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Encuestas, ecos y espirales

López Obrador y Trump siguen en sus espirales: en repetir una y otra vez, desde sus púlpitos, las realidades que ellos buscan imponer junto con sus seguidores, para convertirlas en verdad absoluta.
lun 20 julio 2020 11:59 PM
AMLO y Trump
La primera reunión entre ambos mandatarios había generado expectativa desde la semana pasada.

Los últimos meses se ha intensificado la publicación y difusión de encuestas de opinión presidencial, tanto en México como en EUA. Es lógico, EUA está a meses de su elección presidencial; y en México, para variar, queremos adelantar el ambiente electoral de las intermedias de 2021.

Lamentablemente, y como ya viene sucediendo hace varios años, cada vez más la mayoría de encuestas se están haciendo con alto sesgo, ya sea consciente o inconscientemente. Pareciera que sólo importa maquillar realidades para efectos mediáticos.

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Y con la pandemia, se dificulta aún más conseguir encuestas serias, ya que varios se están poniendo “creativos” o “vanguardistas” con metodologías que no pueden sustituir las presenciales, y que distorsionan más. Aunque sí se vuelve indispensable para los serios repensar modelos.

Lo que estamos viendo actualmente con las encuestas es la famosa cámara de eco. Esa práctica de mantenerse en un mismo circulo, encuestando a un universo homogéneo de pensamiento, para después replicar resultados en esa misa audiencia, refrendando una idea u opinión.

Es evidente en México con varias encuestas que están dando estrepitosos descensos en la popularidad del Presidente. Encuestas que, por más difundidas que sean, vienen de encuestadores y medios de comunicación conocidos por sus tendencias.

Se trata de contar una historia de fracaso de popularidad, para reforzar la idea de una minoría que siempre ha sido contraria al Presidente y sus postulados. Sin embargo, pintan una realidad de esa minoría, sin entender que una mayoría allá afuera piensa completamente distinto.

Hemos visto casos incluso que han puesto al Presidente por debajo de 50% de popularidad. Algo francamente impensable bajo la realidad social del país, que esa minoría insiste en negar.

Por supuesto que la tendencia de desgaste presidencial es clara y real. El cúmulo de errores que comete semana tras semana tiene costos. Pero esos costos aún no tocan su base sólida, y el nivel de la tendencia no llega a esos niveles estrepitosos.

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Las encuestadoras más serias nunca lo han bajado de un nivel más-menos 60%; lo que deja ver que el desgaste es en una base que en realidad nunca estuvo completamente de su lado; particularmente en grupos que lo apoyaron por descarte y hartazgo pero no por convencimiento

En EUA el panorama es igual de evidente. La gran mayoría de las encuestas, patrocinadas por medios de comunicación, está pintando un panorama de amplia ventaja de Joe Biden. Las últimas de este fin de semana incluso le dan ya ventaja de dos dígitos.

Los escenarios que se están presentando recuerdan mucho a los modelos de 2016, que sistemáticamente daban a Hillary Clinton una cómoda victoria. Muchos se sorprendieron al ver los resultados; sobre todo los que sólo veían las encuestas y no la realidad social del país.

Y si nos vamos más atrás, hay otros ejemplos en los que los modelos de opinión pública cometieron ese error. Particularmente, en la elección entre Dukakis y Bush padre, cuando muchos daban la victoria a los demócratas.

Estas encuestas agarran más fuerza con los recientes eventos de protestas por el racismo en EUA, detonadas por los constantes abusos policiales a la población negra, que también afecta a los hispanos.

Nuevamente, el discurso progresista de las costas trata de imponerse al resto del país. El problema es real y de fondo; como lo es también la marginación en la que viven millones de estadunidenses blancos en el resto del territorio; los famosos “white trash” y “red necks”.

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Justamente a esos es a los que no han querido medir las encuestas en 2016, y al parecer ahora. Justo esos que le dan su base a Trump, que están hartos de la “corrección política”, y que refuerzan sus molestias con las protestas que se han visto.

Esos mismos que, en concordancia con las ideas de su Presidente, no creen en la importancia del coronavirus, y han tenido sus propias protestas numerosas en muchos estados en contra del uso de cubrebocas, y de las medidas de confinamiento en algunos estados.

En México, se está midiendo un mundo de cierto nivel de ingresos, con ideas muy contrarias a las de la 4T, que en muchos casos ha tenido mayor cercanía con ideas de derecha o conservadoras. Un mundo que vivió en una burbuja mucho tiempo, ajenos a la desigualdad y la pobreza.

Varios en ese mundo, hoy ven sus viejos privilegios trastocados. Otros, ven con recelo el empoderamiento de una masa social por décadas marginada. Se sienten amenazados, como esos blancos promedio se han sentido por las acciones afirmativas en EUA.

Lejos de buscar la raíz de los problemas, prefieren retraerse en sus prejuicios. La realidad es demasiado cruda. En lugar de buscar cómo mejorar sus países, prefieren mantener el encono.

Esto lo han aprovechado magistralmente López Obrador y Trump. Ellos siguen en sus espirales del silencio. En repetir una y otra vez, desde sus púlpitos, las realidades que ellos buscan imponer junto con sus seguidores, para convertirlas en verdad absoluta.

Espirales que mucho tiempo funcionaron para quienes hoy se resguardan en sus cámaras de eco.

Dos presidentes profundamente ineficaces y fallidos en su forma de gobernar. Pero que en muchos aspectos ganan la batalla discursiva y mediática al resonar en una base social amplia.

Y los críticos, instalados en el pasado. Como el lamentable desplegado de “intelectuales” mexicanos la semana pasada; en su mayoría, cuestionados por vivir del poder, ya sea desde él o en su contra. Si entendieran al país, sabrían que llamar a una alianza opositora sólo fortalece al Presidente.

Mientras sigamos con encuestas fallidas, cámaras de eco y espirales del silencio, seguiremos ayudando a los “locos” en turno que lleguen al poder. En lugar de trabajar por el país y entender que nuestros problemas son estructurales, y que a todos nos toca resolverlos.

#QuéPasóCon... el Bloque Amplio Opositor?

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Nota del editor: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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