El Niño asociado a huracanes
Respecto a Polo, el Centro Nacional de Huracanes (NHC) informó que el huracán podría experimentar “algún fortalecimiento adicional” durante las próximas horas. Sin embargo, el organismo prevé que “permanezca en alta mar”, por lo que, de acuerdo con el pronóstico actual, no se espera un impacto directo en territorio mexicano.
Este año se perfila muy intensa por la presencia del fenómeno El Niño, ocurre cada dos a siete años cuando los vientos alisios, corrientes que van de este a oeste y que normalmente retienen las aguas cálidas en el Pacífico occidental, se debilitan temporalmente.
Esto hace que esas aguas asciendan a la superficie y se desplacen hacia el este.
Cuando las temperaturas se mantienen por encima de lo normal durante varios meses, se generan más tormentas en la región, lo que repercute en toda la atmósfera del planeta. Científicos están de acuerdo en que el cambio climático amplifica sus efectos.
Sin embargo, no hay consenso respecto a si fortalece a El Niño en sí mismo, aunque ha emergido evidencia en ese sentido.
El Centro Nacional de Huracanes se refirió el 21 de septiembre a las condiciones que favorecieron la intensificación de Polo como huracán.
"El pequeño núcleo interno de Polo se desplaza sobre aguas muy cálidas y sin perturbaciones previas (con temperaturas superiores a 30.5 °C), en un entorno de baja cizalladura y abundante humedad en niveles medios".
"Todos los modelos reflejan estas condiciones pronosticando una intensificación rápida, y el índice SHIPS de intensificación rápida muestra porcentajes tan elevados como jamás había visto", detalla el texto.
Otis y el fenómeno del Niño
El huracán Polo alcanzó la categoría 5 en aproximadamente 36 horas, mientras que Otis lo hizo en menos de 24 horas.
En el documento “ Huracanes y El Niño ” de la UNAM, destaca la presencia del fenómeno de El Niño con un incremento en la temperatura y espesor de la capa superficial del océano en la zona costera, lo que favorece la formación de huracanes, ya que esta capa de agua cálida representa una fuente de energía para dichos fenómenos.
“Si bien no todos los huracanes pueden estar asociados a la presencia de El Niño, existen varios ejemplos que ponen en evidencia su efecto, como el huracán Paulina de categoría 4 en escala de Saffir-Simpson y que provocó grandes desastres en Oaxaca al tocar tierra en octubre de 1997, durante El Niño 1997/1998, el cual se ha considerado como El Niño del siglo”.
El huracán Otis de categoría 5 tocó tierra en Guerrero en octubre de 2023, obtuvo su energía de la capa superficial de gran espesor que contiene agua cálida en las costas del Pacífico mexicano y su comportamiento errático pudo deberse a procesos no lineales de interacción entre el océano y la atmósfera incrementados por el exceso de calor en el océano debido a El Niño.
En ese entonces se predijo que la máxima intensidad de este fenómeno se alcanzaría durante el invierno de 2023-2024.