Los sobrevivientes que lograron escapar o fueron rescatados por las autoridades regresaron a sus comunidades de origen para volver a encontrarse en la situación de miseria y exclusión social en la que estaban previamente a ser reclutados. Por eso, muchos de ellos mostraban igual coraje e indignación por las torturas y las vejaciones que por la estafa: porque no les pagaron lo que les prometieron y porque los apartaron de sus familias (muchas veces, desintegrándolas de manera permanente).
Hace poco más de un año, México se estremeció por el caso del Rancho de Izaguirre , un campo de reclutamiento forzado y entrenamiento operado por el Cártel Jalisco Nueva Generación en ese estado. También se trataba de un sitio de exterminio, donde los criminales cremaban personas y las desaparecían.
Por su dimensión y su brutalidad, se trata de casos emblemáticos, pero de ninguna manera excepcionales. Un informe publicado en 2023 por la organización Tejiendo Redes Infancia indica que entre 30,000 y 35,000 niños, adolescentes y jóvenes son víctimas de reclutamiento forzado cada año en México.
De acuerdo con cifras del gobierno federal , hay alrededor de 130,000 personas desaparecidas en México, entre las cuales las autoridades federales identifican tres grupos: 46,742 casos en los que hay datos incompletos, “lo que imposibilita la búsqueda”; 40,308 casos en los que se ha detectado que esas personas han realizado diversos trámites, como matrimonios o movimientos ante el Servicio de Administración Tributaria, lo que indica que “son localizables” y probablemente no fueron víctimas de delito alguno; y 43,128 casos en los que el gobierno cuenta con información completa y sospecha que fueron víctimas de desaparición, pero no ha hallado rastros o indicios para encontrar a las personas desaparecidas.
Traigo a la mesa estos datos porque, como lo han demostrado diversos investigadores —Marcela Turatti, Jacobo Dayán, Claudio Lomnitz y Natalia Mendoza, entre otros—, el reclutamiento forzado del crimen organizado es una de las causas principales de desaparición en México. Es brutal: miles de mexicanos sometidos a trabajos forzosos o reclutados mediante engaños o estafas, aprovechándose de la inocencia y vulnerabilidad de los niños, adolescentes y jóvenes, o de la desesperación, pobreza y marginación que marca la vida de millones de personas en nuestro país.
Ésa es la realidad de México, un país donde modalidades de esclavitud y trabajo coaccionado siguen existiendo, donde la infancia y la juventud de miles de personas se marchita y se corrompe bajo el control criminal y donde miles de madres buscan a sus hijos diariamente, cavando con sus propias manos y descubriendo fosas clandestinas por doquier, muchas de las cuales contienen los restos de los hijos de otras madres que también están buscando a sus propios hijos en una lucha infatigable.