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En medio de Sinaloa, Andy, y ahora Canadá, está el futuro de la Presidenta

Esperemos que Sheinbaum sí sepa entender el contexto y corregir el rumbo y con ello borrar también el daño que se está haciendo a la imagen de mujeres en cargos de decisión, indica Porfirio Salinas.
La presidenta Claudia Sheinbaum durante la conferencia mañanera del pasado 20 de agosto.
Está quedando muy claro que la Presidenta no ha logrado tomar control político, ni de su partido, ni de su gobierno, ni del país. Al tiempo que está perdiendo todas oportunidades, las internas y las dadas por EUA, de hacerlo, opina Porfirio Salinas. (Cuartoscuro/Camila Ayala Benabib)

La última semana y media ha sido, por decir lo menos, de las más complicadas de lo que lleva la administración de la Presidenta. Pero más allá de una coyuntura, muchas de las problemáticas son autoinfligidas, y evidencian la falta de control político de esta administración.

Al mismo tiempo, estos episodios recientes, y muchos anteriores, han sido claras oportunidades para que la Presidenta demuestre carácter de Jefa de Estado y no de soldado de un mentor, pero ha preferido mantenerse en la segunda opción, a pesar de los altísimos costos para ella y para el país.

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El más reciente evento es el sorpresivo, y afortunadamente fallido, regreso el viernes de Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa. Convenientemente coincidente con una “fuerte gripa” que impidió a la Presidenta presentarse a su Mañanera y realizar actividades públicas ese día.

Podría aseverarse que es el episodio más claro de reto abierto a la Presidencia, y a su rol de “líder moral” del movimiento 4Tista. Algo impensable en cualquier otra época, tratándose de un gobernador emanado del propio partido del Presidente.

Los despistados que siguen comparando al obradorismo y la 4T con el PRI, tendrían que aceptar que esto, como muchas otras aberraciones de este movimiento, no pasaba en la época hegemónica del tricolor. Una afrenta así a un Presidente de la República era impensable.

La reacción de la Presidenta, a través de un twit que pretende aleccionar, resultó peor que la afrenta misma. Mostró a una Presidenta incapaz de tomar acciones contundentes y ejemplares, supeditándose a la voluntad de sus más nocivos correligionarios.

Pero este episodio fue posible justamente porque la Presidenta nunca puso un límite a este personaje, incluso defendiéndolo a capa y espada. La Presidenta prefirió acusar injerencia política extranjera antes que sacrificar a alguien tan ejemplar y aparentemente valioso para su mentor.

Al mismo tiempo, esta actitud se ha convertido en una afrenta de la propia Presidenta a EUA, sin sustento para ello, y en medio de las negociaciones más complejas de la historia moderna entre nuestros países. En este contexto, cualquier acto o declaración tienen implicaciones profundas.

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Otro episodio relacionado es la rabieta del Junior Andy ante la suspensión de su visa, y la tibia reacción presidencial, usando nuevamente el argumento de injerencia política y soberanía. Mostrándose más como una oficina de propaganda de su mentor que como titular del Ejecutivo.

Y por supuesto están los episodios de desesperación representados en la persecución política por parte del Ejecutivo a actores del panismo, como Ruffo, Maru y Tere. Estén fundamentados o no, son evidentes distractores ante la falta de control político presidencial de los suyos.

Todos los gobiernos han hecho uso faccioso de las instituciones, particularmente de justicia. Dejemos de rasgarnos las vestiduras por eso. La gran diferencia es la eficiencia en ese uso.

Está quedando muy claro que la Presidenta no ha logrado tomar control político, ni de su partido, ni de su gobierno, ni del país. Al tiempo que está perdiendo todas oportunidades, las internas y las dadas por EUA, de hacerlo.

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Es irónico que alguien de talante autoritario y centralista, se deje subyugar por quienes constantemente la retan desconociendo su investidura y autoridad, formal y moral. Debe ser frustrante para los pocos dentro de su entorno que sí le son leales.

De como maneje estos episodios y afrentas, dependerá que la Presidenta logre posicionarse como Jefa del Estado y de su movimiento, o se convierta, antes de la mitad de su mandato y de las intermedias, en lo que en EUA se conoce como “lame duck”.

Tener rango de estadista no lo da el simple hecho de detentar el cargo presidencial, se debe demostrar con hechos, y poniendo por encima de cualquier otro interés, como lo dijo la Presidenta en su incongruente posteo sobre Rocha Morya, los intereses del pueblo y la Nación.

En medio de todo este caos interno, se dio la ruptura el viernes por la noche de las negociaciones entre Canadá y EUA sobre la situación arancelaria y la revisión del TMEC. Un precedente terrible que pone en mucho más riesgo el proceso que México está llevando con EUA sobre los mismos temas.

Las acciones internas de la Presidenta a pesar de las tensiones de seguridad con EUA, no le van a dar puntos electorales, y mucho menos ayudan en las negociaciones comerciales actuales. Sobre todo viendo lo acontecido con Canadá este fin de semana.

Estamos en momentos críticos para México, en los que urge que la Presidenta se defina de manera pública y contundente. O confirma que es una extensión de su mentor, y que comparte totalmente su visión, ambición y corrupción. O se decanta por ser la Presidenta de la República.

México, en este contexto, se siente a la deriva, sin capitanía de barco. No puede la Presidenta darse el lujo de ser un florero más, como muchos en la 4T.

Así como en muchos aspectos, la Presidencia de AMLO se parecía más a la de Calderón que a cualquier presidencia priiista, hoy la de Sheinbaum se parece más a la de Fox, por los niveles de descontrol en lo político, en lo partidista y en general sobre el país.

Esperemos que Sheinbaum sí sepa entender el contexto y corregir el rumbo y con ello borrar también el daño que se está haciendo a la imagen de mujeres en cargos de decisión. Que demuestre que sí “llegaron todas”, porque hoy solo se ve un riesgo de afectar a todas si no cambia de rumbo.

La Presidenta ha mostrado en muchos momentos la capacidad de ser distinta a su antecesor. Es momento de que lo demuestra para los asuntos realmente importantes que definirán el rumbo de México, en un mundo que está cambiando de fondo y que muy rápido nos puede dejar atrás.
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Nota del editor: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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