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El desafío de México para cumplir las metas de ONUSIDA: detectar a 128,000 personas con VIH sin diagnóstico

Las autoridades de salud buscan reforzar la detección oportuna del virus para lograr que el 95% de casos conozca su diagnóstico y así reducir las nuevas infecciones y defunciones.
Lanzan Red de Respuesta al VIH para alcanzar las metas 2030 de ONUSIDA
En 2025 se detectaron más de 16,000 nuevos casos de VIH. (Foto: Mario Jasso/Cuartoscuro)

México va a contrarreloj para eliminar el VIH como problema de salud pública en 2030. A cuatro años de que venza el plazo, el país ya alcanzó dos de las tres metas fijadas por ONUSIDA: tratamiento universal y supresión viral. La asignatura pendiente sigue siendo el diagnóstico.

La Secretaría de Salud estima que en el país viven 430,000 personas con VIH, pero solo 302,000 lo saben. Es decir, apenas el 70%. Falta diagnosticar a unas 128,000 personas.

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Los países que aceptaron estos compromisos deben lograr que el 95% de las personas con VIH conozca su diagnóstico; que 95% tenga acceso a tratamiento y 95% logre una carga indetectable e intransmisible del virus. Con esto se busca acabar con las nuevas infecciones y reducir las muertes.

Más pruebas de VIH

Aunque el reto es grande, Juan Luis Mosqueda, director general del Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH/Sida (Censida), considera que es viable alcanzar la meta del diagnóstico.

El rezago, asegura, ya no se relaciona con problemas estructurales del sistema de salud, como la falta de insumos médicos. Corresponde, más bien, al estigma que pesa todavía sobre el VIH y que impide que la gente se haga pruebas de manera rutinaria.

Las pruebas están disponibles en todas los centros médicos del país, aseguró el secretario de Salud, David Kershenobich, al presentar la estrategia el pasado 30 de junio en la conferencia mañanera. “El reto es importante de aquí al 2030 ”, reconoció.

Diagnósticos: el cuello de botella

Aunque las pruebas de detección están disponibles de forma gratuita en las unidades de salud y el tratamiento contra el VIH es universal, a diferencia de años anteriores, el principal obstáculo ya no es la falta de infraestructura o de medicamentos.

De acuerdo con Mosqueda, México cuenta con pruebas rápidas gratuitas y con capacidad para ofrecer tratamiento universal.

El desafío está en convencer a la población de realizarse una prueba de manera rutinaria y dejar atrás el estigma que todavía pesa sobre el VIH.

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El director de Censida explica que las pruebas rápidas permiten obtener un resultado en 5 minutos con una gota de sangre, por lo que el desafío no es tecnológico. El problema es que muchas personas no se perciben en riesgo o evitan solicitar una prueba por miedo a la discriminación o al rechazo.

Para revertir ese escenario, la Secretaría de Salud busca triplicar el número de pruebas rápidas disponibles de aquí a 2030, con el objetivo de que puedan aplicarse de manera gratuita y confidencial en todas las unidades de primer nivel, además de jornadas comunitarias, escuelas y centros de trabajo. En 2024 se aplicaron casi 455,000 a nivel nacional.

Mosqueda considera que, si esa estrategia se acompaña de campañas para reducir el estigma, México todavía tiene posibilidades de alcanzar el 95% de diagnóstico antes de que concluya la década.

Debemos normalizar la prueba de VIH de la misma manera rutinaria que acudes a checarte la presión o la glucosa.
Juan Luis Mosqueda, director general de Censida.

Llegar antes del sida

El diagnóstico temprano no solo permite iniciar el tratamiento de forma oportuna, también evita llegar a etapas avanzadas de la enfermedad.

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En México, casi la mitad de los nuevos diagnósticos de VIH se realizan cuando la infección ya evolucionó al Sida, explica el director de Censida. Esto ocurre porque el virus puede permanecer durante años sin provocar síntomas.

"Con el VIH pueden pasar tres años, cinco años, siete años, sin que se sienta absolutamente nada y ya estar viviendo con VIH", advierte el especialista, quien insiste en que la prueba debe realizarse de manera preventiva y no únicamente cuando aparecen molestias o síntomas.

Un beneficio doble

Detectar de manera temprana a las personas que viven con VIH no solo mejora su expectativa y calidad de vida. También ayuda a frenar la transmisión del virus.

De acuerdo con Censida, una persona que recibe tratamiento y logra una carga viral indetectable deja de transmitir el VIH por vía sexual, un principio conocido como "indetectable = intransmisible". Por ello, aumentar el número de diagnósticos permitiría avanzar de manera simultánea en dos de los objetivos de ONUSIDA: reducir las nuevas infecciones y disminuir la mortalidad asociada al Sida.

Por ahora, México se mantiene con un promedio de entre 18,000 y 20,000 nuevos casos de VIH al año. En 2025 bajó a poco más de 16,000, pero reportó, todavía, más de 5,000 muertes.

La apuesta por ampliar el diagnóstico también busca avanzar en la eliminación de la transmisión del VIH de madre a hijo, de la que México todavía registró 867 de 2014 a 2025.

El director de Censida dice que ofrecer pruebas de detección a todas las mujeres durante el embarazo permitiría identificar los casos a tiempo e iniciar tratamiento para evitar que el virus se transmita al bebé.

El principal desafío, nuevamente, es normalizar la prueba como parte de la atención prenatal.

Durante más de cuatro décadas, el VIH ha estado rodeado de prejuicios. Para cerrar la brecha del diagnóstico, sostiene Mosqueda, hacerse una prueba debería verse con la misma naturalidad que tomarse la presión arterial o medirse la glucosa. Solo así México podrá localizar a las más de 128,000 personas que aún desconocen que viven con el virus y acercarse a la meta de eliminar el VIH en 2030.

El último tramo para lograrlo ya no depende solo del sistema de salud, depende también de vencer el estigma.

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