Publicidad

Síguenos en nuestras redes sociales:

Publicidad

Leonardo Curzio: “En México se intenta restaurar un presidencialismo imperial”

En entrevista, el analista político Leonardo Curzio habla sobre las implicaciones que ha traído para el país la manera de gobernar del presidente Andrés Manuel López Obrador.
sáb 02 enero 2021 06:30 AM
0.jpg
Leonardo Curzio habló en entrevista con Expansión Política con motivo de su libro El Presidente, el cual publica en coautoría con Anibal Gutiérrez bajo el sello Grijalbo.

En México “se intenta restaurar un presidencialismo imperial” bajo la premisa de que la concentración del poder en un solo individuo puede ser la solución de los problemas del país. Ese hombre que ha acaparado la agenda como no se había visto en los últimos es el presidente Andrés Manuel López Obrador, plantea el analista político Leonardo Curzio.

“Es claro que lo que se intenta es restaurar un presidencial imperial, en donde la concentración del poder en un solo individuo puede ser la solución de los problemas del país. Ya hemos ensayado gobierno divididos, gobiernos mayoritarios y ahora hemos vuelto al modelo del presidente que lo hace todo, lo decide todo y lo controla todo”, platica Curzio en entrevista con Expansión Política con motivo de su libro El Presidente, el cual publica en coautoría con Anibal Gutiérrez bajo el sello Grijalbo.

Publicidad

Curzio señala cómo López Obrador es un presidente que conecta perfectamente con las tendencias populistas de los últimos tiempos como lo hicieron en Italia Silvio Berlusconi y más recientemente Donal Trump en Estados Unidos.

“Son liderazgos muy parecidos, gente que dice que representa al pueblo, a la gente normal y que hay montón de señores horrendos que están metidos en la clase política, pantano, mafia del poder… pero el mecanismo siempre es igual que más que transformar la realidad lo que hacen es transformar la forma en que se hace política”, menciona.

Leonardo Curzio abunda precisamente que es notable la diferencia entre el discurso que enarbola López Obrador con los pocos resultados en materia de seguridad, uno de los pendientes reconocidos por el propio presidente, o el pobre desempeño económico que se ha visto mermado aún más con la pandemia de COVID-19 que tiene en las mismas condiciones al resto del mundo.

“Es un discurso que todavía sigue efectivamente teniendo otra acción, no lo veo rebasado, lo que veo es que el país va muy por detrás del optimismo presidencial”, expresa Curzio, quien también comparte sus apreciaciones sobre la autodenominada ‘cuarta transformación’ sobre la cual refiere es un concepto que busca llevar a la presente administración “a la altura del arte”.

Esta es la entrevista:

 

¿Cuáles son las implicaciones de que el presidente lleve dos años gobernando desde su conferencias mañaneras?
La consecuencia es que todo está efectivamente centrado en la figura del presidente. La conversación pública se ha empobrecido notablemente, cuando todo se centra si estás en favor o en contra del presidente, lo cual te lleva a que muchos temas que merecerían, a mi juicio, una discusión en sus propios términos, por ejemplo la política de seguridad pública o cualquier otro elemento de la acción gubernamental no son tratados en sus méritos sino por quien los emite, que en este caso es el presidente.

¿Y el fortalecimiento de la figura presidencial? ¿De qué manera impactará en el proceso electoral de 2021 e incluso en su sucesión?
El presidente tiene que valorar muchísimo este discurso que él mismo enarbola todos los días de los principios, y remitirse por su puesto a lo que defendía en el 2006; él mandó a callar al presidente (Vicente Fox) con el famoso: ‘callate chachalaca’. Eso opinaba cuando él era opositor. Yo espero que se acoja a esos principios que defendía como opositor y hoy como presidente entienda que lo que no puede es estar metido en el proceso electoral. Por el otro lado tampoco soy ingenuo, veo un presidente que desde que amanece hasta que anochece hace política y está básicamente centrado por la naturaleza de su liderazgo populista en una campaña eterna.

Hablando del proceso electoral del año siguiente ¿Le alcanzará a la oposición aglutinada en un frente para pasar sobre Morena?
No lo creo, creo que el presidente aún tiene un apoyo muy amplio. Va a estar jugando el papel de aglutinar una coalición, que en este caso es igual de incoherente que la que él critica del lado opositor, porque tiene a los Verdes, tiene al PES, tiene a Elba Esther Gordillo. Parece que la incoherencia ajena le resulta más fácil de identificar que la propia, pero no siento que le alcance a un PAN y un PRI que llegan muy desgastados con un discurso muy pobre, que es nada más contener al presidente, a menos que consigan perfiles verdaderamente extraordinarios. Detrás de esa, digamos coalición, se ve más un grotesco matrimonio de conveniencia que propiamente un intento de hacer nueva política.

¿Y a Morena puede cobrarle factura sus alianzas con antiguos aliados de los que él ha llamado gobiernos neoliberales?
Creo que no, sino ya le hubiese costado. Es decir, las mayorías que ha conformado incluyen al Verde Ecologista, incluyen al PT, incluyen al PES; han tenido aliados como Cuauhtémoc Blanco en Morelos y hasta ahora no ha tenido costo. El presidente está todavía en una fase ascendente, donde la gente todavía le puede perdonar desde esto hasta que su prima tuviera contratos con Pemex y resulta que ahora nos dice que no estaba enterado. Todo eso, todavía en la enorme aceptación que el presidente tiene, pasa a segundo plano porque la gente sigue convencida.

 

¿Por qué si López Obrador es un presidente que ha concentrado tanto poder ha declinado el formar un partido de Estado?
Ya hay un partido hegemónico, todavía no es de Estado. En los últimos tiempos el propio PRI dejó de ser un partido de Estado, como tal, para ser un partido hegemónico. Morena hoy es hegemónica, a cualquier parte donde vaya tiene de entrada la mayor posibilidad de funcionar. Es además un partido que funciona simbióticamente con el gobierno, no hay propiamente un liderazgo parlamentario diferenciado de lo que dice el presidente y como dijo Mario Delgado, su programa es el que dice el presidente. No hay propiamente un partido con una vida autónoma, hay un partido que en este caso es personal.

Y sin embargo, no vemos al presidente marcando pautas dentro de las decisiones que se toman dentro del partido.
Yo creo que nada se mueve ahí sin el beneplácito del presidente. Finalmente Morena terminó eligiendo a su dirigente con el método que sugirió el presidente. Yo dudo mucho que Alfonso Durazo haya llegado a la candidatura sin la anuencia del presidente igual que sus 'superdelegados', por tanto yo sigo creyendo que el presidente no se mete en el día a día de partido, pero la línea general, igual que para las fracciones parlamentarias, la traza él.

¿La suerte del gobierno quedó echada desde que se le denominó al proyecto de gobierno “la cuarta transformación”?
El presidente tiene una idea muy elevada de sí mismo. Él por razones personales y de su propio encuadre en la historia del país intenta darle la idea de una transformación enorme que por su puesto su aparato de propaganda funciona para apoyarlo. Él insiste en que ‘la cuarta transformación’ ya se dio, que 97 de 100 compromisos se han cumplido y yo me sigo preguntando, a qué hora crecimos al 4% que no me di cuenta, o decir que en este país no hay impunidad, no hay corrupción, pues es muy difícil de creer, pero el presidente insiste y le da este toque a la altura del arte a su administración, tratando de marcar que estamos ante uno de los grandes cortes.

Las administraciones históricas se miden por sus resultados no es una cuestión que se anticipe. Todos los gobiernos han tenido, el de Fox, por su puesto el de López Portillo, esta idea de que eran regeneradores, grandes transformadores, pero yo creo que esto se juzga siempre al final y por tanto será la historia la que decida si este gobierno de López Obrador es transformador o es un gobierno inercial, como han sido la mayor parte de los gobierno de los últimos años.

 

¿Qué López Obrador podemos esperar en la segunda recta de su gobierno?¿Es posible ver un endurecimiento en su forma de gobernar o las crisis que se avecinan pueden determinar un cambio?
Tenemos un presidente zigzagueante. Al mismo tiempo que te describía a este presidente a la altura del arte es un presidente que es un gran conocedor de la historia de este país, aunque su interpretación de la historia es muy inercial, siempre ve a buenos y malos, y es un presidente que complejiza poco y lee pocos autores nuevos, es decir lee con los que está de acuerdo, y eso lo lleva a ser muy cauto.

Sabe perfectamente, porque lleva veinte y tantos años estudiando el llegar al poder, que presidente que devalúa se devalúa y que el pueblo mexicano tiene un corazón enorme y es muy presidencialista. Y sabe que las debilidades económicas o las de inseguridad, igual que hubo los muertos de Calderón y Peña Nieto, él va a tener los suyos y la gente con la misma dureza le va a exigir resultados, por lo tanto es un presidente que zigzaguea y corrige, sabe que no puede endurecerse.

¿Qué tanto impactará la pandemia del COVID-19 al final de su gobierno?
Yo creo que es un elemento que le da una retórica digamos exculpatoria, o sea no hay manera de decir que esto no afectó el desempeño gubernamental, pero las grandes líneas de política que analizamos están ahí: el gobierno no traía buenos números económicos antes del COVID, no hay ningún elemento para suponer que la gestión gubernamental hubiese sido dramáticamente diferente a lo que hoy tenemos y de todas maneras, igual que el resto de los gobiernos, será evaluado. La gente va a disculpar, va explicar que hay ciertas cosas que no se han conseguido por el COVID, pero me parece bastante claro que le va a pasar factura, en un sentido positivo o negativo, a este gobierno.

Tú mismo haces este planteamiento y entiendo que el libro busca responder esta cuestión: ¿puede ser un éxito este gobierno o será un rotundo fracaso? ¿A qué conclusión llegaron tú y Anibal?
Yo creo que ni uno ni otro, va a ser un gobierno inercial. Es un gobierno que nos va a mantener en lo que tenemos. Ahora quería avanzar sobre el mercado laboral, nos quedamos igual, tienes un PIB que no mejora, que tiene un 9% de deterioro, y las expectativas de inversión son muy bajas incluso en retroceso, por tanto yo creo que el presidente va a corregir, será algo muy parecido a lo que veíamos en décadas anteriores, lo último que quiere un presidente con tan alto concepto de sí mismo es estar en las páginas de la historia como un gobierno fallido.

Publicidad
Publicidad