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Sheinbaum y López-Gatell: deslindarse no es lo mismo que desmentir

La jefa de gobierno y el subsecretario de salud se sonríen mutuamente ante las cámaras, pero no dejan de patearse por debajo, y cada vez más también por encima, de la mesa.
mar 22 diciembre 2020 11:59 PM
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El subsecretario y la jefa de Gobierno en la conferencia en la que se anunció el semáforo rojo.

La Secretaría de Salud federal manipuló las cifras del semáforo regional de riesgo epidémico COVID-19 para evitar que la Ciudad de México pasara a semáforo rojo durante las primeras semanas de diciembre. Así lo reveló ayer un reportaje de Natalie Kitroeff en The New York Times . En un oficio dirigido a la Jefa de Gobierno, fechado el 4 de diciembre, el subsecretario Hugo López Gatell reportó que el porcentaje de camas con ventilador era 45% y que el porcentaje semanal de positividad era 25% . Sin embargo, la información dada a conocer por el propio López-Gatell el 1 de diciembre, y la del reporte semanal oficial de tendencias de curvas epidémicas, indican que en realidad la ocupación de camas con ventilador era 68% y el porcentaje de positividad ascendía a 37% .

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Ayer mismo, la jefa de Gobierno rechazó lo consignado por el NYT . Dijo que han actuado con responsabilidad, que siempre han sido transparentes respecto a las diferencias en las cifras, que las de la CDMX suelen ser mayores que las federales, que ambos gobiernos operan en coordinación, que blablablá. Le dio vueltas al asunto, aseguró que lo publicado era falso, pero no ofreció ninguna prueba que contradijera la evidencia en la que se basa el reportaje. Incluso, admitió que su oficina de comunicación fue la que le proporcionó a la reportera uno de los documentos, avalando de ese modo su veracidad.

Shelma Navarrete, reportera de Expansión Política, le insistió: “¿Entonces, usted afirma que no existió una reducción de las cifras de dos de estos indicadores para retrasar en la Ciudad de México la declaratoria de semáforo rojo?”. Sheinbaum sostuvo que su gobierno no ocultó el crecimiento de la ocupación hospitalaria, que nunca ha falseado ningún número y que de hecho dan a conocer muchos más datos que los que se publican a nivel federal. (Su declaración competa puede verse completa a partir del minuto 21:24 en este video:

Al buen entendedor, pocas palabras: Sheinbaum hizo la finta, pero en realidad no desmintió la nota, lo que hizo fue deslindar a su gobierno de la discrepancia en las cifras. No es lo mismo.

Lo que hizo la jefa de gobierno fue simular que lo rebatía para, en su lugar, pintar su raya con lo publicado por el diario estadounidense. En estricto sentido, su respuesta no negó la existencia de una discrepancia entre las cifras, se limitó a indicar que esas cifras no eran de ella sino de López-Gatell. Por la tarde, el subsecretario repitió que no hay conflicto entre las autoridades de la Ciudad y las federales, acusó al Times de publicar información imprecisa –aunque no detalló en qué consistían dichas imprecisiones– y dejó dicho, en flagrante discordancia con lo que sugirió Sheinbaum, que “la información del Gobierno Federal proviene de la Ciudad de México”.

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Sheinbaum y López Gatell se sonríen mutuamente ante las cámaras al tiempo que no dejan de patearse por debajo, y cada vez más también por encima, de la mesa. Los dos afirman que trabajan en plena coordinación mientras tratan de echarse la culpa el uno al otro. Ambos coinciden en descalificar al mensajero sin poder refutar su mensaje. Más preocupados por guardar las apariencias que por evitar contagios y fallecimientos, son el vivo ejemplo de lo que pasa cuando las ambiciones políticas impiden cumplir con las responsabilidades públicas.

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Nota del editor:

Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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