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Inflación, enfermedades y pérdida de ingresos afectan a hogares con trabajo infantil en México, revela Inegi

Inflación, pérdidas de ingreso, muerte de un familiar o sequías son algunos de los problemas que más afectaron a los hogares con trabajo infantil.
Menor de edad sentado en una banqueta, mordiéndose las uñas.
Los precios elevados de los alimentos fueron el problema más reportado por los hogares con trabajo infantil: afectaron al 48.4%, de acuerdo con el Inegi. (Cuartoscuro)

Ocho de cada 10 hogares con trabajo infantil enfrentó un problema grave o muy grave en los últimos tres años, según la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2025 del Inegi.

En México hay 3.2 millones de hogares con infancias y adolescencias en condición de trabajo infantil, 83.3% de ese total reportó que padecido al menos un problema y solo 16.7% dijo no haber tenido afectaciones.

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Esta cifra contrasta con la de los hogares que también tienen población de entre cinco y 17 años, pero ningún integrante en situación de trabajo infantil. En estos hogares, el 77.4% reportó que experimentó problemas graves o muy graves, lo que representa una proporción 5.9 puntos porcentuales menor.

¿Qué problemas reportaron los hogares con trabajo infantil?

Entre los problemas que aquejan a los hogares con trabajo infantil se enlistan temas sociales, personales, económicos y hasta climáticos, como la pérdida de empleo, la inflación, la pérdida de cosechas, la enfermedad o muerte de un integrante de la familia y las sequías o inundaciones.

Según la ENTI, los tres problemas más frecuentes en 2025 fueron: los precios elevados de los productos alimenticios, que afectó a 48.4% de los hogares, enfermedad grave o accidente de un miembro del hogar, con impacto en 15.9%, y las pérdidas de ingresos por un trabajo remunerado, con 13.9%.

La sequía y la falta de lluvias o la inseguridad delictiva no se enlistan entre los problemas más relevantes, pero si le atañen a un alto número de hogares con población de entre cinco y 17 años que trabaja. El primero golpea a medio millón de hogares con 506,472 reportes en los datos tabulados del Inegi, mientras que por violencia se reportaron 309,297 viviendas afectadas.

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(Elaboración propia)


Entre los demás problemas, aunque con un impacto menor, se presentan inundaciones o exceso de lluvias, pérdida de cultivos por plagas, quiebra de un negocio familiar, precios elevados de los insumos agrícolas, pérdida de animales de corral por enfermedades, divorcio o separación, suspensión de apoyos económicos, entre otros.

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Jefatura de los hogares con trabajo infantil

De los 3.2 millones de hogares con infancias y adolescencias en condición de trabajo infantil, 1.8 millones registraron menores en una ocupación no permitida (como las actividades agropecuarias, el comercio informal, los servicios o la construcción); en esos hogares 600 mil tenían jefatura femenina y 1.2 millones, jefatura masculina.

Por otra parte, entre los 1.7 millones de hogares que reconocieron tener infancias y adolescencias realizando quehaceres domésticos en condiciones no adecuadas (en horarios prolongados o en tareas que ponen en riesgo su salud o desarrollo) 600 mil tenían jefatura femenina y 1.1 millones, jefatura masculina.

Es decir, en ambos tipos de trabajo infantil predominaron los hogares en los que un hombre era reconocido por los propios integrantes de la vivienda como la figura principal de autoridad, sustento económico, o toma de decisiones, y por lo tanto, quien permitía que los menores trabajaran.

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No obstante, también en ambas modalidades de trabajo infantil cuando el hogar queda a cargo de mujeres, son ellas quienes registran mayores tasas de desocupación en comparación con los hombres jefes del hogar, variable que también impacta en el fenómeno.

Más trabajo infantil, menor cantidad de bienes en hogares

Las viviendas con población de 5 a 17 años con presencia de trabajo infantil registraron una menor disponibilidad de bienes, servicios y tecnologías de la información y la comunicación, en comparación con las viviendas que albergan niños de 5 a 17 años, pero que no tienen necesidad de trabajar.

Por ejemplo, en el acceso a internet, apenas 79.8% de las viviendas que reconocieron tener infancias y adolescencias en trabajo infantil contaban con el servicio, contra 87.0% de las viviendas sin esta condición. La brecha se replica en televisión de paga: 37.9% frente a 45.2%.

Lo mismo ocurre con la posesión de automóvil o camioneta. Solo 44.2% de los hogares con trabajo infantil tenía vehículo propio, mientras que en los hogares sin trabajo infantil el porcentaje sube a 54.2%.

La carencia se extiende a los bienes básicos del hogar. En refrigerador, los hogares con trabajo infantil reportan 89.2% de posesión contra 94.3% de los otros hogares; en estufa de gas o eléctrica, 89.4% contra 95.0%; en lavadora, 75.6% contra 84.4%.

En tecnologías para el estudio, la desigualdad también está presente: apenas 10.9% de las viviendas con trabajo infantil tiene computadora de escritorio, frente a 15.8% de las viviendas que no presentan esa condición; solo 25.3% tiene laptop, contra 36.4% y 16.6% posee una tablet vs 24.7% del otro tipo de hogares.

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