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Morena, ante el riesgo de ir del tsunami electoral en 2018 al naufragio en 2021

El partido fundado por López Obrador está a menos de un año de jugarse no solamente su mayoría en la Cámara de Diputados, sino también la posibilidad de dar continuidad a un proyecto de gobierno.
jue 02 julio 2020 05:30 AM
Morena-AMLO
Hace dos años, Morena festejó haber ganado la presidencia, el mayor número de asientos en ambas cámaras y sus primeras cinco gubernaturas.

A solo cuatro años de haberse constituido como partido, el 1 de julio de 2018 Morena hizo historia. No solo se convirtió en el instituto político más joven en ganar la Presidencia de la República, sino que también consiguió sus primeras cinco gubernaturas y se alzó como primera fuerza el Congreso (más tarde, aumentó su peso hasta incluso alcanzar la mayoría en la Cámara de Diputados).

Un año después, siguió cosechando triunfos al sumar otros dos estados y, con ello, se erigió como la segunda organización partidista que gobierna a más mexicanos: 36 millones.

Sin embargo, dentro de 11 meses podría perder esa hegemonía, debido a factores como sus conflictos internos, los señalamientos por posibles desvíos de recursos, el desgaste derivado de que hasta ahora el gobierno federal ha tenido pocos resultados en economía y seguridad pública, y las críticas por el manejo de la pandemia de COVID-19.

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Mientras los morenistas se pelean por el control del partido y lo que ello implica (la definición de más de 3,200 candidaturas y millonarios recursos públicos), analistas consultados por Expansión Política advierten que de los resultados que obtenga esta fuerza el 6 de junio de 2021 dependerá la continuidad del proyecto del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Los triunfos y los conflictos

El avance de Morena hasta ahora ha sido veloz. El 2 de octubre de 2011, el movimiento liderado por López Obrador se convirtió en asociación civil y tres años más tarde, el 9 de julio de 2014, consiguió su registro como partido. Su debut en un proceso electoral fue en 2015, cuando obtuvo sus primeros 3 millones de votos y 14 distritos federales, con lo que logró su primera bancada conformada por 35 diputados (21 de ellos, plurinominales).

Otros tres años después, Morena ganó la presidencia y se convirtió en la primera fuerza del país, condición que afianzó en 2019 tras conseguir dos gubernaturas más: Baja California y Puebla.

Pero con los triunfos también llegaron los conflictos por los espacios de poder y recursos, en los que se han registrado episodios como que la secretaria general —entonces dirigente—, Yeidckol Polevnsky, acusara que había "sabandijas" que querían entrar al partido; que grupos se pelearan por la Mesa Directiva del Senado, o que ahora haya un intercambio de señalamientos por posibles pagos irregulares en la compra de inmuebles y servicios por alrededor de 800 millones de pesos.

En vista de esa situación, el politólogo y profesor del Tecnológico de Monterrey José Fernández Santillán advierte que Morena se está descomponiendo en el ejercicio del poder.

Es el único partido en la historia moderna de México que se está descomponiendo dentro de poder, estando en el poder".
José Fernández Santillán, profesor del Tec de Monterrey

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A finales de 2019, Morena se enfrascó en una batalla para renovar su dirigencia. Cuatro figuras levantaron la mano: Bertha Luján, entonces presidenta del Consejo Nacional de Morena; Yeidckol Polevnsky, secretaria general y entonces dirigente; Mario Delgado, coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, y Alejandro Rojas Díaz Durán, consejero nacional del partido.

Luján es cercana a López Obrador desde que él era jefe de gobierno de la Ciudad de México. Polevnsky llegó al partido invitada por el hoy presidente. Delgado es un político muy cercano al canciller Marcelo Ebrard. En tanto, Rojas Díaz Durán es el suplente de Ricardo Monreal, líder de Morena en el Senado.

Después de meses de acusaciones, confrontaciones e incluso actos de violencia, el 26 de enero Alfonso Ramírez Cuéllar fue electo dirigente interino y prometió que solo estaría tres meses en el cargo, hasta que alguien más pudiera tomar las riendas de la organización.

Ramírez Cuéllar ya cumplió ese periodo pero su sucesión está en veremos. Sus cercanos aseguran que la pandemia de COVID-19 afectó el proceso interno y que, por la cercanía de las elecciones de 2021, la renovación de dirigencia tendrá que esperar. En tanto, sus opositores aseguran que quiere mantenerse en ese puesto para desde ahí controlar la definición de candidaturas y los millonarios recursos partidistas.

Apenas este miércoles, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) declaró fundada una denuncia en el sentido de que el partido no ha cumplido con la orden de renovar sus órganos de dirección, y le exigió hacerlo antes de que arranque el proceso electoral 2020-2021.

De acuerdo con el analista político Telésforo Nava, los morenistas están protagonizando una disputa "salvaje", como las que antes se veían en el PRD y en las cuales se vale todo.

La pelea es por lo que está en juego: por quién va a ocupar los cargos en el partido porque eso da poder, también la posibilidad de negociar las candidaturas a cargos de elección, y por los recursos millonarios".
Telésforo Nava, analista político

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En medio de estos conflictos internos, Morena se acerca a un momento clave: las elecciones de 2021, en las que además de la Cámara de Diputados estarán en disputa las gubernaturas de Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Campeche, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, San Luis Potosí, Sonora, Sinaloa, Querétaro, Tlaxcala y Zacatecas, 30 congresos locales y 2,000 ayuntamientos.

De cara a esa gran batalla electoral, los números no favorecen a Morena. En las encuestas, esa fuerza política pasó de 36% de aceptación en octubre del año pasado a 19% en mayo de 2020, es decir, bajó 17 puntos en solo siete meses.

De acuerdo con la consultora Integralia , la crisis por el COVID-19 también podría impactar a Morena en los resultados electorales, aunque hay otros factores en juego, como la popularidad del presidente, el desempeño de gobernadores y alcaldes y los conflictos internos.

Desde 2019, López Obrador pidió licencia para separarse del partido, pero sabe que este es importante para la continuidad de su proyecto. De acuerdo con Nava, ello explica que el mandatario ya esté en campaña.

"Él está preocupado por el derrumbe que tiene Morena y a la vez sabe que él tiene fuerza, por lo que está tirando todo su resto a la mesa para sacar adelante los comicios del próximo año; por eso proponía someterse a revocación de mandato en 2021, porque sabe que, si él aparecía en la boleta, arrastraría votos a favor de Morena, pero como no le resultó, por eso en medio de la pandemia él se lanzó a hacer giras", destaca el experto.

Morenistas reconocen que este es un momento clave para su futuro. Rojas Díaz Durán admite que, así como en 2018 Morena fue capaz de arrasar, en 2021 podría ser derrotado.

AMLO responde al conflicto en Morena | #EnSegundos

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"Morena está a punto de perder la mayoría de la Cámara de Diputados, y si perdemos la mayoría en la Cámara de Diputados, el tsunami que logramos en 2018 se va a revertir y convertir en un naufragio de la 4T. Estamos viendo el iceberg, nos podemos estrellar. Si perdemos la mayoría en 2021, hasta ahí llegó el gobierno de López Obrador", advirtió en entrevista.

En ese contexto, los conflictos internos y las acusaciones sobre posibles manejos irregulares también pueden tener un costo político. Por ello, algunos morenistas se pronuncian a favor de que estos asuntos sean resueltos, por muy penosos que resulten.

El presidente de la Comisión de Honestidad y Justicia de Morena, Héctor Díaz Polanco, considera que al partido le perjudicaría más intentar esconder un posible desvío de recursos, de lo cual se acusa a Polevnsky, quien incluso ya fue denunciada ante la Fiscalía General de la República (FGR).

"Es preferible asumir la realidad y proceder, porque de otro modo, como se ve desde la comisión, las autoridades ejecutivas encargadas de este asunto podrían ser acusadas de complicidad y de haber querido ocultar la información, a mi juicio eso sería peor. Si trascendiera a la opinión pública que habiendo esta situación no se procedió, sería mucho peor para el partido", dijo Díaz Polanco a Expansión Política.

Al respecto, Polevnsky califica de ofensivas las acusaciones en su contra y afirma que la "guerra sucia" ha sido el modus operandi de algunos correligionarios.

"Fui electa secretaria general del partido en 2015, tres años fui secretaria general y luego presidenta; creer que me esperé hasta la necesidad para comprar los inmuebles de partido para hacer algo truculento, ¡por favor!, me resulta sumamente ofensivo y desagradable", aseguró.

Aunque los morenistas confían en que el 6 de junio volverán a ser favorecidos con el voto gracias al trabajo del gobierno de López Obrador y de sus administraciones locales, los constantes conflictos en el partido amenazan con golpearlo y con hacer que pierda espacios ante la oposición.

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