¿Qué pasará con los datos de inmuebles y propietarios?
Uno de los aspectos centrales de la propuesta es que los gobiernos municipal, estatal y federal podrán acceder e intercambiar información sobre los inmuebles, sus valores catastrales y sus propietarios, mediante la interoperabilidad de los catastros y los registros públicos de la propiedad.
La interoperabilidad es la “capacidad de los sistemas o dispositivos para comunicarse, a fin de intercambiar y consultar información entre las distintas autoridades catastrales y registrales”.
Esta comunicación se realizaría mediante “un identificador único, un estándar mínimo de información y un mecanismo de interoperabilidad que permita que sistemas distintos se comuniquen entre sí”, indica la exposición de motivos de la iniciativa.
El mecanismo para lograrlo sería la interoperabilidad entre plataformas unificadas. Es decir, las plataformas municipales y locales podrían “comunicarse” entre sí a través de una Plataforma nacional.
¿Qué ventajas tendría la nueva ley sobre catastro?
De acuerdo con la propuesta, la implementación de estas medidas puede tener diversos efectos positivos, entre ellos el cierre de brechas tecnológicas. Actualmente, algunos municipios cuentan con menores capacidades técnicas y enfrentan dificultades para realizar de manera eficiente el cobro del predial.
La homologación de herramientas y sistemas permitiría elevar y nivelar las capacidades operativas entre los municipios con mayor desarrollo tecnológico y aquellos que todavía utilizan sistemas manuales o desactualizados.
Además, se fortalecería la certeza jurídica patrimonial: “Se logra la interoperabilidad entre el Catastro y el Registro Público de la Propiedad (vinculando la Clave Única Catastral con el Folio Real del inmueble), evitando inconsistencias y protegiendo la propiedad de las personas.”
La propuesta también plantea beneficios en materia de ordenamiento territorial y urbano. Un catastro actualizado y georreferenciado permitiría identificar con mayor precisión deficiencias de infraestructura, zonas de riesgo y necesidades comunitarias, con el objetivo de asignar recursos públicos a partir de información actualizada y datos reales.