Los estados y municipios con gobernanza criminal consolidada —donde el crimen organizado cobra piso, recluta jóvenes y disputa el control territorial con el propio Estado— no necesitan un lineamiento más; necesitan un modelo de carrera policial construido desde su contexto específico de violencia, con recursos etiquetados, blindaje salarial real y protección efectiva para el policía y su familia. Nada de eso se resuelve con una reunión, por histórica que se anuncie.
Esta lógica centralista tiene, además, un costo político silencioso: convierte a los responsables estatales de carrera policial en receptores de instrucciones diseñadas en otro escritorio, no en interlocutores con capacidad real de incidir en la política.
El resultado es previsible: cumplimiento formal en los informes que se envían a la Federación, y estancamiento operativo en el territorio donde la corporación trabaja.
Esa brecha entre el papel y la calle es, precisamente, la que explota el crimen organizado cuando recluta o somete a policías municipales mal pagados, mal formados y mal protegidos.
Bienestar y salud mental: el tema que llega tarde
Se mencionaron, de paso, retos en bienestar integral y salud mental policial. Es positivo que el tema por fin aparezca en la agenda nacional, después de años de que la propia institución lo tratara como un asunto menor.
Pero mencionarlo en un encuentro no equivale a dotarlo de presupuesto, de personal clínico especializado y de una política obligatoria en las 32 entidades.
La salud mental policial no se dignifica con un punto en el orden del día; se dignifica con hospitales, licencias, seguros y protocolos exigibles, que hoy, hasta donde se puede verificar públicamente, no existen de manera uniforme.
Propuesta, no solo crítica
La crítica severa exige una ruta:
a) Diagnósticos diferenciados por entidad y región de violencia, no un solo lineamiento nacional aplicado sin matices.
b) Supervisión tutorial permanente de academias, con evaluadores externos, no autoevaluaciones estatales.
c) Mallas curriculares regionalizadas, construidas con fiscalías y policías locales que enfrentan cada fenómeno delictivo específico.
d) Un fondo federal etiquetado y fiscalizable, exclusivamente para dignificación salarial y salud mental policial en los municipios de mayor incidencia de violencia y gobernanza criminal.
Sin estos cuatro elementos, el "primer Encuentro Nacional de Áreas de Carrera Policial" quedará, en la memoria institucional del país, como una fotografía más: bien intencionada, oportunamente difundida, y sustancialmente insuficiente frente a la magnitud del reto que enfrenta la seguridad pública mexicana en sus entidades y municipios.
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*Alberto Guerrero Baena es consultor especializado en Política de Seguridad, Policía y Movimientos Sociales, además de titular de la Escuela de Seguridad Pública y Política Criminal del Instituto Latinoamericano de Estudios Estratégicos, así como exfuncionario de Seguridad Municipal y Estatal. Puedes escucharlo con su análisis en Políticas de Seguridad los martes a las 5:25 hrs y los miércoles a las 18:20 hrs en MVS Noticias, en el 102.5 FM de la Ciudad de México. Escríbele a albertobaenamx@gmail.com y síguelo en redes sociales como @guerrerobaenamx
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