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#ColumnaInvitada | Ventana de oportunidad para México con la visita a Washington

México debe aprovechar la visita del presidente López Obrador a Trump para impulsar medidas de apoyo a la recuperación de la economía y avanzar temas en favor de la seguridad nacional.
mié 08 julio 2020 11:00 AM
Casa Blanca
Casa Blanca

Con la visita de Andrés Manuel López Obrador a Washington en el marco de la aprobación del T-MEC, se abre una ventana de oportunidad política pocas veces vista en los últimos 20 años de la relación bilateral México-Estados Unidos, que México debe aprovechar geoestratégicamente a favor de la recuperación de su economía y de su seguridad nacional.

Hoy en día ninguna elección en los Estados Unidos de América se puede ganar sin el voto latino. Sin duda, la coincidencia de los tiempos de la visita con los próximos a iniciar de las contiendas electorales en el vecino país del norte dota de relevancia la presencia del mandatario mexicano en suelo norteamericano, junto con la visita que tendrá con Donald J. Trump, quien será nuevamente candidato presidencial por el Partido Republicano. Ante la declaración de Justin Trudeau de no asistir a la reunión, este evento perdió su neutralidad política al no ser trilateral y, sin duda, puede inclinar la balanza en la elección norteamericana en generar influencia sobre el voto latino a favor de la reelección del presidente estadounidense.

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Ante ello, se abre una ventana de oportunidad en términos geoestratégicos para México: dado que la visita de López Obrador le puede generar una ventaja político-electoral a Trump, México bien puede buscar la suya, y posicionar varios temas en la agenda bilateral, que han quedado rezagados en la política exterior de los últimos 20 años.

El principal de estos temas es el control y no proliferación de armas en la frontera compartida, como un asunto fronterizo esencial por resolver a favor de la seguridad nacional de México y la de Estados Unidos. Si bien el tema se ha abordado anteriormente en las reuniones de alto nivel entre ambos países no ha resultado en acciones que satisfagan los intereses compartidos en materia de seguridad.

Es relevante y más ahora tras el atentado de hace unos días en contra del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de la CDMX, Omar García Harfuch, junto con la latente amenaza del crimen organizado a varios funcionarios en materia de seguridad, justicia y derechos humanos; es un asunto de seguridad nacional tratar de disminuir el poder de fuego de dichos grupos delincuenciales, los cuales demostraron poseer debido a una falta de regulación del flujo de armas de origen estadounidense que ingresa a México por la frontera norte.

Lo anterior es un asunto urgente de tratar y que no ha podido insertarse como tema en la agenda bilateral en los últimos 20 años. Es también necesario para Estados Unidos porque le dotaría de estabilidad a la región y ayudaría al combate a los grupos del narcotráfico, que están extendiendo su influencia criminal en el vecino país y se han vuelto un factor desestabilizador de su seguridad interior.

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El binomio seguridad y desarrollo es codependiente, por lo que vale la pena tratar la regulación de las armas como un componente que también le dotará de certidumbre al desarrollo económico trilateral en el marco del T-MEC. Nuestra diplomacia mexicana es una fortaleza, así como lo es la cooperación en materia del sector defensa, que sin duda pueden dotar de soporte al manejo del control y no proliferación de armas, pero ahora como un compromiso permanente en la agenda bilateral.

De igual manera, la visita no solo le da un marco de certidumbre a la puesta en marcha del T-MEC como una región comercial, sino que es también una oportunidad para reposicionar a México en los mercados estadounidenses, así como de mostrar fortaleza económica y confianza para la inversión. Debido a la crisis económica causada por la recesión mundial derivada por el coronavirus, México perdió su posición como el principal socio comercial de los Estados Unidos de América, que ahora ocupa Canadá, sumado a que, de acuerdo con el Banco de México, nuestro país enfrenta el próximo año una caída de -8.8% en el Producto Interno Bruto, en el que se perderán más de 2 millones de empleos formales y cerca de 10 millones de empleos informales. La recuperación económica en 2022 y 2023 será lenta, por lo que hay que combatir este pronóstico con acciones proactivas que alienten una rápida recuperación y la salvaguarda de la inversión y las fuentes de empleo en México.

Por ello, la visita puede contribuir a posicionar a México como un socio competitivo que no bajará la guardia para fortalecerse económicamente y recuperar su lugar en términos comerciales. La competitividad genera mayor producción económica y demuestra que una sana ambición es atractiva para los inversionistas norteamericanos. De forma agregada, la aprobación y ratificación del T-MEC por parte del Senado Mexicano, junto con la visita del Presidente López Obrador a Washington son, sin duda, votos de confianza diplomática, pero aun queda por resolver el tema de los supervisores extranjeros para el cumplimiento de las cláusulas que inciden en la ley laboral mexicana, tema que Estados Unidos volverá a abordar eventualmente en la relación bilateral con México.

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A partir de la puesta en marcha del T-MEC después de más de dos años de negociación para renovar el principal tratado comercial para nuestro país, ahora México se reconoce como parte de Norteamérica ante el renacimiento de la región comercial trilateral. Ante ello, se establece un posicionamiento geopolítico a favor de nuestro vecino país y socio comercial, especialmente frente a China.

Esta también es la oportunidad para generar una confluencia de políticas económicas a favor de la recuperación económica que ha impactado a todos los países de la región, y superar la crisis juntos. Es prioritario generar puntos de acuerdo entre la política de nacionalismo económico de Trump con la política económica lopezobradorista dispuesta en el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, la cual persigue, entre otros: detonar el crecimiento, mantener finanzas sanas, impulsar la reactivación económica, el mercado interno y el empleo, así como el respeto a los contratos existentes y aliento a la inversión privada.

Estos objetivos nacionales coyunturales pueden encontrar impulso con la puesta en marcha del T-MEC, pero hay que forjar esas oportunidades mediante el uso de la diplomacia como instrumento de desarrollo y las reuniones de alto nivel como la que se llevará en unos días.

Sin importar qué tan breve o larga sea la reunión del Presidente Andrés Manuel López Obrador con su homólogo norteamericano Donald J. Trump, la visita puede aprovecharse como definitoria para establecer una agenda de trabajo a largo plazo, no solo en materia comercial, sino en materia de cooperación en materia de seguridad.

Esta oportunidad política es única. México, ahora es cuándo.

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Nota del editor: la autora es historiadora, maestra en Asuntos Internacionales con Especialidad en Política y Seguridad Internacional por la Universidad Anáhuac México.

Las opiniones de este artículo son responsabilidad única de la autora.

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