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Corrupción desigual

El gobierno mexicano maneja más mal (con más irregularidades) el dinero que se ocupa de reducir desigualdades. Esto debe cambiar si se quiere un México justo, escribe Viri Ríos.
lun 07 septiembre 2020 11:59 AM

Atacar la desigualdad requiere crear un Estado social capaz de proveer servicios públicos para todos, pero, sobre todo, para quienes más los necesitan. En México, esto no se ha logrado por varias razones, pero una muy importante es que la mayoría de las irregularidades del gasto público se concentra en el gasto social.

Como documentamos en un informe publicado la semana pasada por Oxfam, la corrupción (entendida como irregularidades en el gasto público) no sucede en todos los tipos de gasto por igual, sucede más en el gasto que atiende a poblaciones en mayor vulnerabilidad económica.

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En México, la corrupción es un mal que afecta más, y por encima de todos, a los más pobres. El dinero que el gobierno destina a educación, salud, desarrollo social, a los programas sociales que reducen la desigualdad, y a los municipios con mayores niveles de pobreza, está plagado de malos manejos, opacidad y corrupción —más plagado que cualquier otro tipo de gasto público.

Hay tres razones por las que la corrupción está contribuyendo a aumentar la desigualdad en México.

Primero, porque las irregularidades en el gasto público suceden más en los municipios más pobres. De la totalidad de los 25,000 millones de pesos “perdidos” por gobiernos municipales de 2001 a 2018, el 58% estaba destinado a municipios donde la mayoría de la población se encuentra en pobreza. Es decir, seis de cada 10 pesos cuyo uso no ha podido ser aclarado o recuperado por la Auditoría Superior de la Federación estaban destinados al presupuesto de municipios pobres.

La diferencia entre municipios pobres y no pobres es abismal. De 2001 a 2018, en los municipios más pobres de México (donde el 92% de la población vive en pobreza) se han “perdido” 4.1 mil millones de pesos. Por el contrario, en los más ricos (donde solo el 28% de la población está en situación de pobreza) solo se han “perdido” 1.7 mil millones. Así, por cada peso “perdido” en un municipio rico se pierden 2.4 pesos en un municipio pobre.

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Segundo, la corrupción en México contribuye a crear más desigualdad porque sucede más en el gasto enfocado en desarrollo social. El 53% de las irregularidades registradas a lo largo de 19 años de auditorías se relaciona con gastos en educación, salud y desarrollo social. Parece increíble, pero las irregularidades que más se discuten en medios, como son aquellas relacionadas con obras de infraestructura, son una cantidad mínima comparada con el dinero perdido en educación, salud o desarrollo social. Solo representan el 14%.

Particularmente preocupantes son las irregularidades que se pueden rastrear a gasto en educación y salud pública. En educación pública se han “perdido” 105,000 millones de pesos, lo que equivaldría a una tercera parte de todo el presupuesto asignado al ramo de educación pública en 2019. En salud, la cantidad “perdida” asciende a 91,000 millones de pesos, lo que equivale a casi siete veces el presupuesto asignado a prevención y control de enfermedades en 2019

Finalmente, la corrupción está contribuyendo a la desigualdad porque las irregularidades del gasto público suceden más en los programas y las partidas que tienen mayor potencial de reducir la desigualdad. Hay 20 veces más irregularidades en el gasto que contribuye a reducir la desigualdad que en el que no lo hace.

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De 2000 a 2018, hay 132,000 millones de pesos perdidos en las partidas y los programas con más potencial para contribuir con la reducción de la desigualdad, y solo 6,000 millones en aquellos con menor potencial. Para poner esto en perspectiva, los 132,000 millones serían suficientes para que el 10% de la población con menores ingresos en el país recibiera 10,000 pesos en sus bolsillos, monto que supera seis veces su ingreso mensual promedio.

Es momento de cambiar la discusión pública, dejar de hablar de la corrupción generalizada y comenzar a centrar esfuerzos en disminuir la corrupción que afecta más a las personas de menores recursos. Solo así podremos crear un México justo.

La principal tarea debe ser crear un gobierno que tenga la misma calidad de monitoreo, presencia y eficacia en su relación con todos los estratos sociales, y no tener un gobierno que, como el que tenemos ahora, actúa con mayor transparencia cuando atiende a las clases medias y altas.

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Nota del editor: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única de la autora.

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