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#ZonaLibre | Cienfuegos, la extraña exoneración

Desde cualquier punto de vista, es histórica la decisión de Estados Unidos de retirar los cargos en contra de una figura de alto perfil como el general Cienfuegos, escribe Caleb Ordóñez Talavera.
mié 18 noviembre 2020 11:59 PM
Salvador Cienfuegos
Salvador Cienfuegos fue secretario de la Defensa de 2012 a 2018. En octubre pasado fue detenido en Los Ángeles, California, y este 17 de noviembre se informó que EU desistirá de las acusaciones en su contra.

Para mi padre, mi más asiduo lector.

El todopoderoso hombre de las Fuerzas Armadas mexicanas había colgado su vestimenta verde siempre pulcra, llena de medallas de honor, para utilizar el recién lavado uniforme naranja de la prisión neoyorquina. Salvador Cienfuegos Zepeda estaba siendo acusado por cuatro delitos relacionados con narcotráfico. Una y otra vez, él insiste en su inocencia. Sin embargo, la DEA lo acusa con aversión.

Quienes conocen personalmente a Cienfuegos aseguran que su rostro, siempre de semblante duro, contrasta con su actitud negociadora y amable. El hoy caído y acusado militar ha vivido el averno y abismo, pues ya se le ha tatuado en la frente, casi por endoso, que es culpable de tres cargos de conspiración para manufacturar, importar y distribuir cocaína, metanfetaminas y marihuana, además de otro cargo por lavado de dinero.

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Quienes fueron los primeros en arrojar las piedras contra el inculpado son los alentadores o admiradores de la 4T, quienes de manera desaforada aplaudían la caída del exfuncionario de Enrique Peña Nieto y aseguraban que era un logro del gobierno mexicano.

Incluso el presidente Andrés Manuel López Obrador, al conocer de la captura de Cienfuegos el pasado 16 de octubre, ironizó y aseguró entonces que “no todos los militares están involucrados en el caso”. Además, sentenció: “No vamos a encubrir a nadie. Ya pasó ese tiempo”.

Pero no pasó mucho y la situación se puso difícil entre el gobierno federal y el Ejército mexicano. Muchos militares que ocupan los puestos más importantes, por obviedad, son muy cercanos a su exjefe, a tal grado de que decidieron no cooperar más con las autoridades estadounidenses mientras duraran las incriminaciones contra el extitular de la Sedena, y presionar al gobierno mexicano para no ensuciar a la institución. Ante este escenario, tanto la actitud del presidente como la del canciller Marcelo Ebrard dieron un giro inesperado.

Salvador Cienfuegos, extitular de Sedena, recibe 5 cargos por narcotráfico

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López Obrador cambió la retórica el 20 de octubre, al nombrarse vocero ante la prensa para el caso Cienfuegos. Algunos se sorprendieron cuando el presidente aseguró que al paisano imputado se le ofreció toda la asistencia legal, que se debía respetar su derecho a la presunción de inocencia o, incluso, un trato con el gobierno de EU para mejorar su situación jurídica. Fue un guiño del Ejecutivo a los líderes militares, pues su estrategia de gobierno reposa justamente en su relación con las Fuerzas Armadas, y la misma estaba a punto de colapsar.

Y es que Andrés Manuel conoce bien a Cienfuegos, o eso hizo suponer el 25 de noviembre de 2018, cuando, siendo presidente electo, se reunía con 32,000 personas en el Campo Militar 1 de la Sedena. En aquel entonces, AMLO era tajante frente a la multitud: “Cienfuegos es un extraordinario militar”.

Una negociación histórica

Este 17 de noviembre, un documento de la fiscalía estadounidense asombró a muchos, al desistirse y exonerar de los cargos a Cienfuegos. “En reconocimiento de la sólida asociación de aplicación de la ley entre México y Estados Unidos, y con el interés de demostrar nuestro frente unido contra todas las formas de criminalidad, el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha tomado la decisión de solicitar la desestimación de los cargos penales de Estados Unidos contra el exsecretario Cienfuegos, para que sea investigado y, en su caso, imputado, conforme a la ley mexicana”, dice el comunicado conjunto del fiscal general de EU, William Barr, y su homólogo mexicano, Alejandro Gertz Manero.

En el exiguo texto, EU deja en claro que fue una solicitud de la fiscalía mexicana.

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Ahora, por todas las formas que se examine, la decisión de desestimar cargos tan comprometedores contra un mexicano tan conocido es histórica. Para nadie es un secreto que la DEA se ha caracterizado por años por estigmatizar e inculpar a mexicanos con pruebas que se obtienen incluso de manera ilegal, pero esta es una situación completamente distinta.

Para Ebrard, que nos devuelvan a Cienfuegos es un triunfo al respeto hacia México y sus Fuerzas Armadas, prácticamente un trofeo a la soberanía mexicana. Celebra que las autoridades han logrado que un mexicano sea entregado por EU sin cargos. Promete que seguirá el juicio en estas tierras.

Esta insólita situación tiene con la boca abierta a los actores de todas las fuerzas políticas. No solo en México, sino también en el vecino del norte, donde los opositores de Trump piensan que están liberando a un capo de la droga.

La resolución tiene cientos de interrogantes, no en el hecho de que se respete la soberanía mexicana, lo cual es un acierto del canciller, sino en la forma en la que fue negociada políticamente.

#AMLOvsAMLO | Caso Cienfuegos: AMLO cambia de postura

Esto deja mal parada a la DEA. Este gobierno deja en claro que no cooperará de la misma forma en la que se hizo en el pasado y que la agencia antidrogas no volverá a meterse con el Ejército mexicano.

Desnuda que Cienfuegos se convirtió en una carta que jugó Donald Trump contra Joe Biden, para que el gobierno mexicano no reconozca aún el triunfo del demócrata. Es una enseñanza también para quienes todo lo politizan, para quienes hacen teorías en su cabeza para favorecer a su líder político.

A partir del momento en el que Cienfuegos esté en territorio mexicano y sea expuesto ante un juez, su caso deberá de ser tomado con responsabilidad y de manera legal, permitiendo que se desahoguen las pruebas que lo pudieran inculpar o no. Este caso se ha convertido en un hito para aprender a callar y ubicar lo jurídico y legal en su conducto correspondiente, con el propósito de dejar de hacer más maromas vergonzosas.

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Nota del editor: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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