El funcionario detalló esta línea de investigación, que ya había sido abierta años atrás, se fortaleció debido a que un reanálisis de las llamadas identificó a 17 nuevos sujetos de investigación y patrones que antes no fueron explorados en los que se incluyen integrantes de la policía estatal de Guerrero, integrantes de Guerreros Unidos y funerarias.
Un actor central de la red es Rodolfo “N” dueño de la Funeraria El Ángel e Irving “N”.
“A partir de este reanálisis se fortaleció particularmente la línea de investigación que años atrás había abierto en relación con las funerarias y hornos crematorios. Un dato muy importante para la investigación es que Rodolfo N. y su familia son propietarios de las funerarias investigadas y aseguradas, pero también son concesionarios del Servicio Médico Forense, que es la institución que certifica las causas de muerte y da las autorizaciones para sepultar o incinerar a un cuerpo”, expuso.
Un dato que permitió fortalecer esta línea de investigación, explicó, fue que Rodolfo “N” usó el teléfono de Julio César Mondragón, uno de los estudiantes asesinados durante la llamada ''Noche de Iguala''.
“Este hallazgo fortaleció los indicios que vinculan a personal de las funerarias con la desaparición de los estudiantes”, explicó.
Al identificar ciertas irregularidades en la operación de la Funeraria y en el Semefo, se realizaron cateos en los que se encontraron 23 indicios de fragmentos óseos, prótesis dentales, restos biológicos, casquillos y documentación, los cuales están bajo análisis para saber si corresponden a restos humanos y para obtener perfiles genéticos para determinar posibles coincidencias con los jóvenes desaparecidos.
Hasta ahora son siete los detenidos entre trabajadores de la funeraria y el Semefo, incluido Rodolfo “N” y su hijo, acusados por la desaparición forzada de personas.