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El caso Ayotzinapa da un giro: Ángel Aguirre pasa de testigo a imputado

A casi 12 años de la desaparición de los 43 estudiantes, la FGR optó por un nuevo modelo de investigación que consiste en reanálisis del expediente histórico.
ayotzinapa
El exgobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, es señalado por presuntamente ordenar la destrucción de evidencias para conocer el paradero de los estudiantes. (Fotos: Cuartoscuro.)

A un mes de que se cumplan 12 años de la desaparición de 43 estudiantes Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, el caso Ayotzinapa dio un giro: el exgobernador Ángel Aguirre pasó de testigo a imputado y se le restó responsabilidad al Ejército en ese episodio de septiembre de 2014.

Con la llegada de Ernestina Godoy a la Fiscalía General de la República, se abrió un nuevo modelo de investigación en torno a la desaparición de los estudiantes que consiste en un reanálisis exhaustivo y profundo del expediente histórico.

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En 11 años, Aguirre había sido considerado solo un testigo, pero no imputado por el caso. Sin embargo, la revisión permitió identificar la posible participación de Ángel “N”, exgobernador del estado de Guerrero, en la destrucción de evidencias.

“Ordené el reanálisis profundo, exhaustivo y detallado de las actuaciones existentes que abrieron nuevas líneas de investigación. Trabajo de reanálisis que acreditó con plena evidencia y apego al debido proceso, la posible participación de Ángel ‘N’, ex gobernador del estado de Guerrero, en la destrucción de evidencias para conocer el paradero de los estudiantes”, informó la fiscal en una conferencia de prensa.

La detención del expriista y experredista fue avalada por los padres de los estudiantes, quienes pidieron que entregue toda la información que tenga.

“Muy buena la detención, que declare todo lo que sabe”, sostiene Clemente Rodríguez Moreno, padre de Christian Alfonso Rodríguez Telumbre, uno de los 43 normalistas desaparecidos en 2014.

En su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum, aseguró que esa aprehensión no tiene tintes políticos.

“No tiene nada que ver con un tema político, es parte de la investigación. Les puedo comentar algunos temas; hay carpetas de investigación donde vienen muchísimos testimonios, algunos que se realizaron cuando se dio aquella falsa verdad histórica, vamos a decirlo así, y algunos posteriores, ya cuando llegó el presidente López Obrador. Entonces, todas esas carpetas están presentes”, explicó este viernes en su conferencia matutina.

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Las evidencias que se desaparecieron

Bajo otros fiscales, incluido Alejandro Gertz Manero, no formó parte de las líneas de investigación el ocultamiento de videos de las cámaras de seguridad del Gobierno estatal, mediante las que se habría grabado el momento en el que fueron detenidos los autobuses en los que viajaban estudiantes.

De acuerdo con la FGR, la noche del 26 de septiembre el autobús “Estrella de Oro” número 1531, en el que viajaban los estudiantes, fue videograbado por las cámaras de seguridad números 12 y 15, que se encontraban instaladas afuera del Palacio de Justicia en Iguala, en el momento en que era detenido por policías municipales y estatales.

En los primeros años de la investigación, las versiones oficiales planteaban que por fallas técnicas del sistema, el material de grabación no existía.

Sin embargo, un testigo colaborador confirmó que las grabaciones existieron pero fueron sustraídas.

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“En enero de 2026, una persona colaboradora aportó testimonio que confirmó la existencia de las videograbaciones y señaló a quien las sustrajo para entregarlas directamente a Ángel “N”, además de referir amenazas que explicaban su silencio previo”, explicó la fiscal Godoy.

A ese testimonio se sumó otro. En mayo pasado, un testigo protegido declaró que durante una reunión con mandos de primer nivel del gobierno de Guerrero, el entonces gobernador ordenó “desaparecer cualquier evidencia relacionada con los hechos ocurridos en las inmediaciones del Palacio de Justicia de Iguala”.

“Lejos de ser un acto aislado u omisión técnica, el ocultamiento de las grabaciones fue el resultado de una operación dolosa y deliberadamente estructurada desde la cúpula del Poder Ejecutivo Estatal”, afirmó Godoy.

El papel del Ejército, otro giro

El caso Ayotzinapa tuvo otro giro en las últimas semanas con la emisión de una recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en la que absuelve a las Fuerzas Armadas del episodio de desaparición de los normalistas.

En un informe de 2018, la CNDH emitió una recomendación en la que establecía una responsabilidad de las Fuerzas Armadas.

“En el caso del Ejército mexicano, hay una responsabilidad por parte de los elementos del 27° Batallón de Infantería, toda vez que fueron omisos ante los llamados de auxilio por parte de las personas en situación de víctimas y familiares de estos, al mismo tiempo fueron omisos ante la solicitud del Secretario de Seguridad Publica de Iguala”, dice la recomendación 15VG/2018 de la CNDH.

Sin embargo, en la recomendación del pasado 9 de julio, la CNDH excluye a la Secretaría de la Defensa Nacional y Marina de los hechos de septiembre de 2024.

“No hubo participación de los elementos de la Defensa en ninguno de los eventos violentos contra los estudiantes, mucho menos la existencia de un plan de ‘contrainsurgencia’ o estrategia general de los normalistas”, dice la recomendación.

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