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Las cárceles "son una bomba de tiempo" en medio de la pandemia por coronavirus

Expertos alertaron que no hay capacidad, ni técnica ni económica, para enfrentar la pandemia por el nuevo coronavirus en las cárceles, lo que puede derivar en escenarios de violencia.
mié 06 mayo 2020 02:10 PM
reclusorio
Los investigadores explicaron que hay centros de reclusión que no han detenidos las visitas a pesar de la pandemia.

Las cárceles son una "bomba de tiempo" frente a la emergencia por COVID-19. Ante el hacinamiento, permitir el ingreso de familiares y la falta de capacidad para atender a enfermos graves, expertos alertaron que podría haber riñas, motines y fugas dentro de los centros penitenciarios, alertaron expertos.

La organización Causa en Común organizó un foro donde reunió a expertos en el sistema penal para conocer su punto de vista sobre cómo se está enfrentando la emergencia. La mayoría cuestionó la cifra oficial de contagios que han dado a conocer las autoridades.

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Saskia Niño de Rivera, directora de la organización Reinserta, dijo que no hay forma de saber cuántos casos positivos a SARS-CoV-2 existen en el sistema.

“Me preocupa mucho el conteo. Algo que ha salido muchísimo es la veracidad o no de las cifras. El aumento de los casos de neumonía atípica y las cárceles es donde más pueden existir que se escondan este tipo de casos.El sistema penitenciario ha sido olvidado por años y no hay un mecanismo puntual donde la ciudadanía tenga acceso de lo que pasa adentro, más allá de lo que las autoridades quieran informarnos. Pero no han recibido un solo tapabocas, una sola mascarilla. Absolutamente nada”, explicó.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) informó que al 5 de mayo se reportaban 92 casos acumulado y 15 casos sospechosos de contagios del nuevo coronavirus. Además, señaló, que se han registrado 7 decesos, 3 riñas y 11 personas recuperadas.

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“No se está haciendo absolutamente nada para poder adecuar los centros penitenciarios ante el COVID-19. Yo recibo llamadas diarias y calculo que, nada más en la Ciudad de México, hay más de 60 casos confirmados que no han salido a decirlos como tal”, alertó la directora de Reinserta.

Además, informó que en el estado de Quintana Roo existe un caso confirmado en el Centro Penitenciario de Playa del Carmen, además, hay un empleado en el Centro de Reinserción Social (Cereso) de Cozumel, un custodio en el Cereso de Cancún y dos custodias sospechosas en el penal de Cancún. La CNDH, por su parte, indicó que en Quintana Roo solo han detectado un caso.

Ni un tapabocas (menos ventiladores)

Apolonio Armenta, titular de la Unidad del Sistema Estatal Penitenciario de Coahuila, explicó que las cárceles del país no cuentan con la capacidad para atender a un enfermo grave de COVID-19 y que tampoco se podría realizar su excarcelación.

“No tenemos las condiciones para una emergencia grave. Podemos poner áreas de aislamiento. Obvio no hay recursos para poder tener los ventiladores en el caso de los graves. Esa es la bomba de tiempo, esa es la realidad, esa es la preocupación de todos los titulares del país, nuestra principal carencia es personal de seguridad. En caso de que algún interno requiriera una excarcelación por motivos de salud va a ser prácticamente imposible”, dijo.

Si hoy, aun con lo que se pudiera estar ocultando no llega a más de 200 casos, entre confirmados y sospechosos, en los casi 20,000 internos".
Apolonio Armenta, titular de la Unidad del Sistema Estatal Penitenciario de Coahuila.

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Confirmó, como también lo hiciera Saskia Niño de Rivera, que en las cárceles no se ha recibido, ni "un solo cubrebocas".

“Los centros penitenciarios del país no han recibido ni una sola careta, un solo par de guantes o un solo cubrebocas, no hemos recibido nada. ¿Cómo le hemos hecho para enfrentar la crisis? Con los pocos recursos que tenemos”, explicó Apolonio Armenta.

Resaltó que muchos custodios rebasan los 50 años y reciben sueldos de hasta 6,000 pesos mensuales.

Protocolo tardío

Eduardo Guerrero Durán, asesor en materia penitenciaria, dijo que a nadie le importan las cárceles y son el eslabón olvidado en materia de justicia.

Comentó que hace tres días se aprobó el Protocolo de Operación para COVID-19 , cuando se debió haber avalado desde hace uno o dos meses.

“Hay estados en los cuales sí se empezaron a utilizar protocolos de actuación, pero hay estados donde ni siquiera hoy han cerrado la visita familiar. Y no lo han hecho porque no lo pueden hacer, no tienen control de sus centros penitenciarios. Creo que es algo muy delicado, que la autoridad no le ha prestado atención”, explicó.

La autoridad no le va a prestar atención hasta que no haya brotes importantes, cárceles completas. O cuando haya gente fugada de las cárceles. Hasta que no sucede algo, los gobiernos prestan atención".
Eduardo Guerrero Durán, asesor en materia penitenciaria.

María Elena Morera, presidenta de Causa en Común, aseguró que al gobierno no le importan las cárceles, porque no son redituables políticamente.

“A nadie le importan las cárceles porque los internos no votan. Les da igual y la gente, erróneamente, piensa ‘ya están en las cárceles, que se queden ahí’ y no les importa si los tratan mal o muy mal. Lo cual es muy grave y no se asumen que las personas van a salir y quisiéramos que salieran mejor de lo que entraron”, expuso.

Opinó que las cárceles tienen problemas de hacinamiento y grandes deficiencias de salud, dijo que alrededor del 32% de los centros penitenciarios tienen hacinamiento y sobrepoblación. Recordó que la CNDH, ya ha alertado que en 61 penales hay un “autogobierno” y carencias como falta de personal de seguridad e higiene.

Cuando alguien muere en la cárcel no es noticia para nadie ni de alarma. En 2019 ocurrieron múltiples riñas. En 2020, ha habido graves incidentes en Zacatecas, Estado de México y Morelos"
María Elena Morera, presidenta de Causa en Común.

“Podemos decir que México está muy lejos para tener las condiciones mínimas para afrontar esta emergencia, las deficiencias en salud y servicios de higiene, agravan y profundizan la vulnerabilidad que tienen las personas privadas de su libertad”, explicó María Elena Morera.

Ley de Amnistía, simbólica

Durante el foro los expertos explicaron que la Ley de Amnistía que fue aprobada por el Senado de la República es más simbólica que útil para liberar a los presos durante la emergencia por COVID-19.

“La Ley de Amnistía ha sido controversial y ha marcado mucho de la discusión de población penitenciaria. Es importante aclarar que esta Ley no es una medida que se pensó para responder a la crisis de coronavirus. Es injusto juzgarla desde este contexto. Solo le otorga un sentido de urgencia para poder abrir la puerta y que se despresuricen las prisiones. Es algo que se ha trabajado desde antes”, dijo Ana Pecova, directora Ejecutiva de EQUIS Justicia para las Mujeres.

Pecova explicó que la Ley de Amnistía busca que lo estados aprueben legislaciones similares

“La Ley no es la solución a todos nuestros problemas. Si queremos resolver el problema hay que desmantelar los mecanismos que han contribuido a que se llenen así las prisiones. Eso nos lleva a revisar las políticas de drogas. También se habló de despenalizar el aborto, si bien es cierto que no hay mujeres por el fuero federal. El reto es traducir la Ley a nivel local", señaló.

Ese es el principal valor de la Amnistía, es simbólico. Manda un mensaje, desde la federación, que dice que hay cosas que no deberían ser un delito"
Ana Pecova, directora Ejecutiva de EQUIS Justicia para las Mujeres.

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