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La Estampa | La tormenta política que atrapó a Donald Trump

En EU se vive el mayor escándalo desde el caso Watergate, pero el pronóstico es reservado: Trump puede ver afectado su deseo de reelegirse o usar el supuesto martirio a su favor, escribe León Krauze.
lun 07 octubre 2019 06:00 AM
Donald Trump
En 2020, Trump buscará reelegirse por otros cuatro años.

Es difícil decirlo porque el gobierno de Donald Trump nos ha acostumbrado a que cada escándalo palidece frente al siguiente, pero es verdad: lo que ocurre estos días en Washington es la mayor tormenta política en Estados Unidos desde Watergate, el conflicto que le costara la presidencia a Richard Nixon en 1974. Y Trump lo sabe.

A últimas fechas se le nota aún más destemplado que de costumbre. Llena su cuenta de Twitter con videos supuestamente exculpatorios, trata de redirigir la narrativa hacia los demócratas, agrede a los pocos (poquísimos) republicanos que osan criticarlo.

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La angustia de Trump es comprensible. Su índice de aprobación amenaza con caer por debajo del 40%, abismal para un presidente en busca de la reelección. El apoyo para un proceso de destitución también ha crecido, sobre todo entre los votantes independientes.

Al final, es posible que el abuso de poder en aquella llamada con el presidente de Ucrania y el subsecuente manejo fallido de crisis que han encabezado Trump y su equipo sean un punto de inflexión en la campaña del 2020. Pero también puede ocurrir lo contrario. Y es que aunque Trump esté claramente alarmado y dispuesto a contraatacar con furia, lo cierto es que el juicio político en su contra tiene muy pocas posibilidades de culminar en su remoción.

Veinte senadores republicanos tendrían que votar contra Trump para que ocurriera. Con lo que hasta hoy se sabe y dado el apoyo abrumador que Trump mantiene entre los votantes republicanos (casi nueve de cada 10 lo aprueban, por increíble que parezca) parece imposible que tantos senadores opten por lo que podría ser un suicidio político.

Lee: ¿Un juicio político a Donald Trump? Wall Street ya lo contempla

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Trump tampoco va a renunciar. Lo más probable, de hecho, es que ocurra lo contrario. Como ya ha comenzado a hacer, Trump pretenderá vender lo que ocurre como una conspiración, un complot, una larga maquinación para quitarle la presidencia.

Al final, su martirio podría beneficiarlo. Si los votantes trumpistas deciden comprarle a Trump su supuesto martirio y se presentan a las urnas en masa, el proceso de destitución podría convertirse en el mayor regalo imaginable para el presidente de Estados Unidos. Por eso no es imposible que el hombre que hoy pega de gritos y parece moribundo termine, como acostumbra, siendo el último en reír.
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Nota del editor: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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