El amago por parte del Sindicato del Sistema de Transporte Colectivo Metro de realizar un paro de brazos caídos este lunes 13 de abril puso en incertidumbre a los que usan este medio de transporte público en el regreso de actividades escolares. Resurge el nombre de Fernando Espino Arévalo, líder de este sindicato que ha puesto en jaque más de una vez a la CDMX.
Fernando Espino Arévalo, el líder sindical del Metro que ha estado más de 40 años
¿Qué exige el Sindicato del Metro?
Fernando Espino Arévalo, líder del sindicato del Metro que agrupa a 13,500 integrantes, informó que se acordó no trabajar tiempo extraordinario en todas las líneas y todas las áreas por la falta de atención y sensibilidad por parte de las autoridades de la CDMX, por lo que se prevé una reducción de 800 vueltas.
“Desafortunadamente, el Metro en las condiciones técnicas en las que se encuentra no cumple con las condiciones internacionales que se requiere para seguir operando por la seguridad de los usuarios y los trabajadores”, expresó en entrevista con Ciro Gómez Leyva en Radio Fórmula.
El líder detalló que de un total de 391 trenes con los que cuenta el Metro, 70% de los mismos han recorrido una distancia de 2 millones de kilómetros recorridos y no se les ha proporcionado mantenimiento mayor, cuando la ficha técnica recomienda hacerlo a los 700 kilómetros, entre otras omisiones.
“Este lunes hemos decidido no trabajar tiempo extraordinario lo cual afectaría dejar de dar servicio a 2 millones de personas, y en caso de que no se nos dé respuesta por parte del gobierno de la CDMX; el próximo miércoles también dejaríamos de ofrecer servicio extraordinario, pero también sumaríamos la protesta de brazos caídos en todas las áreas y así nos iríamos hasta el viernes, hasta que la autoridad tome en cuenta la demanda de los trabajadores”, expresó.
Quién es Fernando Espino Arévalo, líder sindical del Metro
De acuerdo con el Sistema de Información Legislativa , Fernando Espino Arévalo nació en Michoacán el 22 de febrero de 1949, por lo que actualmente tiene 77 años. En la LXI Legislatura fue diputado de representación proporcional por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el periodo de 2009 a 2012.
Es originario de Michoacán y licenciado en Ingeniería Eléctrica egresado del Instituto Politécnico Nacional (IPN), además de que cursó diversos diplomados enfocados en estudios políticos, sociales, derechos laborales, evaluación de proyectos, en diversas instituciones académicas como la UNAM, UIA, ISSSTE y del propio Metro.
En 1970 ingresó como miembro del Sindicato de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo Metro (STSTC). En 1976 ingresó al Partido Revolucionario Institucional (PRI), partido tricolor en el que militó por 27 años, estuvo hasta 2003.
Desde 1978 es el secretario general del Sindicato del Metro, por lo que lleva 48 años al frente de esta organización del medio de transporte público que a diario utilizan aproximadamente 5 millones de pasajeros.
Polémicas
En marzo de 2014 encabezó un paro de 24 horas por parte de trabajadores del Metro, con el objetivo de exigir a las autoridades de la CDMX un aumento salarial y la mejora de las condiciones de trabajo.
A lo largo de su trayectoria como líder sindical se le ha acusado de nepotismo, ya que sus hijos han estado dentro de áreas administrativas de Supervisión y Comedores del Metro con sueldos que rebasan los 40,000 mil pesos mensuales.
Investigaciones periodísticas revelan que en la nómina del Metro también se encuentra su hermana, existen plazas para sus exesposas, su actual pareja, y más familiares; sin embargo, el líder sindical lo ha negado.
Fernando Espino también conocido como “el ingeniero” es desde 1995 presidente del Comité de Vigilancia de dicho organismo sindical.
En agosto de 2010 recibió la presea “El Micrófono de Oro” en reconocimiento a su trayectoria sindical y por su labor en defensa de los derechos de la clase trabajadora.
En febrero de 2026, Fernando Espino Arévalo solicitó al gobierno de la CDMX 6 mil millones de pesos más de presupuesto para la operación del Metro con el fin de evitar accidentes como descarrilamientos de los trenes, algunos de los cuales tienen un rezago de 10 años, por lo que no cuentan con seguridad para ofrecer el servicio.