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#ColumnaInvitada | La fuerza económica de las latinas en Estados Unidos

El 61% de las mujeres latinas participan en la fuerza laboral de EU; dos puntos porcentuales por encima de las mujeres de ese país.
vie 20 mayo 2022 05:35 AM
Trabajadoras mexicanas en Salinas, California
Las mujeres latinoamericanas en Estados Unidos tienen mayor participación de la fuerza de trabajo en el país.

La población de origen hispano en Estados Unidos está conformada por 62 millones de personas; la mitad son mujeres de acuerdo con el Censo levantado en 2020. El cambio demográfico es relevante pues la mayoría de las hispanas de segunda y tercera generación son jóvenes, independientes, emprendedoras y bilingües.

Un reporte de la organización Latino Donor Collaborative, detalla que el Producto Interno Bruto de toda la población latina en Estados Unidos fue de 2.7 billones de dólares en 2019; si fuera una economía, sería la séptima más grande en el mundo. El valor monetario de la producción de bienes y servicios de los latinos pasó de 1,7 billones de dólares en el año 2010 a 2,1 billones en 2015 y se situó en 2,3 billones de dólares en 2017.

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La mayoría de los 62 millones de las y los latinos que viven en EUA tiene un empleo relacionado con la educación, la salud y los servicios sociales, según el centro de estudios Pew Research Center. Si bien muchos no han terminado la secundaria y sus salarios –en promedio– son bajos, las distintas oleadas migratorias de las últimas décadas y el aumento de los latinos nacidos en el vecino país han contribuido a cambiar su situación laboral.

El 61% de las mujeres latinas participan en la fuerza laboral, dos puntos porcentuales por encima de las mujeres de ese país. Se estima que para 2028 los latinos, tanto mujeres como hombres, representarán una quinta parte del grupo de trabajadores.

Si bien la participación laboral es sobresaliente, la desigualdad salarial sigue siendo un asunto a resolver. Las brechas en todo el mundo, incluido el mundo anglosajón siguen siendo uno de los retos más importantes a acortar. Como hemos dicho insistentemente: a trabajo igual, igual pago.

En un estudio reciente titulado “57 centavos de dólar son insuficientes para las latinas”, el Centro Jurídico Nacional de la Mujer de Estados Unidos destaca que, en promedio, a las mujeres latinas en aquel país se les paga sólo 57 centavos por cada dólar que se les paga a los hombres blancos no hispanos por hacer el mismo trabajo y esto es aún peor con las mujeres inmigrantes. Esta brecha en el pago significa que las latinas deben trabajar durante 21 meses para ganar tanto como los hombres blancos no hispanos, pagado en sólo 12.

La capacidad y poder económico de las trabajadoras mexicanas son extraordinarias: a propósito del 8 de marzo, la compañía Western Union resaltó que uno de cada tres dólares que México recibió de remesas en 2021, provino del trabajo femenino en los Estados Unidos, al considerar que las remesas se han convertido en una herramienta de “empoderamiento” de las mujeres mexicanas.

En contraparte, hay temas en los cuales debemos prestar atención más allá de las fronteras. Las condiciones laborales para las trabajadoras latinas no son mejores, por ser las más vulnerables dado su estatus migratorio. Ese grupo poblacional tiene el mayor número de muertes y accidentes laborales y también sufren de acoso sexual y violaciones en el lugar de trabajo.

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Las latinas en la industria de alimentos y agricultura tienen el mayor promedio de incidentes de acoso sexual. El Centro Legal sobre la pobreza reporta que en el sector agrícola un 77% de las trabajadoras latinas en el sur del país denuncian que el acoso sexual es “un gran problema” en el trabajo que les afecta profundamente sobre todo, por las múltiples vulnerabilidades de esa labor.

Durante la era Trump se sucedían testimonios de inmigrantes latinas quienes sostenían que denunciar las violaciones laborales no era una opción debido a que los empleadores amenazaban con reportarlas a la agencia de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

Su empoderamiento contribuye a la visibilización y debe ser parte de los cambios, especialmente porque provienen de una cultura donde tradicionalmente las mujeres no eran reconocidas como líderes empresarias; esto está cambiando e incluso sus liderazgos hoy hacen que muchas sean ejemplo.

Su integración plena tiene que ir acompañada de una amplia agenda de derechos para que se posicionen en esa agenda como factor de cambio y sean tomadas en cuenta en múltiples espacios de toma de decisiones. Esa agenda debe garantizar el respeto a sus derechos humanos y laborales y un entorno sin discriminación ni acoso.

La comunidad latina tiene un peso relevante y creciente en todos los aspectos de la economía norteamericana, emprendiendo pequeños negocios y empresas, junto a la creciente influencia de las trabajadoras latinas en todos los sectores de la economía. En un país cuya demanda de mano de obra es consistente, el futuro y el éxito de Estados Unidos está íntimamente ligado a la fuerza económica de la comunidad latina, y sin duda al de las mujeres latinas que representan ya el 10% de la población total en el vecino país.

Es momento de subir el volumen y que esa voz sea escuchada.

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Nota del editor: la autora es titular de la Unidad de Igualdad de Género y Cultura de la Fiscalización de la ASF.

Las opiniones de este artículo son responsabilidad única de la autora.

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