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La Estampa | El rostro de Adrián LeBarón en el centro de la tragedia

El salvajismo criminal ha puesto en el centro del escenario un nuevo rostro lleno de dolor, se trata de Adrián LeBarón, quien busca justicia por el asesinato de su hija y cuatro de sus nietos.
jue 05 diciembre 2019 06:06 AM
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Demanda. Adrián LeBarón se ha movilizado para pedir que localicen a los responsables del asesinato de su hija y sus nietos.

México lleva años acostumbrándose a la presencia poderosa de los deudos que ha dejado la violencia. Así conocimos a Julián LeBarón, el hombre que, tras el asesinato de su hermano y su cuñado, se convirtió en una de las voces más elocuentes contra la impunidad mexicana.

Así también a Javier Sicilia, el poeta que lo dejó todo para luchar por un alto a la violencia homicida después de la muerte de su hijo. Así también conocimos a Aracely Osorio, la valiente madre de la universitaria Lesvy Berlín Rivera, una de tantas víctimas de la epidemia de feminicidios en un México que a veces parece moralmente desahuciado.

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Ahora, el salvajismo criminal ha puesto en el centro del escenario otro rostro lleno de dolor. Es el de Adrián LeBarón, cuya hija Rhonita Miller muriera asesinada y calcinada junto con cuatro de sus hijos en la masacre en Sonora que sacudió al mundo. Como otros mexicanos agraviados hasta lo más profundo por la violencia, Adrián parece haber encontrado un motivo para salir adelante en la improbable búsqueda de la justicia.

Adrián habla con la lucidez contundente de quien ha mirado los límites de lo humano. Le ha dicho a quien quiera escucharlo que lo que busca es consuelo desde la justicia. Quiere poder ofrecerles eso a los hijos huérfanos que dejó Rhonita y a su hoy viudo, un hombre que, de acuerdo con Adrián LeBarón, duerme acurrucado en la cama, sin poder separarse de los hijos que le quedan.

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Es con esa misma claridad que Adrián ha explicado que, para él, lo que ocurrió esa mañana horrenda en Sonora sólo puede explicarse desde el terror. En su peregrinar en la Ciudad de México, donde se encontró con el presidente López Obrador, Adrián ha aguantado, junto con los suyos, las infamias más repugnantes.

Ha tenido que aguantar que le digan traidor y vendepatrias. Ha tenido que aguantar que cuestionen su filiación con México, su amor por México. Y todo lo ha hecho no solo con gallardía sino con una fortaleza que de tan admirable parece hasta misteriosa.

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El presidente de México reconoció, tras escuchar a LeBarón y su gente, que lo único que buscan es lo que buscan miles y miles de mexicanos: justicia. López Obrador se comprometió a seguir buscándola, en el caso de LeBarón y tantísimos más. Qué bueno. Que así sea. Mientras lo consigue, el rostro preclaro de Adrián LeBarón seguirá ahí, mirándolo desde el centro del escenario de nuestra tragedia.

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Nota del editor: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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