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Conagua: Estados deben acordar reglamento para compartir las aguas del Río Bravo

La titular de la Conagua asegura que ya sin la presión del pago de agua a Estados Unidos, las entidades deben sentarse a la mesa para ver cómo se compartirán el agua de la cuenca del Río Bravo.
mié 11 noviembre 2020 05:50 AM
Río Bravo
Chihuahua, Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila deben hacer un reglamento para la cuenca del Río Bravo, el cual compartan entre ellos y con EU, a través del Tratado de 1944.

El acta 325 con la que México consiguió cumplir el adeudo de agua con Estados Unidos, no es una solución final para el conflicto por el líquido que se vivió en la frontera entre ambos países en las últimas semanas. Con el acuerdo, se logró cumplir con la cuota, pero los estados Chihuahua, Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila deben solucionar cómo van a compartir el Río Bravo entre ellos y con el vecino del norte.

En entrevista, la directora de Conagua, Blanca Jiménez, señaló que no tiene que ver con el Tratado firmado con EU desde 1944, sino con que se logre un acuerdo en el organismo de cuenca del Río Bravo, del cual Chihuahua se salió a principios de 2018, cuando los estados estuvieron trabajando juntos para tener un reglamento.

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“No tiene que ver con el tratado, tiene que ver en que se logre un acuerdo, a principios de 2018 –y desde antes–, la Conagua junto con el organismo de cuenca del Río Bravo, estuvieron trabajando juntos para tener un reglamento en la cuenca”, dice.

Desafortunadamente, dice, Chihuahua se levantó de la mesa del organismo conformado por la Federación, dependencias federales, gobiernos de los estados y municipales, usuarios, industriales, agrícolas, expertos y representantes de la zona, en el que se discutía cómo iban a compartir el río.

La funcionaria señala que solo falta que Chihuahua regrese a la mesa, se cierren las discusiones y se firme el reglamento con el que se acuerde la repartición del agua entre las entidades que conforman la cuenca y con Estados Unidos.

El actual Tratado establece que Estados Unidos entrega 1,850 millones de metros cúbicos al año, mientras México tiene que asignar como mínimo 431.7 millones de metros cúbicos de los ríos Conchos, San Diego, San Rodrigo, Escondido, Salado y Arroyo Las Vacas. De éstos, el Conchos, en Chihuahua, es el más grande, por lo que su proporción es mayor, equivale a 54.1%.

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El conflicto en Chihuahua

Pero la sequía y el temor de los agricultores chihuahuenses a quedarse sin agua, los llevó a tomar la presa La Boquilla para retener el líquido y no cumplir con su parte. Esto generó un conflicto que tuvo como saldo varias protestas, enfrentamientos entre pobladores con la Guardia Nacional y la muerte de una joven de 35 años, Jessica Silva .

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La titular de la Conagua considera que es cuestión de que Chihuahua comprenda la necesidad de compartir el líquido y que los habitantes no dependan del recurso. Para ella, la idea de que "cada quien es dueño y puede hacer lo que quiera con lo que hay" en su territorio es una doctrina del pasado, que se debe erradicar.

“Esas son doctrinas muy viejas, (son) del pasado, en donde prácticamente uno dice ‘toda el agua nace aquí es mía y no me importa si pasa agua abajo’, en el mundo ya no se usa, son cosas del pasado, es como si dijera este es mi petróleo, no los voy a compartir con otros estados, es el mismo símil, si extraemos riquezas de México por qué no vamos a compartir”, considera.

La funcionaria está consciente que ni Chihuahua ni Tamaulipas, cuyos agricultores también resultaron afectados, puede quedarse sin agua. Señala que ha asistido a las reuniones y ambos tienen argumentos razonables, por ello, insiste en la necesidad de llegar a un reglamento para compartir el agua de la cuenca, que también corresponde a Estados Unidos.

El punto es que están en la misma cuenca, tienen que encontrar cómo compartir y cómo podemos compaginar, porque los dos tienen derecho a agua. El agua es un bien común, es un bien del Estado, sino hay agua la gente se muere, uno puede vivir sin oro, pero sin agua, no.

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Al respecto, y a unos días de haber cumplido con su parte a tiempo, Jiménez comenta que ya están hablando con consejo de cuenca para iniciar reuniones y “ya sin la presión de tener el pago del tratado”, pueda hacerse el reglamento.

“Estamos hablando con el consejo de cuenca ya está motivando más reuniones porque tienen cierta autonomía y se van a reiniciar este conjunto de reuniones ya sin la presión de tener el pago del tratado (...) yo creo que ahora ya sin el tema de que tenemos que terminar el pago, hay que hacerlo”, afirma.

En el Programa de Desarrollo del Consejo de Cuenca del Río, realizado en octubre de 2018, se incluyó como uno de los objetivos para el primer cuatrimestre de 2019, “finalizar la elaboración del Reglamento de Uso y Distribución de las Aguas Superficiales de la Cuenca del Río Bravo”.

Además, promover la continuación de los trabajos técnicos, a través del Grupo Especializado de Modelación; definir las reglas de operación que serán la base del Reglamento; y presentar ante el pleno del Consejo de Cuenca la propuesta de Reglamento, en el primer cuatrimestre del año, permitirá contar con la principal herramienta de gestión del agua para contrarrestar en lo posible los problemas generados por la "sobreconcesión" en la cuenca.

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Esto no sucedió y el conflicto escaló hasta hace unas semanas cuando se tenía que cumplir con el ciclo 35, cuya fecha límite era el pasado 24 de octubre y por la que se firmó el acta 325, con la que se cumplió a Estados Unidos.

De acuerdo con Jiménez, es una oportunidad para que Chihuahua se repiense y no sea tan dependiente del agua. De acuerdo con el estudio La Cuenca del Río Conchos: una mirada desde las ciencias ante el cambio climático , el riego agrícola representa un 90% del uso del agua de la cuenca, que junto con el crecimiento demográfico e industrialización han generado un incremento de la demanda de agua para la industria y el uso doméstico.

“No se pueden quedar sin ese insumo, pero entonces es una buena oportunidad para repensarse de por qué son tan dependientes de un recurso, cómo tienen que evolucionar la agricultora para no ser tan dependiente de un recurso, necesitan otro tipo de cultivos o a lo mejor el estado debe ser más industrial, es una oportunidad de repensarse con base en los recursos locales que tiene uno y también sin perjudicar al resto de las personas que tiene el país”, afirma.

Un gobernador que promueve en una zona desértica que haya cultivos que demandan mucha agua a la larga está poniendo su propio estado en peligro porque los está haciendo muy dependientes de un recurso.

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