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Buenrostro: vigía de AMLO para la austeridad republicana

La actual titular de la Oficialía Mayor en Hacienda controla el gasto de las secretarías tras la reforma que desapareció las oficialías de todas las dependencias federales.
mié 10 julio 2019 05:30 AM
Raquel Buenrostro
Mandamás. Raquel Buenrostro controla todos los dineros del gobierno federal.

Con más de dos décadas en el servicio público, Raquel Buenrostro se ha convertido en la llave que controla los recursos del presupuesto federal, lo que la ha colocado como una de la mujeres más poderosas del gobierno federal, pero también la "piedrita en el zapato" para algunos funcionarios.

La destacada alumna del exsecretario de Hacienda, Carlos Urzúa —que después de su renuncia algunas voces la ubican como una de las señaladas en su carta y motivo causante de la salida de Germán Martínez del IMSS— ahora tendrá poder sobre la bolsa discrecional que estará en manos del ejecutivo y que aprobó el Congreso dentro de la Ley de Austeridad Republicana.

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No es una persona que, salvo una aparición esporádica en una mañanera, esté en las cámaras todo el tiempo. No es asidua a dar declaraciones, ni a los protagonismos. Pero, pese a haber sido parte del equipo inicial de Urzúa, pasó a convertirse en el principal alfil de Andrés Manuel López Obrador para implementar la austeridad republicana.

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Durante el gobierno de López Obrador en la Ciudad de México, Buenrostro fue directora de la Política Fiscal de la Secretaría de Finanzas capitalina, cargo que ocupó de 2000 a 2005. Previamente, se desempeñó como directora de políticas públicas de la Unidad de Política y Control Presupuestal en la Secretaría de Hacienda federal.

Actualmente, es la cabeza de una de las dependencias pilares para AMLO: la Oficialía Mayor de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la cual coordina a nivel federal la política de contrataciones públicas y tiene en sus manos, consolidar las compras de bienes y servicios del gobierno federal, a excepción de aquellas compras que realizan la Sedena y la Marina.

Por la instrucción de López Obrador de controlar cada peso que se gasta de dinero público, con la finalidad de generar los mayores ahorros posibles, combatir derroches y la corrupción, el año pasado la mayoría de Morena en el Congreso aprobó la reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública.

Además de quitarle la Secretaría de Seguridad Pública a la Secretaría de Gobernación, dicha reforma desapareció las oficialías mayores de todas las dependencias federales, salvo Marina y Ejército, y creó una súper Oficialía Mayor en Hacienda con la finalidad de centralizar el gasto.

“El Ejecutivo Federal, por conducto de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, establecerá, mediante disposiciones de carácter general, el modelo organizacional y de operación de las unidades de administración y finanzas del sector centralizado; esa Secretaría, por conducto de su Oficialía Mayor, coordinará la operación de dichas unidades en los términos de las disposiciones legales y reglamentarias aplicables”, señala el artículo 20 de la citada Ley, cuya reforma se decretó el 30 de noviembre de 2018, durante el último día de gobierno de Enrique Peña Nieto.

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Cada medicina que se compra, cada libro de texto, cada contrato que se firma en cada Secretaría, debe pasar por el escrutinio de la Oficial Mayor: quien ha sido señalada de implementar una austeridad extrema, lo cual se dice, ha entorpecido el flujo de recursos y ha causado despidos y falta de pagos a personal público.

Han sido justamente los casos de los libros de texto, cuya compra se retrasó y ya se va tarde para el inicio del siguiente ciclo escolar, y de las medicinas, cuya adquisición ha sido problemática y ha derivado en problemas de desabasto en diversas clínicas y hospitales del país, lo que le ha valido algunas críticas que se le han hecho a la Oficialía Mayor.

Los conflictos en diversas dependencias por falta de pago al personal, despidos masivos de personal, los recortes en cultura, el cierre de las estancias infantiles y falta de recursos para operar de algunas dependencias y estaciones de radio públicas, han sido otras de las críticas que apuntan a la oficina de Buenrostro, por llevar a la práctica la austeridad republicana.

El pasado 21 de mayo, al presentar su renuncia al IMSS, el exdirigente del PAN, Germán Martínez, denunció que “injerencias” por parte de Hacienda al interior del Instituto, además de ser neoliberales y estar obsesionadas con el ahorro, ponen en riesgo la salud de millones de mexicanos, sobre todo, de los más pobres. Sin decir nombres, Martínez hizo referencia directa a Buenrostro y a su área de competencia.

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“El Presidente del Gobierno de México proclamó el fin del neoliberalismo, pero en el IMSS algunas injerencias de Hacienda son de esencia neoliberal: ahorro y más ahorro, recortes de personal y más recortes de personal”, denunció el ex panista y actual senador morenista.

En su carta de renuncia, el exsecretario de Hacienda, Urzúa, denunció que, en materia económica, se han tomado decisiones de política pública sin el suficiente sustento. Además de que es inaceptable que en la dependencia se hayan impuesto funcionarios sin conocimiento de la hacienda pública. No mencionó nombres.

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Sin embargo, horas después, el presidente López Obrador, a través de un video, señaló, tras presentar a Arturo Herrera como nuevo Secretario de Hacienda, que l a austeridad que está implementando está cimbrando , causando rechinidos y causando titubeos. Es decir, dejó entrever que la razón de la renuncia de Urzúa fue a causa de las políticas de austeridad.

“Tenemos que hacer valer la austeridad republicana, no puede haber gobierno rico con pueblo pobre”, insistió el mandatario.

Más control a la bolsa discrecional

La Oficialía Mayor, lejos de las críticas, parece estar acumulando cada vez más poder. Ayer, en el Diario Oficial de la Federación se publicó que la Oficialía Mayor a cargo de Buenrostro tendrá la facultad de promover, diseñar, elaborar, celebrar, suscribir y administrar los contratos marco.

Los contratos marco son una estrategia de contratación basada en un acuerdo de voluntades que celebra una dependencia con uno o más proveedores, mediante los cuales se establecen las especificaciones técnicas y de calidad, alcances, precios y condiciones que regularán la adquisición o arrendamiento de bienes muebles o la prestación de servicios.

Además de esa nueva facultad, la semana pasada el Senado aprobó la Ley Federal de Austeridad Republicana, la cual establece que los ahorros que se generen mediante la austeridad podrán ser manejados, de forma discrecional, por la Secretaría de Hacienda. Es decir, la Oficialía Mayor ahora tendrá la facultad de decidir el destino de cada peso que se generen por los ahorros federales.

Para este año, se calcula que se podrán generar 125, 700 millones de pesos producto de diversos ahorros, los cuales son producto de las decisiones de la Oficialía Mayor.

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Secretaría de Hacienda y Crédito Público Presidencia Andrés Manuel López Obrador
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