Un punto de partida
Es necesario ponerle orden a la discusión. Principalmente cuando hablamos de los usos de la incidencia delictiva. Si hay claridad sobre esto podemos saber qué se requiere (cambiar o ajustar metodologías o fuentes de datos) para alcanzar mejor los objetivos. Va mi perspectiva desde una postura completamente empírica. Hablando de hechos, libre de posturas axiológicas, no estoy diciendo que un uso sea mejor que otro. Sólo tienen propósitos distintos.
Con base en mis experiencias profesionales en gobierno, sector privado, academia y sociedad civil, identifico tres usos principales que se le da a los datos de incidencia delictiva: político, económico y social. Cada uno con objetivos concretos, estrategias y actores. La separación tiene un fin analítico, porque en la realidad no son mutuamente excluyentes. Más bien, están traslapados.
Usos políticos de la incidencia delictiva
El objetivo en este caso es acceder, ejercer y mantener el poder político. Mantener el control del régimen. Hay varias estrategias para hacerlo, pero hay una que se ha vuelto dominante. Primero, se construyen realidades a modo: cualquier realidad que sirva al objetivo. Por ejemplo, afirmar sin evidencias que existe un proceso de pacificación o que el país está en llamas, como nunca antes. Las tendencias no sirven para afirmar que eso existe. Las realidades dependen de quién las construye. Segundo, difundir esta realidad potencialmente ficticia por todos los medios posibles para llegar a las audiencias correctas: la población, empresarios, organizaciones internacionales e incluso gobiernos extranjeros. Esto puede incluir el uso faccioso de las instituciones del Estado. Finalmente, neutralizar las visiones disidentes.
Los principales actores involucrados son los gobiernos y políticos oficialistas y de oposición. Los intelectuales del régimen y de la oposición. Los medios oficialistas y opositores. Organizaciones internacionales y gobiernos extranjeros. Quiero subrayar la participación de actores de oposición porque es un hecho que en la disputa por el poder también pueden caer en la construcción de realidades a modo. Empero, en nuestro país el oficialismo ha explotado este tipo de uso de los datos. Basta con recordar la presentación una y otra vez, por parte del expresidente López Obrador, de los datos de homicidio doloso afirmando la reducción de la violencia empleando comparaciones cuestionables.
Usos económicos de la incidencia delictiva
El objetivo en este supuesto es lucrar. Obtener ganancias. Esto no es negativo ni positivo. Sólo es un hecho. La estrategia dominante implica tres pasos. Primero se identifican riesgos para los clientes. Usualmente empresas. Por ejemplo, zonas de alta incidencia delictiva o más riesgosas para cierto tipo de industrias. Las carreteras con más robos a transportistas, por ejemplo, son de interés para las corporaciones de bienes de consumo. Posteriormente, inicia un proceso de difusión de la enfermedad que, si bien es real, el objetivo es crear miedo. Finalmente, está la venta de la medicina.
Los actores principales que hacen este uso de los datos son empresas de asuntos públicos y riesgo político. Consultorías. Aunque también se encuentran medios de comunicación que participan en la difusión del miedo y las soluciones. Al final están los clientes, como empresas de consumo, minería o energía, que a cambio obtienen mejores estrategias de seguridad.
Usos sociales de la incidencia delictiva
El objetivo es transformar la realidad. Construir territorios seguros. Esto implica formular y responder preguntas de investigación con métodos científicos. Por ejemplo, ¿por qué se acumula la violencia? Sin embargo, no se trata únicamente de reducir lagunas en el campo de conocimiento —como es el objetivo primario de la academia—, también se formulan propuestas de política pública para colocarlas en la agenda pública y de gobierno. Esto demanda muchos otros procesos. Como una adecuada forma de comunicar hallazgos y propuestas y una interlocución muy estratégica con diferentes tipos de actores.
Quienes hacen este uso de los datos usualmente son agencias internacionales, sectores académicos y organizaciones de la sociedad civil. Aquí también entran gobiernos. Hay muchos gobiernos comprometidos con estos objetivos. Especialmente en el ámbito municipal. La evidencia es clara. Algunas de las mejores experiencias en construcción de seguridad haciendo uso social de los datos vienen desde lo local. Vean el caso de Querétaro, Nezahualcóyotl o Morelia.