En mala hora llegó al país un iluminado que se creyó dueño de todas las verdades en cuanto tema se le ocurriera. Si bien es cierto había bases de cierto diagnóstico creíble en cuanto a los problemas del país se refiere, nunca se manejó una propuesta racional de como proponer soluciones. Fue así que en forma democrática (aunque con base en un pacto de inmunidad e impunidad con el gobierno saliente) a partir de finales de 2018 se implementó un plan que ha derivado en un desajuste completo al país. Bajo la oferta electorera de que se harían cosas por beneficiar a los más desprotegidos, iniciaron un proceso de desarticulación, de devastación, de destrucción, de degradación. Un tobogán de deterioro sistemático.
Los errores se corrigen
La evidencia del daño proferido al país a ya más de 7 años de distancia es abundante e incontrovertible. Sin embargo, como el régimen ha avanzado en su agenda de concentración de poder, hoy en día tienen controlados no solamente los 3 poderes de la Unión, sino que también han cooptado a la gran mayoría de los medios de comunicación y socavado la libertad de expresión, han militarizado cuanta actividad se les haya ocurrido, y en forma por demás preocupante hicieron un pacto de co-gobierno e impunidad con la delincuencia organizada. Ese es el contexto en que nos encontramos.
Así las cosas, tenemos como resultado el enorme problema de que los servicios públicos del estado en materias tan importantes como salud, trabajo, seguridad, educación, justicia, medio ambiente, etc. han sido relegados a sus peores niveles históricos. A cambio de enviar recursos líquidos en programas sociales, pervirtieron la función pública y proponen rentar el voto de los mexicanos a base de entregas de efectivo. Nada de mejoras o aspectos positivos. Solamente acciones encaminadas al propósito de seguir la agenda más rancia de los populistas autoritarios en la historia reciente de la humanidad. Demagogia hueca y efímera.
No obstante lo anterior, lo que más me ha sorprendido en todo este proceso adverso a los mejores intereses de la patria, es que hay quienes piensan que estos temas de afectación nacional son permanentes e irreversibles. Vaya peligrosa tentación y trampa. Como si el destino del país ya se hubiera escrito en piedra y no tuviéramos instrumentos de control para no solamente revertir la ruta actual, sino sobre todo hablar de lo que se tiene que hacer para lograr finalmente lo que todos queremos, un mejor país en que haya piso parejo, oportunidades reales de crecimiento, principios y políticas que impulsen decididamente la movilidad social, y en general para evitar que la destrucción actual siga erosionando el presente y futuro de México.
Entonces hay que hablar de algunos de los principales rubros en que hay que redirigir la marcha del país si queremos que haya viabilidad para las futuras generaciones de mexicanos que merecen vivir en un mejor país y no el desastre que hoy se cocina. En cada uno de estos temas hay que implementar cambios precisos que señalamos y que implican decisiones de fondo con planes complejos y robustos a desarrollar. Pero el país sí tiene solución y no podemos permanecer estáticos ante la devastación. No podemos ser rehenes de un grupo de personas que se han engolosinado con el poder y no tienen vocación alguna por beneficiar al país.
Infraestructura: México necesita tener instalaciones de primer mundo si de atraer inversiones y competir con el resto del mundo se trata. En ese sentido el contar con un centro aeroportuario y de logística multi-modal es indispensable. Por eso la instalación del aeropuerto internacional en Texcoco es indispensable. Solamente con dicha obra se pueden ampliar el número real de vuelos al eje nacional y dar sentido a las necesidades de transportación amplia. Además, el impacto social para la zona más pobre de la CDMX sería transformacional. El área que ocupa el actual aeropuerto formaría parte del proyecto de impacto urbano social más importante en el mundo y el aeropuerto de Santa Lucía volvería a ser una instalación militar que es lo que nunca debió dejar de ser. Apliquemos sentido común en estas decisiones. Basta de simulaciones y de demoras en lo que urge hacer.
Energía: México es un país con una vocación natural para ser un productor masivo de energía eléctrica y mejores condiciones en su operación de hidrocarburos. Hay que quitar los candados que exigen producción porcentual a favor de la CFE si queremos tener energía eléctrica abundante para apoyar el crecimiento industrial y comercial en todo el país. Igualmente se requiere reconfigurar la situación operativa y financiera de Pemex antes de que siga rompiendo las finanzas públicas y erosionando el futuro del país. Se puede seguir el ejemplo de Petrobras para lograr ser una empresa de clase mundial y con viabilidad real para lo que debe cumplir. Un país sin energía abundante, confiable y permanente simplemente no sirve.
Anti-corrupción: Hay que parar en seco la hemorragia que implica el que en el gobierno se asignen más del 85% de las compras de gobierno por asignación directa. También urge que se privilegie el acceso a información gubernamental con absoluta transparencia (nada de seguir reservando los datos por una excusa pueril como decir que todo es de seguridad nacional). Los organismos de auditoría y de fiscalización deben ser autónomos y con pleno poder para combatir los casos de abuso y de excesos. No se puede seguir tolerando la rapiña que se ha multiplicado a sus peores niveles históricos en los últimos 7 años. Tan solo el huachicol fiscal es el esquema de la mayor corrupción en la historia del país y quizá del mundo entero. El país no puede avanzar con ladrones al mando del país. Hoy es lo único que están haciendo. Pura rapiña y enriquecimiento personal múltiple.
Seguridad: Ningún país digno de reconocimiento se puede jactar de cumplir con sus obligaciones esenciales si no da la seguridad mínima que debe prevalecer en todo su territorio. Las fallas estructurales han sido muchas en varias décadas, pero es en los últimos 7 años en que se penetraron las estructuras por complicidad con delincuencia organizada y una militarización sin límites que ha generado la peor situación en este tema. Por ello se deben implementar los cambios estructurales que pasan por dotar a las policías y fiscalías locales, estatales y nacional de los mejores recursos y herramientas para establecer un orden institucional que genere reales condiciones de seguridad en ciudades, carreteras y el territorio en general. Sin esa condición no es posible tener un país de provecho o desarrollo alguno. Se requieren instituciones reales que den continuidad a las metas.
Salud: Hay que implementar políticas públicas que permitan lograr la cobertura universal en serio. Para esto hay que privilegiar los sistemas para mejorar cualitativamente la atención de padecimientos, las campañas de vacunación, el suministro de medicinas, los insumos para el personal de salud, la provisión de atención médica de calidad, y en general la mejor provisión de salud real, oportuna, amplia y general. Esto implica hacer a un lado las políticas públicas inservibles que han expuesto a más de 50 millones de personas que no tienen hoy cobertura alguna. Una población sana debe ser una prioridad absoluta en lo que un nuevo gobierno se refiere.
Educación: Para que exista en el país movilidad social se requiere de un sistema de enseñanza que logre calidad y superación real en todos los niveles escolares. Actualmente se eliminaron los controles cualitativos y se privilegió el control sindical de todo el sistema educativo. En alianza con estudiantes, padres de familia, personal docente y autoridades, se deben generar políticas públicas, planes de estudio, y esquemas laborales que promuevan la elevación del nivel de la educación en general. El futuro promisorio del país depende enteramente de lograr calidad educativa.
Medio Ambiente: México requiere una dedicación total para proteger el medio ambiente, los ecosistemas y la bio-diversidad. No se pueden seguir permitiendo o impulsando proyectos como el Tren Maya que provocan un incumplimiento total al cuidado del medio ambiente. Si no cuidamos el entorno natural donde vivimos todos los habitantes de este país, los problemas de carencias cuantitativas y cualitativas de agua, aire, suelo, flora y fauna seguirán complicándose hasta el punto en que no sea factible la vida en grandes zonas del territorio nacional. Respecto absoluto a nuestro entorno como condición elemental de sustentabilidad y sostenibilidad.
Poder Judicial: México no puede pretender ser un destino para grandes inversiones y desarrollo económico si el poder judicial no es independiente, autónomo, y técnicamente solvente. Revisitar la mal concebida reforma judicial de 2025 requiere una cirugía que permita incorporar los ingredientes hoy omisos. No podemos esperar a que los daños de la citada reforma se sigan acumulando puesto que eso conlleva a un número creciente de quejas sobre las deficiencias evidentes de un poder que fue devastado en su credibilidad. Además, la meritocracia que debe existir en la judicatura debe ser un gran motor de movilidad social. Urgente meter orden. La reforma reciente estuvo mal concebida y peor implementada. Actuemos con responsabilidad integral y no quitemos el dedo del renglón.
Rectoría Civil: Las mejores prácticas internacionales señalan la absoluta necesidad de que las fuerzas armadas estén dedicadas puntualmente a las actividades que les son afines a su naturaleza, en esencia cuestiones de seguridad nacional y atención de desastres naturales. Otras cuestiones como la seguridad pública, la construcción de infraestructura, la operación de aeropuertos, puertos y aduanas, la distribución de medicinas, la vigilancia de carreteras, y tantas otras tareas que se les han asignado recientemente deben regresar a manos y rectoría civil. La imagen y probidad de las fuerzas armadas va en picada libre por la tentación de tantos recursos.
Combatir la Delincuencia Organizada: Un cambio fundamental para el país es desterrar el terrible problema que ha representado el vínculo y asociación de Morena con bandas de delincuencia organizada. No se puede seguir tolerando que el gobierno haga sus negocios, incluyendo pactos electorales, con los enemigos del bien, simplemente porque tienen una simbiosis de dinero y favores en los que a la ciudadanía y al derecho los ponen a fuego cruzado y sin respeto alguno. No más complicidad. A quienes violen la ley el peso completo de sanciones ejemplares con policías, fiscalías, jueces y sistema penitenciario ajenos a vicios y con gran preparación y solvencia. Sin duda es posible y necesario porque el exitoso destino nacional depende de ello. No se puede seguir tolerando la convivencia con delincuentes.
La lista anterior no es exhaustiva porque los daños hechos son realmente amplios y preocupantes. Pero proponemos que a base de reconocer los problemas podamos actuar para ir en una mejor dirección. Al final del día el reconocimiento esencial es que los errores se deben corregir. Nada de que no se puede. Nada de que hay que tirar la toalla. Los caprichos de una persona y sus seguidores ya hicieron demasiado daño. Es momento de impulsar una ruta distinta en todos los temas relevantes del país.
De hecho, es en base a una nueva oferta realista de desarrollo incluyente que podemos pensar en finalmente tener un país justo e igualitario. Para estos efectos se debe oxigenar la vida democrática con ofertas creíbles de partidos políticos nuevos como Somos México (y los existentes que cambien su parecer). En ellos recae la enorme responsabilidad histórica de salvar al país. Con una nueva oferta palpable y creíble, y la oportunidad de ser detonante de una población que vote masivamente, el país saldrá del enorme hoyo en que nos han metido. Se puede y se debe redirigir el destino. En nuestras manos está corregir todos estos errores porque no pueden permanecer ante el evidente daño que han generado y que nos pueden llevar pronto a un punto de no retorno si no hacemos la chamba pronto.
P.D.1. Por si todo lo anterior no fuera suficientemente preocupante, existe la amenaza fundada de una afectación democrática en puerta. La reforma electoral que debe estar por presentarse por Morena y satélites constituye en los hechos el proceso de destrucción de los ingredientes básicos de una democracia funcional. Habrá que revisar el contenido de la reforma y estar listos para combatirla si en efecto se pretende destruir nuestra libertad.
P.D.2. Denigrante la actitud del Presidente de la SCJN al quedarse parado mientras dos asistentes le lustraban el calzado en la entrada del Teatro de la República en Querétaro el 5 de febrero pasado. Quedó exhibido en una escena de total destrucción a su imagen y calidad humana. Una muy grave señal de quienes llegaron al máximo tribunal sin la madurez y preparación para ser los que administran la justicia final en el país.
P.D.3. El caso del Presidente Municipal de Tequila es un fiel reflejo de lo que pasa cuando se permite a la delincuencia organizada asumir el poder y desplazar a las autoridades legítimas. Si bien es cierto que fue bueno apresar a esta persona que había hecho de la extorsión y el derecho de piso un negocio personal y para sus socios criminales, la pregunta es si los que quedaron ahora al mando del Municipio no son del mismo grupo delincuencial, y además cuantas otras personas en similar situación no han sido detenidas igualmente, muchos que están en puestos a nivel de gobernadores, secretarios de estado, ex presidentes, y sus familias cercanas. Basta de esta nociva y tóxica relación con los delincuentes.
P.D.4. El surgimiento de un crecimiento del número de casos de sarampión en México es una alerta grave de lo que pasa cuando se descuidan los temas de salud, incluyendo las campañas nacionales de vacunación que fueron abandonadas por decisiones irresponsables del primer gobierno de Morena. Ahora corren riesgo muchísimas personas que están expuestas a una enfermedad que ya se había erradicado. Mal y de malas. La corrupción implica también tomar malas decisiones y generar muertes innecesarias.
P.D.5. El secuestro y posterior muerte de 10 empleados de una mina en Sinaloa es una pésima noticia. Desnuda el hecho de que hay un estado fallido y que no es posible tener la imagen de un país en que se puede invertir y operar en paz. Lo contrario es cierto. Parecemos un lugar sin ley o seguridad y eso es terrible para quienes consideran nuevos proyectos. Nos van a seguir castigando como una nación sin condiciones para invertir. No importa cuantos planes anuncie la Presidenta o eventos con empresarios. Sin las condiciones básicas de seguridad física y jurídica no hay posibles nuevos proyectos que se sostengan. La realidad es brutal ante tantos errores.
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Notas del editor: Juan Francisco Torres Landa es miembro del Consejo Directivo de UNE México y de la red de Unid@s. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.