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#ColumnaInvitada | Salud e información: desafíos de la Jornada Electoral 2021

Para los medios de comunicación, el reto en la cobertura del proceso electoral se encuentra en la oferta y disposición de contenidos de calidad que consideren: la información, análisis y creatividad.
mar 30 marzo 2021 11:59 PM
(Obligatorio)
La cobertura de la información de las elecciones debe tener información de calidad.

En algunas semanas se concretará la Jornada Electoral más grande y compleja de la historia de México, en la que 92.4 millones de mexicanas y mexicanos elegirán más de 20 mil cargos de elección popular, entre ellos: 15 gubernaturas, mil 063 diputaciones de 30 congresos locales, mil 926 ayuntamientos, 16 alcaldías y 500 escaños en la Cámara de Diputados. Por lo que, resulta importante reflexionar sobre los retos y posibilidades que este proceso electoral trae consigo para la democracia mexicana.

En primer término, el reto más importante reside en la conformación de elecciones transparentes y ordenadas, las cuales deben observar cuidadosamente las medidas de seguridad y los protocolos sanitarios. De acuerdo con el estudio Panorama Global de COVID-19: Impacto en Elecciones , de febrero de 2020 a marzo de 2021, al menos 78 países y territorios han decidido posponer sus elecciones nacionales y locales debido a la crisis de salud por la Covid-19, por el otro lado, 113 países y territorios han realizado sus comicios en la fecha contemplada.

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La Organización de Estados Americanos (OEA), a través de la “Guía para organizar elecciones en tiempos de pandemia” ha establecido que, en el marco de una estrategia nacional de salud, los Estados deben concentrar sus esfuerzos en garantizar los suficientes recursos y herramientas para fortalecer la institucionalidad electoral y la organización de elecciones seguras que observen las medidas excepcionales ocasionadas por la COVID-19. La OEA subrayó que las decisiones que adopten las autoridades electorales para la organización y celebración de procesos electorales deben contemplar las recomendaciones sanitarias y dar permanente seguimiento a la evolución del coronavirus en cada país.

Una buena práctica internacional en la materia se presentó en la elección presidencial en Bolivia –pospuesta en dos ocasiones debido a la crisis sanitaria– llevada a cabo el pasado 18 de octubre de 2020, esta jornada logró una participación del 88.4 por ciento de las y los votantes. En ese sentido, la Misión de Observación Electoral de la OEA destacó el comportamiento cívico del personal de los centros de votación y del electorado, así como el cumplimiento de los protocolos de bioseguridad implementados por Tribunal Supremo Electoral. Estas elecciones se caracterizaron por el estricto seguimiento de acciones como la ampliación y segmentación del horario de votación, el uso de equipo de protección personal y la restricción de actividades comerciales a menos de 100 metros de las casillas.

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En segundo término, el siguiente desafío que identificamos está vinculado con la desinformación y los insumos informativos de mala calidad. La desinformación limita y entorpece el derecho a saber, una campaña de desinformación y la sobreabundancia de datos imprecisos o falsos resulta problemática para las audiencias ya que incluye historias fabricadas y manipuladas que mezclan de datos verdaderos y falsos, así como elementos que recurren a los sentimientos, a los estereotipos y a la viralización de los contenidos.

El Reporte Anual de Noticias Digitales 2020 del Instituto Reuters encontró una alta preocupación por la desinformación. Además, se identificó a las plataformas digitales –Facebook y WhatsApp– como los principales canales de difusión de información falsa y engañosa, pero también como medios que proporcionan una forma efectiva para amplificar la información confiable en estos tiempos de ansiedad y confinamiento.

La información es un elemento indispensable para conocer, comparar, evaluar y decidir. El libre flujo de información de calidad es esencial para que estos comicios cuenten con la participación activa e informada de las y los electores, así como, para que esta jornada electoral se dé con la mayor transparencia y legalidad. Todas y todos podemos contribuir a combatir la desinformación. A nivel individual, nuestro desafío reside en el desarrollo de habilidades y competencias que nos permitan evaluar la calidad de la información que se difunde en los medios y redes sociales.

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Para los medios de comunicación, el reto se encuentra en la oferta y disposición de contenidos de calidad que consideren: la información, análisis y creatividad para posicionar sus productos informativos en diversas plataformas. En este rubro, es importante reconocer los esfuerzos de las y los periodistas como los de las plataformas Verificado y El Sabueso . Así mismo, en el INAI un equipo de trabajo coordinado por la comisionada Julieta del Río Venegas se encuentra desarrollando un proyecto de verificación de hechos que busca frenar la desinformación relativa al Covid-19.

Finalmente, las instituciones públicas debemos continuar construyendo mecanismos democráticos que rompan el ciclo de la desinformación desde la corresponsabilidad de múltiples actores, la transparencia proactiva y máxima publicidad de la información.

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Nota del editor:

Las opiniones de este artículo son responsabilidad única de la autora.

La autora es comisionada presidenta del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI).

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