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#ZonaLibre | El PRI no estaba muerto

Para Morena, el hecho de perder contra el Revolucionario Institucional en las primeras elecciones luego de la implantación de la 4T es un golpe de realidad.
mié 21 octubre 2020 06:59 PM
Coahuila PRI Conferencia
El presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno, reconoció el trabajo de las dirigencias estatales que —a su decir— permitieron la victoria en Coahuila.

Uno de los personajes panistas más queridos de la historia fue Carlos Castillo Peraza. Él decía, reiteradamente, que “todos los mexicanos tenemos un pequeño priista por dentro”.

La frase cobra notoriedad en pleno 2020 cuando el pasado domingo 18 de marzo, al trascender las encuestas de salida, miles de personas festejaban el triunfo absoluto del PRI en los estados de Coahuila e Hidalgo. Era extraño ver que panistas o perredistas publicaran en sus muros de Facebook o en sus cuentas de twitter notas informativas, donde celebraban que el PRI había logrado el tan inesperado resultado.

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Los resultados son desastrosos para Morena, perder contra el Revolucionario Institucional en las primeras elecciones luego de la implantación de la 4T es un golpe de realidad para un partido que aparece como gran favorito en las encuestas para las elecciones de 2021.

Lo que hace preguntarnos ¿qué tan cierto es que el partido del presidente tiene la capacidad de movilizar a millones de personas si demostraron todo lo contrario el pasado domingo?

Ya hemos analizado la situación de extrema división que se vive adentro del partido en el poder, sin embargo, esta pequeña demostración en Coahuila e Hidalgo habla mucho más de lo que se puede debatir.

Algunos expertos en elecciones no se sorprendieron tanto por el resultado. A pesar de la enorme distancia entre ambos estados, hubo una similitud en la jornada; el hecho de que Andrés Manuel López Obrador no aparezca en la boleta determina mucho en la intención del votante. Esta pequeña muestra, arroja que hay muchísima gente que está con el presidente, pero no apoya a Morena. Una situación por demás preocupante, para su causa, en el próximo año.

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División mortal

En lugar de que las derrotas convocaran a un análisis profundo y a la urgente unidad, los candidatos a la presidencia de morena siguen atacándose unos contra otros, incluso como en el caso de Yeidckol Polevnsky, quien culpó directamente al actual presidente Alfonso Ramírez Cuéllar de ser el único culpable y exigir su renuncia.

En Coahuila, Morena tenía presupuestado 20 millones de pesos para las campañas, Polevnsky aseguró que “y no les llevó ni un peso para estructura ni para nada”, e incluso llegó a insinuar que se pactó con el PRI para que ganara la totalidad de las diputaciones.

De cierta manera el hecho de las derrotas electorales de Morena dio una bocanada de aire fresco a la democracia mexicana, pues durante meses, la oposición se ha visto muy débil y las encuestas los posicionan (a todos los partidos) muy mal de cara al 2021.

Así que es una buena noticia para los opositores, pues se demostró que el morenismo no es invencible, pero además, que el elector si toma en cuenta el nombre del candidato, su hoja de vida y su propuesta, incluso más allá del partido que lo arropa.

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Decir que perdieron Morena y el presidente sería inexacto, lo que demostró el PRI en Coahuila e Hidalgo es experiencia, preparación, resiliencia y trabajo político de primer nivel. Es un triunfo bien trabajado, atajado y resuelto por parte del antiguo partidazo.

Porque si Morena se muestra como perdedor, entonces el Partido Acción Nacional fue fulminado. Se fue con un pequeño margen de votos, al tercer lugar en dichos estados, donde estuvo incluso por debajo del 10% de los sufragios. Ni hablar del PRD o Movimiento Ciudadano, que demostraron inoperancia, que no tienen ninguna aspiración sería como institutos políticos para el 2021.

Cada día, las campañas políticas serán más complejas y con mayor grado de inteligencia por parte de los electores. Que el PRI arrasara en esta pequeña muestra debe encender las alarmas a todos aquellos liderazgos políticos que creen que es con bocanadas de dinero, apoyos sociales o el liderazgo de una sola persona con lo que se puede ganar las elecciones.

La gente, en Coahuila e Hidalgo, votó con la cabeza, la razón y lo que ellos consideraron era mejor para sus comunidades. Eso debe aterrar a muchos que siguen pensando que el votante mexicano todavía se deja encandilar por espejitos.

Las cosas en las casillas ya cambiaron.

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Nota del editor: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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