entre sí, y construye un país. Esa me parece la principal transformación, ahí inicia la historia de México, simpaticemos o no con eso en términos ideológicos.

Respecto de la “cuarta transformación” que él encabeza, habría que esperar sobre todo los resultados electorales de 2024, de 2030, a ver si se consolida. De otra manera, estaríamos especulando. Vamos a ver cuál es el resultado en 2024. Si no conservan el poder, diríamos que fue una transformación interrumpida. Si se conservan en el poder, el análisis va a tener que tomar otros elementos.

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