El informe explica que las bajas tasas de admisión por diabetes, afecciones respiratorias e Insuficiencia Cardiaca Crónica deben interpretarse en el contexto de un menor número de camas hospitalarias y menores tasas de egreso hospitalario.
Señala que, aunque pueden reflejar en parte una atención primaria sólida y un buen manejo de la enfermedad cardiovascular crónica, también pueden captar necesidades no satisfechas de atención hospitalaria, subdiagnóstico, retrasos en la búsqueda de atención o barreras de admisión donde la capacidad hospitalaria es limitada.
Al respecto, plantea que los sistemas de salud deben encontrar un equilibrio adecuado para asegurar el nivel menos derrochador de utilización hospitalaria al tiempo que garantizan un acceso adecuado para toda la población.
El factor obesidad
La obesidad es el principal factor de riesgo modificable para el desarrollo de la diabetes tipo 2.
Mientras en la región de América Latina y el Caribe, la prevalencia de obesidad adulta es del 38.5% en mujeres y 24.3% en hombres, niveles sustancialmente superiores a los de la OCDE (25.3% y 6.2%, respectivamente). En México aproximadamente el 40.2% de las mujeres adultas vive con obesidad y 31.8% de la población masculina adulta.
Además, la obesidad en adolescentes alcanza aproximadamente un 20% en hombres y 15% en mujeres, colocándose por encima del promedio de la OCDE. Factores urbanos como el consumo de comida rápida y la inactividad física agravan el entorno metabólico.
De acuerdo con el Panorama de la Salud, México se encuentra entre los nueve países pioneros de América Latina y el Caribe que se sumaron al Plan de Aceleración de la Organización Mundial para Detener la Obesidad.
Entre las acciones claves implementadas o promovidas se encuentran el etiquetado de advertencia en el frente del envase, la regulación de la oferta alimentaria en escuelas, las restricciones a la publicidad de alimentos ultraprocesados y la aplicación de los llamados impuestos saludables.