Aunque en distintos espacios se les conoce como “Murciélagos”, hay una precisión importante: en la documentación oficial sobre ese operativo los militares son identificados como Fuerzas Especiales, no como una unidad denominada formalmente “Murciélagos”. El sobrenombre está relacionado con el distintivo que identifica a estas fuerzas dentro del Ejército.
Ese distintivo tiene precisamente la figura de un murciélago. El Manual Gráfico para el Uso de Uniformes, Divisas y Equipo del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos establece dos alas de murciélago desplegadas alrededor de un helicóptero y un cuchillo. Las alas son negras con filos dorados y el conjunto mide 50 por 31 milímetros.
De dónde vienen los “Murciélagos”
La historia de las Fuerzas Especiales se remonta a 1986, cuando se creó el Grupo de Fuerzas Especiales. En los años noventa evolucionó hacia los Grupos Aeromóviles de Fuerzas Especiales, conocidos como GAFE, y en 2004 adoptó formalmente la denominación de Cuerpo de Fuerzas Especiales.
Con el paso de los años, estas unidades desarrollaron capacidades para actuar en distintos terrenos y bajo diferentes condiciones. Su preparación no se limita al combate convencional: la documentación oficial contempla cursos de Operaciones Tácticas de Contraterrorismo, Tirador Selecto de Fuerzas Especiales, Seguridad Integral, Buceo de Combate, Manejo de Explosivos y Operaciones Ribereñas.
También existen modalidades de operaciones especiales para montaña, desierto, selva y zonas urbanas. La Sedena cuenta, además, con un Curso de Media y Alta Montaña. En este tipo de formación se desarrollan capacidades para desplazarse y operar en terrenos particularmente exigentes.
La preparación tampoco termina en el combate. En el Centro de Adiestramiento de Fuerzas Especiales se ha documentado capacitación en medicina táctica militar, con ejercicios de rescate acuático y vertical, atención de heridos y bajas en combate, soporte vital, trauma y evacuación aeromédica.