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#Opidemia | La lucha por las gubernaturas 2027

El panorama mexicano a nivel subnacional es variopinto, producto de un largo y gradual proceso de democratización que se centró en el orden nacional y abandonó el sustrato local.
mar 27 enero 2026 06:05 AM
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Las gubernaturas en 2027 son particularmente apetecibles porque trascienden la gran agarrada de 2030, la de la Presidencia de la República, considera Javier Rosiles Salas. (Cuartoscuro/Victoria Valtierra Ruvalcaba)

La disputa por las gubernaturas ya comenzó y es férrea. Lo es en el orden oficialismo-oposición, pues hay dudas sobre que Morena pudiera ganar todas aquellas que entrarán a la liza electoral de 2027, pero también al interior del propio grupo en el poder, que muestra su mayor heterogeneidad y conflictividad en los territorios subnacionales.

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Una primera pregunta es sobre en quién recaerá el voto de calidad en la decisión final respecto del candidato o candidata que representará al oficialismo en cada una de las entidades federativas. En otros tiempos el gobernador en turno llegaba a tener el control pleno sobre el proceso sucesorio, con el visto bueno del presidente de la República.

En tiempos de la Cuarta Transformación pareciera que el modelo sucesorio es más complejo, que permite la participación de un mayor número de actores, aunque de manera subrepticia, pues se sabe del peso que en su momento tuvo el ex presidente Andrés Manuel López Obrador y se da por entendido que en alguna medida lo mantiene, ahora, la presidenta Claudia Sheinbaum.

Pero en condiciones locales tan enrevesadas, y con signos de pluralidad y fragmentación política incuestionables, no parece que un solo voto y el atributo de la amistad sea la única variable a considerar para tomar una decisión fundamental en donde está en juego más que un territorio.

Las gubernaturas en 2027 son particularmente apetecibles porque trascienden la gran agarrada de 2030, la de la Presidencia de la República. Quienes logren convertirse en gobernadores el año que viene verán en primera fila la contienda y serán, sin duda, elementos clave en la resolución de cada una de las etapas de ese proceso, ya sea que militen en la oposición o, desde luego y sobre todo, en el oficialismo.

El panorama mexicano a nivel subnacional es variopinto, producto de un largo y gradual proceso de democratización que se centró en el orden nacional y abandonó el sustrato local. Muestra de ello, por ejemplo, es la defensa que la ciudadanía hace del INE y el desconocimiento casi absoluto que tiene sobre el papel de los OPLE.

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En México hay un estado, Coahuila, en el que no ha habido una sola alternancia en la gubernatura, esto es, el PRI no la ha perdido ni una sola vez. En cambio, ya suman cinco entidades en donde se ha presentado el mayor número de alternancias, que es de cuatro: Michoacán, Nayarit, Yucatán, Nuevo León y Tlaxcala.

Hay que decir que la mayoría de los estados, 13, el 40.63%, se encuentra en las tres alternancias, mostrando signos de bipartidismo, tripartidismo y hasta de multipartidismo, como en Chiapas y Morelos.

Los estados en disputa en 2027 son 17, de los cuales 12 son gobernados por Morena, tres por el PAN, uno por Movimiento Ciudadano y uno más por el Partido Verde. Por un lado, existen indicadores de que el PAN estaría en posibilidades de sostenerse en Aguascalientes, Chihuahua y Querétaro, que son territorios que gobierna actualmente.

Podría ocurrir algo parecido en Nuevo León, es decir, que el partido en el gobierno, en este caso MC, logre resistir los embates morenistas y dar continuidad al gobierno de Samuel García. Los casos complicados comienzan con San Luis Potosí, en donde gobierna ciertamente el Partido Verde, pero derivado, en su momento, de una cesión por parte de Morena.

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La pregunta ahora es si ese acuerdo se rompe o no derivado de los esfuerzos del actual gobernador, Ricardo Gallardo, por que sea su esposa, Ruth González Silva, quien lo suceda en el cargo. Surgió incluso la “ley esposa”, detenida por lo pronto, en la que se planteaba que todos los partidos y coaliciones debían postular a una mujer como candidata por la gubernatura, con el sabido, y supuesto, argumento de garantizar la paridad de género.

Sobre la continuidad de Morena en 12 estados en disputa hay dudas sobre por lo menos tres: Campeche, Michoacán y Zacatecas. En el primero se han extendido las críticas sobre la manera en que ha ejercido el gobierno Layda Sansores, acusada de emprender acciones autoritarias, de censura y de escándalos políticos.

Para el caso de Zacatecas ha sido Saúl Monreal, hermano del actual gobernador, quien ha tensado el proceso sucesorio. En su empeño por convertirse en gobernador en 2027 podría generar una ruptura que favorecería a la oposición a Morena. En el caso michoacano, las diferencias entre diversos grupos y el asesinato de Carlos Manzo anticipan un proceso intrincado.

El resto de las entidades también tendrían que ser revisadas con sus singularidades, desde luego: Baja California, Baja California Sur, Colima, Guerrero, Nayarit, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora y Tlaxcala. La disputa por las gubernaturas ya comenzó y es férrea.

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Nota del editor: Javier Rosiles Salas ( @Javier_Rosiles ) es politólogo. Doctor en Procesos Políticos. Profesor e investigador en la UCEMICH. Especialista en partidos políticos, elecciones y política gubernamental. Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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