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Gobernadores cómodos y flojitos buscan modificar pacto fiscal

Escondidos bajo la bandera de que el pacto fiscal es “injusto”, gobernadores de estados ricos buscan modificarlo para continuar omisos a hacer su trabajo a costa del sufrimiento de estados pobres.
lun 13 abril 2020 06:30 AM
gobernadores del noroeste
Los estados del noroeste buscan estrategias conjuntas para enfrentar el COVID-19.

Un poco de contexto: En México todos los estados, ricos o pobres, forman parte de un “pacto fiscal”. Este pacto, a grandes rasgos, implica que todos los impuestos federales que se cobren (como IVA o ISR) independientemente de en qué estados se cobren, son puestos en una bolsa común. Esta bolsa se reparte entre las entidades federativas dependiendo su necesidad, no lo que aportaron. Esto le parece injusto a los estados más ricos, que aportan más.

Lo que no nos dicen los estados ricos es que adicionalmente, cada entidad, tiene la posibilidad de recaudar sus propios impuestos estatales y municipales. Sin embargo, la gran mayoría, por una combinación de flojera y por quedar bien con sus votantes, han decidido no hacerlo. No cobran predial porque no quieren invertir en mejorar el catastro. No cobran tenencia porque no quieren afectar a sus votantes con autos de lujo. No cobran nada porque no quieren crear oficinas de recaudación serias, ni rendir cuentas en sus estados sobre cómo usan esos recursos en su estado.

Básicamente, los estados han decidido vivir de estirar la mano de las fórmulas federales.

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El “pacto fiscal” no es perfecto, pudiera ser aún más redistributivo y basarse en resultados. Pero eso no es lo que piden los gobernadores de estados ricos. Las fórmulas no les gustan porque el dinero de la bolsa común no se reparte de forma proporcional a la riqueza del estado, sino con base en cuánta necesidad de gasto público hay en cada territorio.

Tampoco les gusta que los impuestos locales sean más difíciles de cobrar (como el predial) o el impuesto a la nómina. O que requieran crear más impuestos. Algo que, por cierto, no estaría de más dado que México es el país que cobra menos impuestos de la OCDE. El problema es que nos hemos acostumbrado a un país donde solo la clase media paga impuestos.

Hoy, ante la emergencia del COVID-19, los estados de Nuevo León, Tamaulipas, Coahuila y Jalisco están intentando modificar el pacto fiscal. No es la primera vez que lo hacen, cada año los estados ricos se quejan del pacto y cada vez se quejarán más.

Esto se debe a que cuando en 2007 se modificaron las fórmulas de repartición de impuestos federales, se determinó que año con año, esta se haría cada vez más de acuerdo a la población del estado (a sus necesidades) y cada vez menos de acuerdo su nivel de recaudación (su nivel de riqueza). La intención era dar más recursos a quien más los necesitara y crear incentivos para que los estados incrementalmente aumentaran su recaudación de impuestos locales. No lo hicieron.

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Lo que los gobernadores omiten en toda la discusión del pacto es que están metidos en este embrollo porque no quisieron incurrir en el costo político de hacer su trabajo: cobrar impuestos locales. De acuerdo a datos del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), los gobiernos de Jaime Rodríguez Calderón, el ‘Bronco’; Enrique Alfaro, Francisco García Cabeza de Vaca y Miguel Ángel Riquelme Solís solo recaudan el 14% de los impuestos locales a pesar de tener el 16% de la población.

Más aún, los gobernadores piensan que el IVA y el ISR que se recauda en su territorio fue por valor generado en su mismo territorio, pero eso no necesariamente es cierto. La industria de los estados ricos ha crecido y es competitiva gracias a la mano de obra de los trabajadores de estados pobres. Sin trabajadores del sur, muchas industrias del norte no funcionarían. Nuevo León incluso recluta policías de estados del sur para proteger a su gente. Así, ningún producto que se venda en estados ricos es el resultado exclusivo de su producción sino de la acumulación de valor que se va generado con el apoyo de estados más pobres.

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Los estados ricos también omiten mencionar que dentro de sus propios territorios tienen a muchas personas muy pobres que se benefician del pacto fiscal. De hecho, de acuerdo con el CONEVAL, en Coahuila, Jalisco, Nuevo León y Tamaulipas el 9% de la población es vulnerable por tener ingresos demasiado bajo, esto es más (¡no menos!) que a nivel nacional donde solo es el 7%. No todo Jalisco es Guadalajara, no todo Nuevo León es Monterrey, y no todo Tamaulipas es su frontera.

Si se va a repensar el pacto fiscal que sea con el objetivo de hacerlo más redistributivo y motivar a las entidades a que recauden más impuestos locales, no solo para crear un México más desigual.

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Nota del editor: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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