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#ZonaLibre | García Luna, más allá de un show

El show apenas comienza y sin duda se convertirá en un elemento básico de las campañas políticas, en las próximas ocho semanas, antes de la sentencia final.
mié 25 enero 2023 11:59 PM
Juicio contra Garcia Luna
Uno de los testigos de la defensa de García Luna no convenció al juez Brian Cogan.

“Te quiero”, le decía el detenido a su esposa quien, con lágrimas, respondía el gesto poniéndose la mano en el corazón.

Los guardias de seguridad y su abogado acompañaban a Genaro García Luna a los separos de la corte, para luego ser llevado a la prisión donde está hospedado desde diciembre del 2019.

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El juicio del exfuncionario se ha convertido, en pocos días, en el mayor generador de notas, por los interesantes relatos que han sido dados a conocer.

García Luna fue el creador de la “guerra contra el narcotráfico”, lo cual le hizo ser considerado uno de los hombres más poderosos de México. Nunca ocultó su intención de sobrepasar los asuntos de seguridad para catapultarse a la política e, incluso, en los pasillos de Los Pinos se hablaba que buscaba reemplazar a su jefe Felipe Calderón en la Presidencia de la República, abanderado por su partido, el PAN.

Desde su juicio público, en Nueva York, se presentarán diariamente las pruebas que tiene en sus manos la fiscalía para condenar al mexicano.

Estados Unidos asegura tener un millón 200,000 páginas de documentos, 7,000 grabaciones; relatos de decenas de testigos que pertenecieron a distintos grupos delincuenciales que lo señalan como operador y beneficiario directo del negocio del narcotráfico.

Quien tiene la responsabilidad en sus manos, de la vida de García Luna, es un juez conocido por los capos de la mafia; su nombre es Brian Cogan, quien presidió el juicio de Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Cogan es conocido por su “mano dura” contra reconocidos maleantes que han pasado por su corte federal.

En esta ocasión, tendrá que valorar las miles de pruebas contra el exfuncionario mexicano más connotado de la historia en ser llevado a juicio, por delitos tan graves como lo son la conspiración internacional para distribuir cocaína; conspiración para distribuir y poseer premeditadamente cocaína, y de conspiración para importar cocaína.

Aunque es demasiado joven el juicio, desde muy temprano la fiscalía explicó que a García Luna lo seguían e investigaban incluso antes de su alta función en el sexenio del 2016 al 2012.

De ser hallado culpable, podría pasar entre 10 años y toda su vida en la cárcel.

Ansiedad calderonista

El tormento de García Luna se ha convertido en una secuela del que llamaron “el juicio del siglo”, cuando ‘El Chapo’ Guzmán estuvo en el banquillo, para luego ser condenado con cadena perpetua.

La asfixiante narcocultura en la que vivimos ha hecho de este evento un verdadero espectáculo. Tiene los ingredientes perfectos para el hambre voraz por conocer qué fue lo que ocurrió exactamente en esa cruenta y confusa guerra contra el narco que terminó perdiendo Felipe Calderón.

 

Y es justamente la figura del expresidente la que tambalea ante una posible mención por parte de los testigos o del mismo García Luna, para hundir al michoacano y llevarlo a juicio. Y aunque el exmandatario reside en España, en cualquier momento podría ser involucrado en el juicio.

Esta situación tiene fascinado al presidente López Obrador, quien ha pedido a los mexicanos estar pendientes del proceso: “Será un pago por evento, no se aburrirán”, aseguró.

A pesar del obvio interés que tiene la autollamada 4T por ver arruinado al exfuncionario panista, existe también una prueba importante en cuanto a la independencia, entre la justicia y el gobierno estadounidense, pues este juicio los pone en un predicamento. ¿Qué tanto puede dañar a la relación bilateral si se comprueba la complicidad de presidentes con los cárteles de la droga?

Esto podría desestabilizar y sacudir a toda la clase política en México.

Al desmoronarse la figura del presidencialismo, caen todos los demás poderes y gobiernos locales. El hecho de que los jefes de García Luna -Vicente Fox y Calderón- pudieran ser involucrados directamente, ya sea en omisión o peor aún, como cómplices, significaría abrir la caja de Pandora, que conllevaría mucho más allá de despedazar su imagen y legado. Tendría repercusiones inmensas con cientos de involucrados, pues significaría un golpe tremendo contra la clase política panista y la de sus aliados durante al menos 12 años.

El juez Cogan sabe perfectamente que tiene en sus manos una bomba mucho más grande que la de ‘El Chapo’.

Es un juicio único y con repercusiones tan inmensas en el ámbito político-cultural como nunca había sucedido antes.

Ante esto, Corgan ha dejado en claro que no permitirá ninguna suspicacia o relatos que no tengan que ver con el fondo de las controversias.

No se hablará de propiedades, derroches, parejas sentimentales ni aceptará declaraciones de testigos protegidos o anónimos.

Esa es quizá la única apuesta que tiene la defensa de García Luna, para demeritar las moles de pruebas que presentan los acusadores.

 

El perfecto distractor

Conoceremos una larga lista de testigos que son muy conocidos en el mundo del hampa, como Jesús Reynaldo “El Rey Zambada” y otros grandes capos como el mismo Chapo Guzmán. Aunque ya se han retirado los dichos de otros, como el del exfiscal de Nayarit, Edgar Veytia, así como el del colombiano Alex Cifuentes-Villa, pues para el Juez, los relatos de ambos son “perjudiciales para el acusado y poco confiable para el jurado”. Deja en claro que este proceso será tan espinoso que debe cuidarse con pinzas.

En Palacio Nacional el desprecio por Vicente Fox y Felipe Calderón no tiene límites. El presidente López Obrador tiene cruzados los dedos a fin de que alguno de sus adversarios sean sentados en el banquillo de los acusados y enfrenten cargos en el país vecino.

La caída de los llamados “neoconservadores” le daría la razón al morenista y el triunfo del nuevo régimen sería vendido como un “antes y un después de la 4T”. La desgracia de los panistas conlleva el fracaso inmediato de la alianza opositora contra Morena. La fallida estrategia de “abrazos y no balazos” tiene que ser redimida y esta coyuntura es perfecta para distraer al electorado de los errores cometidos en la seguridad.

Por eso, el presidente ha comunicado que cada día hablará del juicio de García Luna, pues es un tesoro para la autollamada 4T, que se juega el futuro de la presidencia de la República con las elecciones de los gobiernos de Coahuila y, sobre todo, el Estado de México.

El show apenas comienza y sin duda se convertirá en un elemento básico de las campañas políticas, en las próximas ocho semanas antes de la sentencia final.

Más allá de un aspecto político, es muy importante que este proceso sea analizado de manera profesional y asertiva por parte de los medios y la sociedad. Podría ser un parteaguas donde, por primera vez, la mafia sea golpeada en el área en la que siempre fue intocable.

Sin duda va más allá de un espectáculo. Representa un trozo de nuestras vidas –una guerra de la que todos fuimos partícipes sin pedirlo– explicado en un proceso legal extraordinario.

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Nota del editor: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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