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Cuando la soberanía cabe en un wallet de Ethereum

También la vendemos en discurso; OFAC la archiva.
jue 04 junio 2026 06:05 AM
La DEA y el FBI aumentan las críticas y las amenazas contra México: afirman complicidad de gobierno y narco
Los cárteles mexicanos ya no son procesados únicamente como organizaciones criminales sofisticadas. Son tratados, jurídica y doctrinalmente, como amenazas híbridas de seguridad nacional, señala Alberto Guerrero Baena. (Foto: Héctor Colin/Cuartoscuro.)

El Imperio de los Mapas Ajenos

Hay documentos que no necesitan disparar una sola bala para ser devastadores.

El comunicado más reciente de la Office of Foreign Assets Control (OFAC) es, en términos estratégicos, una demolición controlada de la política de seguridad mexicana.

No porque contenga acusaciones formales contra el Estado mexicano —no las necesita—, sino porque construye, con precisión y frialdad burocrática admirable, el andamiaje jurídico y conceptual para tratar a México como un territorio que ha perdido el control de sus propias amenazas internas.

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Y lo peor: lo hace sin pedirle permiso a nadie.

Analicemos lo verdaderamente importante, porque la dimensión del problema supera cualquier debate coyuntural sobre aranceles o migración.

El cambio de categoría lo cambia todo

Durante décadas, Washington mantuvo una separación operativa entre terrorismo internacional y crimen organizado transnacional.

Esa distinción no era semántica: determinaba los instrumentos legales, los umbrales de intervención, las capacidades de inteligencia habilitadas y los límites —aun difusos— del respeto a la soberanía territorial.

La incorporación simultánea de categorías antinarcóticos y antiterroristas en las designaciones más recientes, con el uso explícito de la clasificación SDGT —Specially Designated Global Terrorist—, elimina esa frontera.

Los cárteles mexicanos ya no son procesados únicamente como organizaciones criminales sofisticadas. Son tratados, jurídica y doctrinalmente, como amenazas híbridas de seguridad nacional.

Ese salto conceptual no es menor.

Cuando un Estado activa el marco antiterrorista, cambia el tablero completo: amplía sus capacidades de inteligencia, flexibiliza sus acciones extraterritoriales, endurece la cooperación financiera global e, inevitablemente, flexibiliza sus propios estándares de intervención.

México debería entender esto no como retórica política de Washington, sino como una transformación doctrinal con consecuencias operativas reales y crecientes.

La humillación que nadie quiere nombrar

Hay un elemento del documento que debería provocar una crisis institucional interna en México, aunque probablemente no la provocará: la cantidad y calidad de inteligencia patrimonial que posee Estados Unidos sobre operadores criminales mexicanos. CURP, RFC, empresas fachada, vínculos familiares, activos digitales, wallets de Ethereum, propiedades, relaciones empresariales.

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Todo documentado. Todo trazado. Todo expuesto unilateralmente por un gobierno extranjero.

La pregunta que ningún funcionario mexicano responderá públicamente es la única que importa: ¿cómo es posible que una agencia del Departamento del Tesoro de Estados Unidos posea información patrimonial, fiscal y financiera de ciudadanos mexicanos que las propias instituciones de seguridad e inteligencia de México no han podido —o no han querido— procesar y actuar?

Las respuestas posibles son todas igualmente graves: incapacidad institucional, omisión deliberada, infiltración o tolerancia política.

Cualquiera de ellas es una sentencia sobre el estado real de las instituciones mexicanas de seguridad y justicia.

La soberanía que se ejerce en el discurso, pero no en el territorio

El gobierno mexicano ha construido durante años una narrativa basada en tres ejes: soberanía irrestricta, rechazo a la intervención extranjera y cooperación horizontal entre iguales.

Es una narrativa políticamente comprensible, históricamente enraizada y electoralmente rentable. También es, a la luz de este documento, estratégicamente irrelevante.

Porque la soberanía no se defiende con discursos en la mañanera ni con declaraciones en la ONU. Se defiende con presencia estatal efectiva en el territorio, con instituciones que procesen información de inteligencia y actúen sobre ella, con un sistema de justicia que produzca consecuencias reales para quienes operan estructuras criminales paralelas al Estado.

Cuando un gobierno extranjero puede publicar, sin ninguna consecuencia bilateral significativa, un mapa completo de tus ecosistemas criminales internos, la soberanía ya se perdió. Solo queda el nombre.

El verdadero mensaje: México ya no es socio, es problema

Lo más revelador del documento no está en lo que dice, sino en lo que omite.

No hay cooperación binacional destacada. No hay operaciones conjuntas visibles. No hay protagonismo institucional mexicano en la identificación o el desmantelamiento de estas estructuras.

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Todo el texto opera desde una lógica de acción unilateral: Estados Unidos identifica, clasifica, rastrea, sanciona y desmantela. México aparece únicamente como el territorio donde el problema habita.

Eso es una degradación severa de la relación bilateral en materia de seguridad, expresada no con palabras diplomáticas sino con hechos jurídicos.

Y sus consecuencias son progresivas: mayor presión financiera sobre instituciones mexicanas, expansión de operaciones de inteligencia en territorio nacional, condicionamiento de la cooperación económica, y el avance silencioso pero constante del paradigma narco-terrorista como marco dominante para todo lo que Washington haga o deje de hacer respecto a México.

El problema fundamental de la política de seguridad mexicana actual no es que sea débil. Es que ya dejó de ser la protagonista de su propia historia.

Y cuando un país pierde la capacidad de narrar su propia crisis, también pierde la capacidad de resolverla.

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Nota del editor: Alberto Guerrero Baena es consultor especializado en Política de Seguridad, Policía y Movimientos Sociales, además de titular de la Escuela de Seguridad Pública y Política Criminal del Instituto Latinoamericano de Estudios Estratégicos, así como exfuncionario de Seguridad Municipal y Estatal. Puedes escucharlo con su análisis en Políticas de Seguridad los martes a las 5: 25 hrs y los miércoles a las 18:20 hrs en MVS Noticias, en el 102.5 FM de la Ciudad de México. Escríbele a albertobaenamx@gmail.com y síguelo en redes sociales como @guerrerobaenamx Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

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