En su nuevo periodo como presidente de Estados Unidos, Trump emprendió una batalla en contra del fentanilo, sustancia que desde 2017 elevó el número de muertes por consumo en sobredosis.
Entre las medidas que tomó la administración de Trump está el declarar como organizaciones terroristas a seis cárteles mexicanos, entre ellos el Jalisco Nueva Generación y el de Sinaloa, a los que también señala como principales comercializadores del fentanilo.
Antes de finalizar 2025, el gobierno de Trump también designó como Arma de Destrucción Masiva al fentanilo.
“El fentanilo ilícito se asemeja más a un arma química que a un narcótico. Dos miligramos, una cantidad mínima casi indetectable equivalente a entre 10 y 15 granos de sal de mesa, constituyen una dosis letal. Cientos de miles de estadounidenses han fallecido por sobredosis de fentanilo”, se lee en el propósito de la designación firmada por Trump.
A pesar de que hay una reducción en el número de muertes por el consumo de fentanilo, las cuales por primera vez están debajo de las 50,000 en varios años, se señala a las organizaciones criminales de poner en peligro la salud y la seguridad de millones de estadounidenses, además de contribuir a la inestabilidad regional.
“El fentanilo y otros opioides sintéticos siguen siendo las drogas más letales que se trafican en el país, causando más de 38,000 muertes en Estados Unidos durante el período de 12 meses comprendido entre septiembre de 2024 y septiembre de 2025. Esto representa una disminución de casi el 30% en las muertes por sobredosis relacionadas con opioides sintéticos, según datos de los CDC”, refiere el documento.