“En un contexto de sequía extrema que afecta la disponibilidad de agua en la región, el Gobierno de México coordinó esfuerzos interinstitucionales para cumplir con el volumen mínimo anual previsto en las estrategias conjuntas anunciadas el 3 de febrero de 2026”, detalló en un comunicado la Secretaría de Relaciones Exteriores .
La dependencia señaló que el resultado fue posible mediante la coordinación entre distintas instituciones, en un escenario marcado por las limitaciones hidrológicas de la cuenca.
México prioriza el abasto para las comunidades
La sequía extrema plantea el desafío de cumplir los compromisos bilaterales sin comprometer las necesidades de agua de la población mexicana, especialmente en la región fronteriza.
En el comunicado, Relaciones Exteriores sostuvo que las acciones realizadas no pusieron en riesgo el derecho humano al agua, el consumo de las comunidades ni la producción de alimentos.
La administración federal destacó que el acceso al recurso es una prioridad y que se debe considerar el bienestar de la población y la continuidad de las actividades esenciales.
Tratado de Aguas de 1944
México y Estados Unidos mantienen una coordinación técnica para administrar sus recursos hídricos compartidos y buscar soluciones sostenibles ante los efectos de la sequía extrema.
Tras el cierre del primer año del ciclo 37, el Gobierno de México reiteró su disposición a continuar trabajando con Estados Unidos para cumplir el acuerdo.
El Tratado de Aguas de 1944, firmado por México y Estados Unidos el 3 de febrero, establece las reglas para distribuir y aprovechar las aguas compartidas de los ríos Bravo, Colorado y Tijuana, definiendo las obligaciones de ambos países.