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La prensa debe iluminar lo que AMLO quiera mantener a oscuras: Enrique Serna

El escritor Enrique Serna habla sobre su libro 'El vendedor de silencio', en el que retrata a Carlos Denegri, a quien define como uno de los periodistas más influyentes y viles del siglo XX.
sáb 28 septiembre 2019 07:30 AM
Enrique Serna
Serna es autor de libros como 'El seductor de la patria', 'Fruta verde' y 'El miedo a los animales'.

Carlos Denegri se encumbró a mediados del Siglo XX como el líder de opinión más influyente de México. Un vocero del poder, misógino y sin escrúpulos que llevó a otro nivel los sobornos a la prensa y cuyo modus vivendi aún es vigente en algunos periodistas, explica el escritor Enrique Serna, quien retrata en su libro “El vendedor de silencio” (Alfaguara) al infame reportero estrella del diario Excélsior.

No obstante, Serna considera, en entrevista con Expansión Política, que el gremio en general ha cambiado desde los tiempos de Denegri, como han dejado de manifiesto las investigaciones que desvelaron la corrupción en el sexenio de Enrique Peña Nieto, las cuales –dice– “sepultaron la aspiración que tenía la camarilla gobernante del PRI de perpetuarse en el poder”.

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Considera, además, que ahora, en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, esa prensa “debe ser inteligente” y “no caer en lo que él quiere, que es marcarle la agenda a los periódicos” y “debe investigar para iluminar aspectos de la vida pública que él tal vez quisiera mantener a oscuras”.

“Que la agenda la ponga la opinión pública y no él”, sentencia.

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Enrique Serna expone que los niveles de corrupción en los medios de comunicación han disminuido considerablemente desde los tiempos en los que el país era gobernado por una “dictadura priista” a la par que identifica que en el medio persisten los bajos sueldos, junto a otros males.

“Creo que la vida de los reporteros es complicada porque además ahora hay cadenas que tienen periódico, estación de televisión y de radio, de modo que el reportero que antes cubría uno solo ahora tiene el triple de trabajo por el mismo sueldo, ojalá que esto mejore”, comparte.

Aquí la entrevista:

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-¿Cómo te interesaste en Carlos Denegri?
Hace como 25 años, cuando yo leí algunas anécdotas sobre este personaje, contadas por sus contemporáneos, me llamó la atención que pudiera haber existido un personaje tan soberbio y al mismo tiempo tan vulnerable, porque Denegri era un hombre intoxicado de poder, tanto en el ejercicio de su profesión como en trato a las mujeres a quienes humillaba bárbaramente en público, pero tenía un talón de Aquiles, la debilidad de carácter, y entonces pensé que un personaje así podría ser un buen personaje para una novela porque es el género donde los hombres luchan con sus demonios y Carlos Denegri acabó siendo vencido por ellos.

Al mismo tiempo me di cuenta que tenía que hacer una reconstrucción de época lo más profunda y minuciosa posible porque un periodista tan descaradamente corrupto solo pudo haber triunfado en la época de la dictadura priista, en el apogeo de esa dictadura, que necesitaba de una prensa incondicional y aduladora del presidente en turno para dar una impresión de unanimidad como le sucede a todas las dictaduras. Entonces, tuve que narrar como telón de fondo el proceso degenerativo de un régimen que llegó al poder a balazos, creó un monolito invencible y, salvo un paréntesis de liderazgo ético que hubo en el sexenio de Lázaro Cárdenas, nunca pudo renunciar a su ADN autoritario.

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Carlos Denegri en una foto del INAH.

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-¿Qué recursos empleaste para reconstruir el personaje?
Ya existía una leyenda negra en torno a Carlos Denegri, entonces yo me di cuenta que mi tarea como novelista era juntar los fragmentos dispersos de esa leyenda y darles una columna vertebral; es decir, una trama. Sabemos que él cometió muchas atrocidades en público, por eso hay tantos testimonios, pero no sabemos qué es lo que estaba pasando en el alma de este señor para, por ejemplo, enlazar a una sirvienta y arrastrarla por el Parque México. Entonces, tuve que montar las bisagras entre la vida pública y la vida privada del personaje. Hice una investigación hemerográfica y también recabé testimonios de gente que lo conoció para aportar algo que no se sabía del personaje, como por ejemplo su actuación en la Guerra Civil española o los orígenes de su misoginia patológica que averigüé gracias a la entrevista que le hice a su hija Pilar.

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-¿Cuál fue la marca que dejó Denegri en el periodismo mexicano?
Él dejó una impresión bastante fuerte, no del todo negativa porque hasta la gente que lo condenaba moralmente reconocía que era un buen periodista. Entre otros, se consideraban discípulos de él Julio Scherer y Jacobo Zabludovsky, por ejemplo, pero no pasó la historia como ese políglota que tenía una gran red de contactos internacionales y que se movía como pez en el agua en cualquier situación, sino como el periodista más corrupto de su tiempo y alguien que acabó siendo destruido por el mismo régimen que lo encumbró.

-En contraparte, describes a Julio Scherer, ¿qué persiste del legado del fundador de Proceso a la fecha?
Es un legado muy importante. Aunque Julio Scherer no fue el primer periodista que se opuso al sistema y lo desafió. Hubo otros ejemplos antes, como el de Jorge Piñó Sandoval, que es un personaje importante de mi novela porque fue amigo de Denegri, lo llevó a trabajar en el Excélsior y más adelante siguieron rutas divergentes. Piñó creó en el sexenio de Miguel Alemán la revista Presente que fue una revista muy valiente, que denunció todas las corruptelas de la camarilla alemanista y solo duró un año porque el gobierno le mandó unos matones a destruirle la imprenta y después le cortaron el suministro de papel.

La diferencia es que a Jorge Piñó lo aplastó el sistema mientras que Julio Scherer no se dejó amordazar porque cuando le dieron el golpe en Excélsior fundó una revista (Proceso) que fue muy importante durante muchos años. Digamos que es el primer caso de un periodista que le gana la batalla al sistema y que abrió brecha para defender la libertad de expresión que ahora tenemos.

-¿Consideras que aún hay periodistas que operan como lo hizo en su tiempo Carlos Denegri?
El modus vivendi de Carlos Denegri todavía sigue vigente, por algo en el sexenio pasado hubo un gasto gigantesco en publicidad y sobornos a diferentes medios de comunicación. La diferencia es que esos periodistas venales o chayoteros ya no son los mejores, como decía Scherer que Denegri era el mejor y el más vil, porque yo creo que en la actualidad los mejores son periodistas independientes y libres que guardan distancia con el poder y gracias a eso tienen credibilidad.

-¿Qué tan generalizada es la corrupción dentro del periodismo mexicano?
En tiempos de Carlos Denegri era absolutamente generalizada porque incluso los sueldos de los reporteros eran deliberadamente bajos porque se sobreentendía que ellos lo iban a completar con el sobre que les pasaban en la dependencia gubernamental que les tocara. Entonces, ya eran valores entendidos, por eso eran tan insólitos personajes que se negaban a recibir chayote como fue por ejemplo Carlos Septién García y después el propio Scherer, que le apodaban burlonamente el ‘Mirlo Blanco’ por eso.

En la actualidad, yo creo que eso ya ha disminuido muchísimo, pero a mí me tocó ver todavía, por ejemplo, como en Veracruz, en el sexenio de Javier Duarte, todos los periódicos del estado eran un asco; que los abrías y era todo dedicado a cubrir las actividades de este cerdo y me temo que en estados donde nunca ha habido alternancia, como el Estado de México, donde el PRI lleva más de 90 años gobernando, la situación debe ser igual.

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-¿Y la misoginia?
Creo que ahí sí no podemos decir que la situación haya mejorado en México, desgraciadamente porque en la actualidad y tal vez como consecuencia de la impunidad de los criminales las agresiones a las mujeres están a la orden del día en todos los ámbitos. Yo creo que, y quise mostrarlo así en mi novela, aunque las mujeres sean las principales víctimas del machismo, el machismo destruye también a los propios hombres y Denegri es un ejemplo de eso.

-¿Qué tipo de periodismo es el que se hace en México?
El periodismo mexicano ha mejorado mucho en la actualidad, y tenemos como prueba de ello el hecho de que dos reportajes, el que destapó el escándalo de la “Casa Blanca”, y el que destapó la “Estafa Maestra”, sepultaron la aspiración que tenía la camarilla gobernante del PRI de perpetuarse en el poder. Entonces, la prensa ya la está haciendo un gran servicio a México al impedir que esa caterva de rufianes siguieran en el poder y creo que es muy promisoria el papel que está jugando el periodismo actualmente en México y espero que se vayan agrandando esos márgenes de libertad.

-¿Qué piensas sobre la relación de confrontación que existe entre Andrés Manuel López Obrador y la prensa?
Estoy de acuerdo con el recorte presupuestal que decretó López Obrador porque ese gasto publicitario era un derroche inaceptable en un país con tantas carencias y me parece mejor que ese dinero se destine a obras de beneficio social. En cuanto a su intolerancia a la crítica, refleja que él se cree infalible, que piensa que cualquier crítica debe de venir de una conspiración de enemigos o que los que los atacan son sobornados por la mafia en el poder, cuando es evidente, y eso lo puede ver cualquiera, que hay muchos periodistas e intelectuales honestos que no están de acuerdo con algunas de sus medidas de gobierno, con otras sí. Lo malo es que se ha creado una especie de intolerancia muy terrible, por ejemplo en las redes sociales, donde hay grupos de linchadores que cuando alguien expresa una opinión adversa a este gobierno se lanzan a llenarte de mentadas de madre.

-¿Cómo debe de actuar la prensa ante un gobernante de las características de López Obrador?
Yo creo que hasta ahora lo que él ha hecho es ejercer también su derecho de réplica, eso no es ilegal, pero yo creo que debe ser inteligente la prensa, en primer lugar para no caer en lo que él quiere que es marcarle la agenda a los periódicos con sus conferencias de prensa mañaneras. Yo creo que la prensa debe investigar para iluminar aspectos de la vida pública que él tal vez quisiera mantener a oscuras. Que la agenda la ponga la opinión pública y no él.

-¿Conocer la vida profesional de Denegri pudiera servir de algo para las nuevas generaciones de periodistas?
Desde luego, a mí me interesaba compartir con los lectores mi perplejidad o el hecho de que un periodista tan descaradamente mercenario haya sido una celebridad en su tiempo, a quien le dieron varios honoris causa universidades de provincia, que le dieron condecoraciones de gobiernos extranjeros, etcétera. Porque en su tiempo Denegri era visto con mucha admiración y eso me parece uno de los mecanismos más dañinos de la corrupción, o sea el que se impone en un medio corrupto hasta cierto punto se legitima y entonces es admirado. Paso también un poco con Jacobo Zabludovsky que a pesar haber servido al régimen que lo obligó a mentir durante 40 años, era admirado porque en México tendemos a admirar al chingón, al que se salió con la suya, a pesar de que al salirse con la suya, haya en este caso prostituido la opinión pública.

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