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Contrainteligencia: la palabra que asusta a los políticos

México necesita, con urgencia, un sistema de alerta temprana que integre inteligencia, contrainteligencia y prospectiva bajo un mismo marco institucional.
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No se trata de vigilar opiniones, sino de anticipar cuándo una narrativa de agravio legítimo se convierte en combustible para la violencia política o la ruptura institucional, señala Alberto Guerrero Baena. (Alex Sholom/Getty Images)

Nombrarla da más miedo que enfrentar el problema

El síntoma que nadie quiere nombrar.

Hay un momento, en toda sociedad frágil, en que las ideas dejan de discutirse y empiezan a infiltrarse.

No llegan con bandera ni con himno: llegan con un meme, una narrativa de agravio, un predicador de plataforma digital que promete orden o promete justicia, según el flanco que convenga. México, hoy, vive ese momento.

Y como todo síntoma silencioso, el riesgo no está en que sea visible, sino en que se disfrace de normalidad.

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Un estudio comparado reciente sobre la derecha radical en América Latina – “The Far Right in Latin America”-, sostiene que nuestro país no ha producido, hasta ahora, un movimiento de ultraderecha equiparable al de Argentina, Brasil o El Salvador.

Es una hipótesis seria, construida con metodología académica.

Pero desde la trinchera de la inteligencia estratégica, una hipótesis académica no es una garantía de seguridad nacional.

La ausencia de un fenómeno visible no equivale a la ausencia del riesgo.

Inteligencia: ver antes de que el fuego prenda

La función de la inteligencia estratégica nunca ha sido reaccionar al incendio, sino detectar el humo.

En el terreno de la radicalización política, eso significa monitorear —con rigor, no con paranoia— los ecosistemas digitales donde se gestan los relatos de odio, los liderazgos emergentes que construyen enemigos internos, y los puntos de fractura social que cualquier extremismo, de izquierda o de derecha, sabe explotar: desigualdad, desconfianza institucional, inseguridad cotidiana, frustración generacional.

La inteligencia bien hecha no juzga ideologías; identifica patrones de riesgo.

No se trata de vigilar opiniones, sino de anticipar cuándo una narrativa de agravio legítimo se convierte en combustible para la violencia política o la ruptura institucional.

Contrainteligencia: neutralizar sin censurar

Aquí está el punto más delicado, y el que México menos ha desarrollado.

Contrainteligencia no significa silenciar voces incómodas; significa identificar y desactivar operaciones de manipulación, financiamiento opaco, injerencia extranjera y campañas coordinadas de desinformación que buscan polarizar a la sociedad desde ambos extremos del espectro.

Porque aquí conviene ser honesto: el radicalismo no tiene un solo rostro.

Mientras en otras regiones la ultraderecha capitaliza el miedo y la nostalgia autoritaria, en América Latina ha sido históricamente el radicalismo de izquierda —bajo distintos disfraces populistas, revolucionarios o "antisistema"— el que con mayor frecuencia ha erosionado instituciones, capturado poderes y normalizado la confrontación como método de gobierno. Ignorar ese flanco por comodidad ideológica sería un error estratégico tan grave como ignorar el otro.

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Prospección: el arte de imaginar lo que aún no ocurre

La prospectiva estratégica no adivina el futuro; construye escenarios.

Y todo sistema de inteligencia serio debería estar preguntándose hoy: ¿qué pasa si la desconfianza institucional sigue creciendo? ¿Qué pasa si el discurso de "nosotros contra ellos" —venga de donde venga— se convierte en el lenguaje dominante de la próxima elección? ¿Qué pasa si el crimen organizado, la desinformación y la polarización ideológica terminan retroalimentándose?

Un país que no prospecta, gobierna a ciegas.

Y un país que gobierna a ciegas, tarde o temprano, es gobernado por el extremo que mejor supo leer el desorden.

Los dos radicalismos, el mismo peligro

Conviene decirlo sin eufemismos: tanto la derecha radical como la izquierda radical comparten una misma lógica de destrucción institucional.

Ambas necesitan un enemigo interno, ambas erosionan la confianza en el Estado de derecho, ambas se alimentan de la misma desigualdad y la misma polarización.

La diferencia está en el disfraz, no en el daño.

Tratar el fenómeno como un problema exclusivo de un solo espectro ideológico es, en sí mismo, un error de inteligencia.

Hacia una arquitectura nacional de detección temprana

México necesita, con urgencia, un sistema de alerta temprana que integre inteligencia, contrainteligencia y prospectiva bajo un mismo marco institucional. Esto implica, entre otras líneas de acción:

a) Fortalecer capacidades analíticas —no solo operativas— en las instituciones de seguridad e inteligencia.

b) Crear mecanismos interinstitucionales para monitorear desinformación y operaciones de influencia, con supervisión legal clara que evite el abuso de estas facultades.

c) Incorporar el análisis de radicalización política como línea permanente de trabajo en los sistemas de inteligencia, y no solo como reacción coyuntural ante un episodio de violencia.

d) Establecer indicadores comparables de riesgo político —legitimidad institucional, polarización, aceptación social de la violencia— que permitan medir el fenómeno con evidencia y no con intuición.

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El riesgo de no actuar

Si México no construye esta arquitectura, no será porque el radicalismo no llegue.

Será porque, cuando llegue, nadie lo habrá visto venir.

Y en seguridad nacional, la sorpresa nunca es gratuita: siempre se paga con estabilidad, con instituciones y, muchas veces, con vidas.

La pregunta ya no es si la radicalización política —de un signo o del otro— tocará a México con más fuerza.

La pregunta es si tendremos, para entonces, los ojos entrenados para verla llegar.

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Nota del editor: Alberto Guerrero Baena es consultor especializado en Política de Seguridad, Policía y Movimientos Sociales, además de titular de la Escuela de Seguridad Pública y Política Criminal del Instituto Latinoamericano de Estudios Estratégicos, así como exfuncionario de Seguridad Municipal y Estatal. Puedes escucharlo con su análisis en Políticas de Seguridad los martes a las 5:25 hrs y los miércoles a las 18:20 hrs en MVS Noticias, en el 102.5 FM de la Ciudad de México. Escríbele a albertobaenamx@gmail.com y síguelo en redes sociales como @guerrerobaenamx Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

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