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#ZonaLibre| Los niños armados de la montaña

Ante la inseguridad en su comunidad, unos pequeños guardianes de Ayahualtempa, municipio de José Joaquín de Herrera, en la montaña de Guerrero, hicieron su aparición ante el mundo portando rifles.
mié 05 febrero 2020 09:55 AM
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Los menores fueron reclutados por la CRAC-PC.

Casi todos son huérfanos, son niños de la montaña, en un apartado poblado del estado de Guerrero. Las imágenes pueden llegar a ser perturbadoras, cuando estos niños se tapan la boca con algún pañuelo y se reúnen en una cancha de basquetbol para entrenar en su nueva función como policías comunitarios.

En su pensamiento, está la intención sin aparente temor de “luchar contra el crimen”. Todo comenzó cuando en un ataque armado de un grupo criminal, una decena de pobladores murieron, por eso, estos niños decidieron dejar los cuadernos y tomar las armas.

Y así, enfilados y con un rifle de asalto en las manos, los pequeños guardianes de Ayahualtempa, municipio de José Joaquín de Herrera, en la montaña del estado sureño de Guerrero, hicieron su aparición ante el mundo.

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Durante muchos años, la apartada y humilde población de la montaña guerrerense ha sido azotada por los grupos criminales, quienes han atemorizado y gobernado. Se trata de “Los Ardillos” y “Los Rojos”, quienes se disputan el control del trasiego de droga en la región.

El pasado 18 de enero, “Los Ardillos” provocaron una masacre donde murieron 12 músicos, dicha situación provocó que los hijos de los asesinados tomaran las armas y busquen venganza. Por tal motivo, la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) los ha adiestrado y les ha entregado armamento para que combatan al crimen organizado, en una zona donde no hay presencia policiaca ni municipal, estatal o de la Guardia Nacional.

Lee sobre el tema: ' Los Ardillos', el grupo criminal que disputa la Montaña de Guerrero

Las imágenes de los infantes han recorrido el mundo, provocando la condena de la Organización de las Naciones Unidas y del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien en la conferencia de prensa del pasado 31 de enero señaló: "Eso de formar niños con armas y tomar un video es un acto prepotente, no tiene nada que ver con la bondad ni siquiera con el poder, porque el poder es humildad. Esas actitudes, esos desplantes de prepotencia no sirven, no se consigue nada. Hacen ruido en las redes sociales, vergüenza les debería de dar hacer eso, no se les va aplaudir por eso".

Sin embargo, para el fundador de las CRAC, Bernardino Sánchez, lo que dice el presidente no tiene mérito ante la situación que se vive: "Yo le preguntaría al presidente qué es más vergonzoso; preparar a los niños para que se defiendan o soltar a sicarios… Para nosotros es más vergonzoso que los del gobierno, que tienen el poder de preparar a la Guardia Nacional, estén soltando delincuentes".

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El resultado del fracaso

Juan Martín Pérez, director de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), considera que la guerra fallida contra el narco es la consecuencia de que los niños estén siendo involucrados dentro de la vorágine violenta que se suscita en todo el país, donde durante los últimos 13 años todas las estrategias del gobierno contra la criminalidad han fracasado; en un país donde hay más de 13 millones de armas circulando.

Más allá de buscar protagonizar, para el REDIM los anuncios de reclutamiento infantil en las CRAC son un acto desesperado para llamar la atención del Estado Mexicano. Pues existe un hambre de justicia entre los menores, una búsqueda de venganza por la muerte de sus padres o familiares.

Para las CRAC es mejor que los niños estén siendo adiestrados y enseñados a defenderse, en lugar de ser cautivados por el narcotráfico, pues hay cientos de niños en el estado de Guerrero, que participan directamente en alguna actividad ilícita con alguno de los grupos criminales, quienes pagan por sus servicios con cantidades de dinero muy pequeñas o en especie, con droga.

Niños guerrerenses aprenden a utilizar armas para defenderse del narcotrafico

Para el gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo Flores, la solución de este flagelo es regresar a los niños a los salones de clases: “Necesitamos la educación, que los niños vuelvan a la escuela”, dijo. Sin embargo, la situación, luego de la masacre, hizo que los maestros huyeran del poblado, y hasta la fecha no les han enviado a nuevos maestros o restituido a los que tenían.

Ha pasado casi un mes desde que el grupo criminal de “Los Ardillos” creó un infierno en la zona y no hay avances, en cuanto a detenidos o en la investigación de los asesinatos perpetuados. Los niños no han recibido atención psicológica, no hay apoyos económicos por parte de ninguna instancia de gobierno. Los niños de la montaña siguen con sus paliacates y sus rifles, aprendiendo a disparar y estar alerta por si en algún momento sucede un enfrentamiento donde tengan que poner en riesgo sus vidas.

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Un reflejo nacional

Todo esto es solo una imagen amplia de lo que sucede en el país. Donde las policías comunitarias han llegado al hartazgo, al ver que la política de “Abrazos, no balazos” va diluyéndose, junto con su esperanza de creer que este gobierno podrá combatir efectivamente a los grupos criminales que tienen cercadas, amenazadas y pisoteadas a las comunidades rurales.

En cada zona del país, existen estas comunidades donde sus pobladores ya no pueden salir a las cabeceras municipales por temor. Ya no pueden gestionar obras sociales, servicios elementales o apoyos. Los doctores y los maestros han huido. El agua y la electricidad son deficientes, mientras que es imposible pedir ayuda.

Más allá de condenar el hecho de que los niños estén siendo adiestrados por las policías comunitarias, es urgente retomar, darle seguridad y calidad de vida a los pequeños poblados que viven con la zozobra de un día ser atacados por los sicarios.

Más del tema: Astudillo: Los asesinos de 10 músicos quisieron “simular un accidente”

El gobierno actual de López Obrador supone una cercanía real con las comunidades más pobres del país; una batalla frontal contra la corrupción para que los apoyos lleguen a cada rincón del país. Por eso, es imperante que la “Cuarta transformación” resuelva, con todo el poder del Estado, la situación de las comunidades que hoy son presa del terror, la marginación y la amenaza constante.

Porque la esperanza, se va diluyendo cada día más y es entonces cuando la desesperación presenta a un grupo de niños armados para proteger a sus familias y México siga sorprendiendo al mundo negativamente.

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Nota del editor: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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