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Arnoldo Kraus: “Si líderes no usan cubrebocas, inicia mal el manejo del COVID”

Tras la publicación de su libro ‘Bitácora de mi pandemia’, el médico evalúa la respuesta del gobierno a la crisis sanitaria y alerta sobre el golpe que el COVID-19 está dejando entre los más pobres.
sáb 05 diciembre 2020 07:00 AM
Arnoldo Kraus
Arnoldo Kraus es médico, profesor de la UNAM e integrante del Colegio de Bioética.

El presidente Andrés Manuel López Obrador tiene razón al afirmar que no puede atribuirse a su gobierno el rezago acumulado en el sistema de salud del país, pero su administración sí es responsable del mal manejo de una pandemia que ya ha causado la muerte de más de 100,000 personas, advierte el médico Arnoldo Kraus.

A nueve meses de que se detectó el primer caso de COVID-19 en México —el 28 de febrero—, Kraus considera que los problemas comenzaron con un hecho simbólico: la negativa del propio jefe del Poder Ejecutivo a usar cubrebocas en público. A su juicio, esta actitud envió un mensaje negativo, pues desde la cúpula del poder no se alertó a la ciudadanía sobre la gravedad de la situación, ni tampoco sobre la necesidad de seguir medidas estrictas para frenar al virus SARS-CoV-2.

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“Al no usarlo figuras fundamentales como Andrés Manuel López Obrador y Hugo López-Gatell, el mensaje es muy claro: ‘No se requiere usar cubrebocas en la pandemia porque no protege’. Ese mensaje, ver a nuestros jerarcas, que tienen una gran aprobación entre la población mexicana, sin cubrebocas es un mal inicio del manejo de la pandemia, y de ahí me puedo seguir a muchas cuestiones”, señala.

Profesor de la Facultad de Medicina de la UNAM, integrante del Colegio de Bioética y colaborador de diversos medios, Kraus reflexiona sobre la crisis sanitaria en su libro Bitácora de mi pandemia —publicado por editorial Debate—, en el que también toca temas como la pobreza en México, la relación de los seres humanos con el planeta y el dolor que sufren quienes pierden a un ser querido.

En entrevista con Expansión Política, el médico habla de la huella que el COVID-19 está dejando en el país.

¿Escribir este libro fue terapéutico?
Sí. No diría tanto que fue una catarsis, porque no lo fue. Empecé a escribir para mí, porque me interesó el problema, y lo escribí desde mi posición médica. Lo empecé a escribir en febrero, cuando ya había corrido un poco de la epidemia, y pronto me di cuenta de que cada día podía ofrecer un dato, una vivencia o una mirada diferente. Y así fue como al pasar los días, las semanas, a mediados de febrero o marzo me di cuenta de que podía escribir un libro, no voy a decir que diferente, pero sí un libro mío, para mí. Por eso se llama Bitácora de mi pandemia, porque cada quien ha vivido la pandemia como ha podido, y así fui construyendo cada día una entrada.

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En el libro varias veces menciona que México enfrenta al menos dos pandemias: la de COVID y la de pobreza. ¿El COVID vino a revelarnos qué tan grave es nuestra pobreza?
No sé si a revelarnos, porque ya lo sabíamos. El que no lo sabe es porque no conoce el país. A mí desde hace algún tiempo me preguntan “¿cómo estás?” y digo “bien”, pero no puedo estar muy bien en una nación donde compartimos la vida una persona con recursos y una sin recursos, y no estoy bien porque el mundo está muy enfermo. Lo que vino a hacer la pandemia es agravar este problema ya añejo y exponerlo más, pero no fue algo que haya revelado. Nos mostró que, si ya estábamos mal, ahora estamos peor.

¿Qué ve que se pueda hacer para aminorar el golpe de la pandemia a los más pobres?
La obligación es de todos. Yo no diría que hay más obligación de parte del Estado, es una obligación de parte del Estado y de cada ciudadano. De parte del Estado, y no es problema de este gobierno, sino la suma de todos los gobiernos previos, (la responsabilidad) es haber sumido en la pobreza a uno de cada dos mexicanos. Habría que inculpar a los malos, corruptos, ineficaces, impunes gobiernos desde hace cinco, seis, siete sexenios. Hemos creado varios países en México: un país es el de los pobres, otro es el de la gente que puede vivir o sobrevivir bien, otro país es el México de los decapitados, desaparecidos, en fin… Hay muchos Méxicos cuya génesis se debe a los malos gobiernos.

Y todos tenemos obligaciones individuales, y obligación individual es con el de abajo, con el que está en una escala social, económica y cultural más abajo que la nuestra. Eso per se debe ser una obligación y un compromiso ético de cada persona. Desde nuestra trinchera, todos los que tenemos resuelto el día o días tenemos esa obligación. Lo voy a repetir: el Estado la tiene, no la cumple, no es responsabilidad de este gobierno la suma de los pobres, pero sí es responsabilidad de este gobierno el mal manejo de la pandemia. Hoy la OMS le llamó fuertemente la atención a México y a Brasil por el manejo que hemos tenido nosotros y nuestros compañeros brasileños.

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En el libro, también insiste en que los seres humanos tratamos mal a la naturaleza y eso empieza a pasarnos la factura. ¿Cree que con esta pandemia aprenderemos a tener una mejor relación con el ambiente?
En un principio, cuando empezaba a escribir, en febrero, marzo, abril, mayo, estaba todavía con algo de esperanza. Me dije que quizá la pandemia nos cambie un poco en cuanto a nuestras conductas devastadoras, del hombre contra el hombre, del hombre contra la sociedad, del hombre contra el mundo. Nadie ha escrito como tal que este virus sea herencia de la destrucción de la naturaleza, pero muchos pensamos que sí tiene que ver la destrucción de nuestro hábitat. Nadie podría negar el daño que le hemos hecho a la naturaleza. Somos responsables de la destrucción de la naturaleza y quizá de la génesis del virus.

En el país, ¿cómo piensa que ha sido el manejo de la pandemia?
Pienso que lo han manejado muy mal. Pienso en algo muy sencillo, que vemos a nuestro presidente y al subsecretario López-Gatell presentándose ante el público sin cubrebocas. Ahí inicia un buen manejo o un mal manejo de la pandemia. Lo del cubrebocas ya lo hemos leído, ya sabemos que grandes pensadores, entre ellos nuestro Premio Nobel (Mario Molina), firmaron una carta en revistas científicas donde afirmaban que el uso del cubrebocas es obligado para disminuir el contagio. Aquí nuestros jerarcas no lo usan y podría quedarme en ese punto. Al no usarlo figuras fundamentales como Andrés Manuel López Obrador y Hugo López-Gatell, el mensaje es muy claro: ‘No se requiere usar cubrebocas en la pandemia porque no protege’.

Ese mensaje, ver a nuestros jerarcas, que tienen una gran aprobación entre la población mexicana, sin cubrebocas es un mal inicio del manejo de la pandemia, y de ahí me puedo seguir a muchas cuestiones”.

Una segunda cuestión sería si son veraces o no las cifras que nos explican el número de muertos. Epidemiólogos y matemáticos extranjeros, que no son anti “cuarta transformación” y no tienen pleito casado ni con el presidente ni con el subsecretario, afirman que el número de muertos está muy por debajo de la realidad. Manejar cifras sin decir la verdad es también un problema muy serio, y luego viene todo lo demás que no es culpa de este gobierno: el desabasto de los hospitales, la falta de recursos médicos, enfermeras, camilleros...

Bitácora de mi pandemia
'Bitácora de mi pandemia' fue publicado por editorial Debate, un sello del grupo Penguin Random House.

Si usted fuera asesor del gobierno, ¿cuáles serían sus recomendaciones?
Creo que las primeras acciones deberían haber sido acudir a los lugares más remotos y pobres para distribuir lo que había que distribuir: primero educación e información, y a partir de ahí, cubrebocas, alcoholes, medicamentos y líneas que respondan. Hay medicamentos que, aunque se sabe que no acaban con el virus, sí dan la posibilidad de sobrevivir adecuadamente antes de que la gente pobre o muy pobre inicie ese crudo turismo hospitalario porque todos los lugares están llenos, al menos en la Ciudad de México.

¿Hay algún país que lo haya hecho bien y al que México pueda voltear?
Sí. Nueva Zelanda, Japón, Corea del Sur, Australia… Alemania también lo ha hecho bien, Noruega, Dinamarca y Canadá igual.

¿Alguna reflexión final tras nueve meses de pandemia?
A mí me hubiese gustado ya no tener más cosas para escribir. No estoy seguro de si habrá una Bitácora de mi pandemia 2, aunque tengo muchos datos para hacerlo. Escribo con alguna frecuencia sobre este problema, de forma aislada en la revista Nexos o en El Universal, pero tengo muchas anotaciones que siguen vivas y peor que antes, porque no hemos encontrado la solución a nueve meses de cómo acabar con la pandemia, cómo disminuir el número de muertos, y eso es lamentable. Esto me obliga a pensar qué tan bien ocupamos el conocimiento, si lo aplicamos adecuadamente… El mundo como tal quedó desnudado por este virus, en puntos como ciencia y humanismo.

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