Entre ellos amplios deberes de diligencia para las plataformas, incluyendo evaluación de riesgos sistémicos, reglas sobre publicidad dirigida a menores, transparencia, perfilamiento y atención a diseños que puedan afectar el bienestar físico o mental de las personas usuarias.
Así, hay varias alternativas normativas que se pueden tomar según el espacio que se busque regular, la edad de las personas usuarias, el tipo de riesgo y la autoridad competente y además deben considerarse variables propias de México.
Nuestro país, por ejemplo, atraviesa profundas desigualdades sociales y diferencias territoriales, económicas, educativas y culturales, que no deben obviarse.
“Como ejemplo, en muchos hogares, el teléfono celular es la principal vía de acceso a internet y, en ciertos contextos, el medio más inmediato para realizar tareas escolares, comunicarse con familiares, acceder a información o participar en actividades comunitarias”.
Así una prohibición total para menores de edad deberá considerar que el uso de celulares es medio de comunicación familiar, por ejemplo.
“Una prohibición absoluta de estos medios muy probablemente sería desproporcionada e injusta a la luz del conjunto de los demás derechos fundamentales de la persona”.
De acuerdo con el análisis, hay una diversidad de infancias y adolescencias del país (por ejemplo según zonas rurales o urbanas), y distintas condiciones de acceso, acompañamiento y alfabetización digital, por lo que eso debe considerarse en la eventual regulación del uso de celulares, tanto en escuelas como fuera de ellos.
Además se considera que debe garantizarse el “inquebrantable deber de convocar también a las propias infancias y adolescencias al diálogo y debate nacional”.
Esto es así porque los celulares, como única vía de acceso al internet pueden favorecer la educación, la comunicación, la cultura y la participación, aunque, se admite, al tiempo “expone a riesgos asociados con uso problemático, ciberacoso, explotación de datos personales, violencia digital, publicidad dirigida, exposición a contenidos nocivos y otros riesgos”.
Así, en ese tema se entretejen los riesgos de adicción digital, la concentración del control de las plataformas y la necesidad de actualizar la legislación vigente.
Entre otros datos el Observatorio recuerda que de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2025, realizada por el INEGI, el 78.3% de los hogares mexicanos cuenta con acceso a internet y 86.1% de la población utiliza esta tecnología.
“El teléfono inteligente aparece como el principal dispositivo de conexión, utilizado por 97.3% de las personas internautas. Entre jóvenes de 15 a 24 años, la proporción de personas usuarias llega a 97.6%”.