En México, casi la mitad de los nuevos diagnósticos de VIH se realizan cuando la infección ya evolucionó al Sida, explica el director de Censida. Esto ocurre porque el virus puede permanecer durante años sin provocar síntomas.
"Con el VIH pueden pasar tres años, cinco años, siete años, sin que se sienta absolutamente nada y ya estar viviendo con VIH", advierte el especialista, quien insiste en que la prueba debe realizarse de manera preventiva y no únicamente cuando aparecen molestias o síntomas.
Un beneficio doble
Detectar de manera temprana a las personas que viven con VIH no solo mejora su expectativa y calidad de vida. También ayuda a frenar la transmisión del virus.
De acuerdo con Censida, una persona que recibe tratamiento y logra una carga viral indetectable deja de transmitir el VIH por vía sexual, un principio conocido como "indetectable = intransmisible". Por ello, aumentar el número de diagnósticos permitiría avanzar de manera simultánea en dos de los objetivos de ONUSIDA: reducir las nuevas infecciones y disminuir la mortalidad asociada al Sida.
Por ahora, México se mantiene con un promedio de entre 18,000 y 20,000 nuevos casos de VIH al año. En 2025 bajó a poco más de 16,000, pero reportó, todavía, más de 5,000 muertes.
La apuesta por ampliar el diagnóstico también busca avanzar en la eliminación de la transmisión del VIH de madre a hijo, de la que México todavía registró 867 de 2014 a 2025.
El director de Censida dice que ofrecer pruebas de detección a todas las mujeres durante el embarazo permitiría identificar los casos a tiempo e iniciar tratamiento para evitar que el virus se transmita al bebé.