El ajolote mexicano (Ambystoma mexicanum) es una especie endémica de Xochimilco y uno de los anfibios más amenazados del mundo debido a la pérdida y degradación de su hábitat.(Foto: Andrea Murcia Monsivais/ Cuartoscuro)
El ajolote mexicano(Ambystoma mexicanum) dejó de aparecer solo en los billetes de 50 pesos para convertirse en una de las imágenes más visibles del paisaje urbano de la Ciudad de México. Su figura está en todas partes: puentes peatonales, estaciones de transporte, murales, espacios públicos y materiales promocionales relacionados con el Mundial de Futbol 2026.
A poco menos de un mes de que se inicie el Mundial, el anfibio endémico de los humedales de Xochimilco es en uno de los principales símbolos usados por la administración que encabeza la jefa de Gobierno, Clara Brugada, sin embargo, este animal llega a la fama aún sin dejar su estado crítico de peligro de extinción en su hábitat natural.
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La estrategia de posicionar al ajolote como símbolo de identidad capitalina ya tiene nombre propio: “ajolotización”. La propia jefa de Gobierna reivindicó el concepto como sinónimo de transformación urbana, recuperación del espacio público y construcción de paz.
“Retomamos el símbolo de los ajolotes porque es un animal fascinante, prehistórico, endémico de esta ciudad y que hoy es objeto de investigaciones científicas en distintas partes del mundo. Deberíamos sentirnos orgullosos del ajolote en la Ciudad de México y rescatarlo como un símbolo”, afirmó el pasado 12 mayo, cuando también anunció la creación de un Santuario de los Ajolotes en el Parque Ecológico de Xochimilco.
Si pintar, hacer Utopías, transformar la ciudad, construir más seguridad y construir territorios de paz e igualdad es ajolotizar, entonces ¡bienvenida la ajolotización de la Ciudad de México!".
Clara Brugada, jefa de Gobierno.
Brugada también rechazó las críticas relacionadas con el uso del color morado en diversas intervenciones urbanas. Argumentó que este tono fue elegido por su vínculo histórico con la lucha por los derechos de las mujeres y cuestionó a quienes consideran que la transformación visual de la ciudad responde únicamente a fines propagandísticos.
“Si no pintáramos y la ciudad siguiera gris, entonces dirían que no hay intervención; pero si retomamos el morado, preguntan por qué el morado. Yo pregunto: ¿por qué les molesta?”, sostuvo.
Mientras la imagen del el ajolote gana espacio público, expertos que se dedican a la protección de la especie advierten que la supervivencia de la especie depende de algo más complejo que su valor simbólico: la restauración de los ecosistemas donde intenta sobrevivir.(Fotos: Cuartoscuro)
El 21 de mayo, la jefa de Gobierno volvió a abordar el tema y reiteró que tanto el ajolote como el color morado poseen una carga simbólica profunda. Según explicó, el anfibio representa una especie única de la CDMX que debería generar orgullo entre los habitantes de la capital, mientras que el morado remite a las luchas históricas de las mujeres por la igualdad y sus derechos.
Acusó además, la existencia de una campaña para minimizar las acciones de su gobierno al reducirlas a la pintura de infraestructura urbana. También defendió las intervenciones artísticas en bajopuentes y otros espacios públicos, al señalar que muchas de esas áreas permanecieron durante años dominadas por publicidad comercial.
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La "ajolotización" en medio de la supervivencia
Pese a estas explicaciones, el debate se trasladó al ambiento político y público. En redes sociales, usuarios cuestionan el contraste entre la creciente presencia del ajolote como símbolo urbano y la persistencia de problemas ambientales que amenazan su supervivencia en los humedales de Xochimilco, como las descargas de aguas negras.
Si el dinero que se gastó en pintar la CDMX con ajolotes se hubiera invertido en la recuperación del hábitat natural del ajolote, estaríamos hablando de una extraordinaria política pública.
— Arturo Cuevas Bautista (@artcuevas)
May 26, 2026
El 25 de mayo, dirigentes del PAN en la CDMX acusaron al gobierno capitalino y a Morena de convertir al ajolote en un “elemento propagandístico”.
El partido revivió además una controversia de 2022 relacionada con el denominado “Ajolotón”, una actividad en la que participaron alcaldes morenistas —entre ellos Clara Brugada cuando encabezaba Iztapalapa— y que derivó en denuncias por presunto manejo inadecuado de ejemplares.
Las críticas también provienen de investigadores y expertos que trabajan en la conservación del ajolote y cuestionan que la atención pública se centre en su imagen mientras persisten problemas que afectan su supervivencia.
La contaminación de los canales por descargas de aguas residuales, la reducción y mala calidad del suministro de agua, la urbanización irregular dentro de la zona chinampera, el cambio de uso de suelo, así como un modelo de turismo masivo que genera presión sobre los humedales de Xochimilco, son algunas de las amenazas.
Para Vivian Crespo, integrante del Laboratorio de Restauración Ecológica (LRE) de la UNAM, la popularidad reciente del ajolote contrasta con la falta de atención a su hábitat.
“Para mí el ajolote y su preservación representa una lucha, porque está tratando de sobrevivir en un ambiente que realmente la estamos destruyendo directa o indirectamente”, señaló.
Sobre la “ajolotización”, dijo que "solamente lo están llevando para que los visitantes puedan ver que el ajolote es endémico de Xochimilco, pero realmente no se está haciendo nada por cuidar su hogar”.
En medio de esta polémica, este jueves 28 de mayo, la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema), la Secretaría de Gestión Integral del Agua (Segiagua) y la alcaldía Xochimilco realizaron un operativo conjunto para inspeccionar varias descargas de agua detectadas en la zona, y en donde se detectó que al menos dos descargas incumplían con la normatividad ambiental vigente.
— Secretaría del Medio Ambiente (@SEDEMA_CDMX)
May 29, 2026
Ante ello, la Sedema ordenó la clausura temporal total de las actividades relacionadas con estos vertimientos irregulares, mientras que Segiagua procedió al bloqueo de los conductos. Además, la alcaldía Xochimilco suspendió actividades en cuatro establecimientos que operaban servicios sanitarios sin autorización.
El ajolote real no es rosa
Uno de los principales problemas en la imagen que se utiliza del ajolote en la publicidad de la CDMX, advierten especialistas, es la distancia entre el ajolote que aparece en las campañas y el que habita —o intenta sobrevivir— en los humedales.
Jorge Ernesto García Ortíz, responsable de Axolo-Lab, Predio o Instalación que Maneja Vida Silvestre (PIMVS), ubicado en Atlautla, Estado de México, —dedicado a la reproducción y conservación de ajolotes—, explicó que la imagen más difundida corresponde a ejemplares albinos criados en cautiverio.
Siempre que hablamos del ajolote nos imaginamos uno color rosita y nos imaginamos Xochimilco. Y es un error que cometemos como comunidad".
Jorge Ernesto García, representante de Axolo-Lab.
Precisó que México alberga 17 especies distintas de ajolotes, distribuidas en varias zonas del país. De estas, 16 son endémicas del país y 15 se encuentran en alguna categoría de riesgo de extinción.
“El ajolote que nosotros vemos rosita ni siquiera es el ajolote original. Los colores rositas, dorados, blancos y albinos fueron creados a través de la reproducción selectiva en laboratorios. No existen en la vida silvestre”, explicó.
En pocas décadas, las poblaciones silvestres de ajolote en Xochimilco se desplomaron debido a la contaminación del agua, la destrucción de su hábitat y la presencia de especies exóticas invasoras.(Foto: Andrea Murcia Monsivais/ Cuartoscuro)
Axolo-Lab se dedica desde hace varios años atrás a la reproducción y preservación genética de distintas especies de ajolotes mexicanos. Su labor consiste en mantener poblaciones sanas en cautiverio, evitar la consanguinidad entre ejemplares y generar líneas genéticas que puedan contribuir en el futuro a programas de restauración y reintroducción.
El centro también colabora con universidades, laboratorios y proyectos comunitarios que estudian temas como la regeneración de tejidos, los efectos de los microplásticos y la salud de las poblaciones de ajolotes.
La batalla está en las chinampas
Lejos de los murales y las campañas publicitarias, una de las principales estrategias de conservación se desarrolla en las chinampas de Xochimilco y San Gregorio Atlapulco, donde habita el ajolote mexicano.
Desde hace más de una década, elLaboratorio de Restauración Ecológica (LRE) de la UNAM impulsa el proyecto Chinampa-Refugio, que busca restaurar el ecosistema chinampero y crear condiciones adecuadas para el regreso del ajolote a su hábitat.
Vivian Crespo, integrante del proyecto, explica que el objetivo no es únicamente salvar a una especie.
El ajolote es el principal (objetivo), pero también es conservar o recuperar todas las especies endémicas que vivían de manera natural dentro de este humedal".
Vivian Crespo, LRE de la UNAM.
Las chinampas son sistemas agrícolas prehispánicos construidos sobre humedales que ayudan a mantener la calidad del agua y los hábitats donde el ajolote puede alimentarse, refugiarse y reproducirse.(Foto: Adolfo Vladimir/ Cuartoscuro)
Actualmente trabajan con 21 productores chinamperos, rehabilitando canales mediante biofiltros y mejorando la calidad del agua.
Diana Laura Vázquez Mendoza, bióloga y coordinadora de la campaña “AdoptAxolotl”, que también impulsa el LRE de la UNAM para la recaudación de fondos, consideró que el anfibio es una especie carismática capaz de atraer la atención pública, pero advirtió que la conservación no puede limitarse solo a la imagen.
“Creemos que el ajolote está siendo ocupado como una especie de bandera. Esto quiere decir que es una especie que atrae la atención de las personas porque es carismático, está bonito, etcétera, pero realmente más allá de eso no hay una incidencia real sobre la conservación de su ecosistema”, dijo.
La científica insistió en que el problema central sigue siendo el deterioro ambiental de Xochimilco.
Hay problemas reales y no ha habido un acercamiento real, un interés genuino al 100% por escuchar a los productores y productoras de las chinampas, quienes preservar el hábitat del ajolote".
Diana Vázquez, LRE de la UNAM.
Si bien, rechazó la idea de que exista un desinterés absoluto de las autoridades capitalinas por salvar al ajolote, consideró que el reto pasa por construir alianzas que permitan atender realmente atender los problemas estructurales.
El LRE es un grupo de investigación encabezado por Luis Zambrano, que desde hace más de 15 años trabaja en la conservación de los ecosistemas lacustres de Xochimilco.
Su labor combina investigación científica, restauración ambiental y trabajo directo con comunidades chinamperas para recuperar el hábitat del ajolote mexicano y otras especies nativas.
Una de las principales formas de apoyar este trabajo es mediante la campaña AdoptAxolotl, de esta manera, las personas pueden realizar donativos a través de Fundación UNAM y efectuar una adopción simbólica de alguno de los ajolotes que forman parte de la colonia de conservación del laboratorio en Ciudad Universitaria.
Otra forma de contribuir es consumiendo productos con la etiqueta “Chinampa Refugio”, un distintivo impulsado por el laboratorio para identificar alimentos producidos bajo prácticas agroecológicas y con monitoreo constante de la calidad del agua.
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El futuro del ajolote
Mientras el debate político en torno a la llamada "ajolotización" se intensifica, las señales sobre el estado de la especie siguen siendo preocupantes.
Investigadores de la UNAM continúan procesando los resultados de los censos más recientes realizados en Xochimilco, cuyos hallazgos podrían ofrecer un panorama actualizado sobre la situación del ajolote mexicano en vida silvestre.
Los entrevistados coincidieron además en que la verdadera conservación del ajolote no consiste en reproducir ejemplares en laboratorios o mantenerlos en acuarios, sino en recuperar los ecosistemas que le permitan sobrevivir en libertad.
Al respecto, la bióloga Diana Vázquez enfatizó que existe una idea equivocada de que proteger al ajolote significa mantenerlo en una pecera.
"Tenemos una idea muy equivocada de que la conservación del ajolote es tenerlo en una pecera o en exhibición, cuando realmente una conservación integral implica que también hay que conservar el hábitat", señaló.
La especialista apuntó que el ajolote es además un indicador de la salud ambiental de Xochimilco y que su presencia refleja la calidad del agua y el estado general del ecosistema, por lo que la desaparición de la especie representaría también el deterioro de uno de los humedales más importantes del Valle de México.
No puede existir Xochimilco sin el ajolote y el ajolote no puede existir sin Xochimilco.
Diana Vázquez, coordinadora de la campaña “AdoptAxolotl”.
En este mismo sentido, Vivian Crespo coincidió en que la conservación del anfibio está estrechamente ligada a la restauración de los humedales y de las actividades productivas tradicionales que históricamente han dado sustento a la zona chinampera.
"Para que el ajolote pueda vivir felizmente ahí necesitamos esa preocupación y esa conciencia por cuidar a Xochimilco", afirmó.
Además, recordó que la conservación de los humedales no solo beneficia a la fauna silvestre. Xochimilco ayuda a regular la temperatura de la ciudad, favorece la infiltración de agua y funciona como una barrera natural frente a inundaciones.
"Si Xochimilco deja de existir, las inundaciones serían peores de lo que ya son", advirtió.
Jorge Ernesto García, de Axolo-Lab, también subrayó que la conservación fuera del hábitat natural es apenas una parte de la estrategia para conservar el ajolote.
Explicó que mantener poblaciones sanas en cautiverio permite preservar diversidad genética, apoyar investigaciones científicas y contar con ejemplares que eventualmente puedan formar parte de programas de recuperación, apuntó que ninguna estrategia de conservación será suficiente si continúan los problemas que han llevado a la especie al borde de la desaparición.
El Laboratorio de Restauración Ecológica de la UNAM mantiene una colonia de aproximadamente 120 ajolotes en sus instalaciones de Ciudad Universitaria.(Foto: Crisanta Espinosa Aguilar/ Archivo Cuartoscuro)
Por ello, investigadores y conservacionistas coinciden en que el futuro del ajolote no se jugará en los laboratorios ni en las campañas de promoción, sino en la capacidad de restaurar los humedales de Xochimilco y recuperar las condiciones ecológicas que durante siglos permitieron la supervivencia de una de las especies más emblemáticas de México.
En 2024, el investigador Zambrano de la UNAM estimó que para recuperar una población estable de ajolotes en vida silvestre y restaurar su ecosistema en Xochimilco se requerían de 600 millones de pesos (mdp), cifra que contrasta con los 16,000 mdp que según el PAN , el gobierno ha destinado en obras para el Mundial.
Así, mientras la capital se prepara para recibir al mundo durante el Mundial de 2026, el verdadero desafío sigue estando en los canales de Xochimilco, donde el ajolote libra una batalla silenciosa por no desaparecer.