Publicidad

Síguenos en nuestras redes sociales:

Publicidad

#ColumnaInvitada | Incongruencia: el problema con la militarización

Es lógico que en estos años no contemos con evidencia contundente que respalde a la militarización de la seguridad pública como solución ante las violencias.
mar 20 septiembre 2022 06:00 AM
Militarización
Por más de 15 años, el gobierno federal y varios gobiernos locales han sostenido que la militarización es necesaria, pues las policías civiles son corruptibles e incompetentes, apuntan Armando Vargas y Carolina Koller.

La militarización se ha posicionado como la principal estrategia del gobierno federal en materia de seguridad pública durante los últimos tres sexenios en México. Sin embargo, no es un instrumento apropiado para afrontar las causas sociales e institucionales de la violencia.

Independientemente de las preferencias partidistas, frente al contexto de inseguridad que lacera cotidianamente a la población, es fundamental que la ciudadanía asuma una postura crítica ante las decisiones del gobierno a partir de un argumento básico: congruencia entre la naturaleza del problema y la respuesta del Estado.

Publicidad

Incongruencia entre la naturaleza del problema y la respuesta del Estado

Hablamos de militarización cuando las fuerzas armadas desempeñan directa o indirectamente funciones civiles del Estado, en el ámbito organizacional u operativo, ya sea por la vía legal o no. Nos referimos a funciones relacionadas con la gestión de conflictos y problemas sin un origen bélico.

En México, el proceso de militarización comenzó a finales del siglo XX con la alineación de la agenda gubernamental con los intereses de Estados Unidos en materia de seguridad nacional, pero en los últimos 15 años los militares han ocupado con mayor frecuencia posiciones de mando dentro de corporaciones civiles y el número de efectivos castrenses que realiza funciones de seguridad pública ha incrementado considerablemente.

Además, en este sexenio, se aprobaron reformas para que la Sedena asuma formalmente el control de la Guardia Nacional, lo que implica un avance sustantivo de la militarización como una política de Estado.

Si el discurso oficial nos habla del profesionalismo de las fuerzas armadas, ¿entonces cuál es realmente el problema con la militarización? La única vía para reducir de manera sostenida un problema público es afrontarlo desde sus causas. Todo lo demás será un paliativo, si no es que un desperdicio de recursos humanos y materiales.

No existe una respuesta definitiva sobre las causas de la violencia, pero la literatura para el caso mexicano muestra que responde a tensiones ocasionadas por desigualdades sociales cuyo impacto varía en función del problema específico (homicidio, distintos tipos de robo, violencia doméstica, etc.) y del contexto particular. Un mismo problema en diferentes regiones puede tener explicaciones completamente opuestas, demandando, en consecuencia, intervenciones diferenciadas.

En este orden de ideas, el problema nodal con la militarización es que las fuerzas armadas están entrenadas para neutralizar a los enemigos del Estado; no pueden resolver privaciones económicas, modificar dinámicas culturales arraigadas en la familia o la comunidad (machismo, discriminación, permisividad, incivilidad, etc.) ni desempeñar funciones básicas para la procuración de justicia, como realizar detenciones o rendir declaraciones ante el ministerio público.

Debido a la desarticulación entre la naturaleza del problema y la respuesta gubernamental, es lógico que en estos años no contemos con evidencia contundente que respalde a la militarización de la seguridad pública como solución ante las violencias: a pesar de algunas leves reducciones entre sexenios, las violencias mantienen niveles lejanos a los mínimos históricos.

Más de 15 años de omisión, riesgos mayúsculos en años venideros

Por más de 15 años, el gobierno federal y varios gobiernos locales han sostenido que la militarización es necesaria, pues las policías civiles son corruptibles e incompetentes. Desde un principio, la participación de las fuerzas armadas debió articularse como parte de una estrategia de contención focalizada con atribuciones definidas bajo una lógica de coordinación, implementando, paralelamente, políticas para la prevención social de la violencia, fortaleciendo, asimismo, las competencias de las policías locales, ministerios públicos y fiscalías estatales, con el propósito de permitir el retorno paulatino pero definitivo a los cuarteles de las fuerzas armadas.

 

En cambio, la falta de una estrategia holística ha convertido a la seguridad pública en un medio para concentrar poder a costa de innumerables víctimas. Los riesgos a la democracia y el bienestar de la población son mayúsculos para los años venideros. Al respecto, en un reporte especial , Integralia Consultores identificó los siguientes riesgos políticos, institucionales y sociales asociados a la militarización:

- Desbalance de la relación cívico-militar.
- Pérdida de capacidades de instituciones civiles del Estado.
- Estrategias de seguridad deficientes.
- Debilitamiento del pacto federal.
- Policías municipales y estatales relegadas a un segundo plano.
- Se mantienen violaciones a los derechos humanos.
- Incentiva la corrupción y la opacidad.
- Gradual politización del Ejército.
- Problemática participación de los militares como agentes económicos.

En una democracia no puede ser posible que la seguridad pública —la función básica del Estado y la condición mínima para el desarrollo— se convierta en un medio para disputar intereses políticos, mientras la influencia de los grupos criminales se fortalece, la cohesión social se debilita y la impunidad persiste.

Los gobiernos deben formular políticas a partir de diagnósticos regionales, apuntando a problemas concretos en espacios locales de intervención prioritaria. No dejemos de insistir en ello.

__________________

Nota del editor: Armando Vargas (@BaVargash) y Carolina Koller (@CarolinaKM__) son consultores especializados en seguridad pública, en Integralia (@integralia_mx). Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a los autores.

El reporte citado se puede consultar en este link .

 
Publicidad
Publicidad