La afición checa celebra la euforia mundialista en CDMX: “Los mexicanos saben vivir el presente”
Aunque hay pocas esperanzas de que su país triunfe sobre México, aficionados de Chequia no dejaron de festejar previo al partido y tomaron las calles de la capital mexicana.
Peter Blah nació en 1962, el mismo año en que México y República Checa (entonces Checoslovaquia) se enfrentaron por primera vez en un Mundial de Futbol. Ahora, seis décadas después, es testigo del segundo juego entre ambos países en una Copa FIFA.
Aunque tiene pocas esperanzas de que su país gane este partido, hizo de todo para apoyar y festejar a su Selección: organizó una convivencia previa con cientos de checos que llegaron a la Ciudad de México para el torneo y una caminata desde el Parque Xotepingo al Estadio CDMX, sede del encuentro.
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La afición de República Checa comenzaron los festejos antes del partido de esta noche entre ese país y México.(Dulce Soto)
Esa manera de festejar la aprendió en México, donde vive desde hace 26 años y donde, asegura, celebramos prácticamente todo: cualquier triunfo de la selección mexicana, la muerte y hasta el inicio de la lucha de Independencia en vez de su consumación. En México encontramos motivos para ser felices en medio de tantos problemas sociales.
“México me sorprendió cuando llegué, hace 26 años, por su actitud de festejar lo que sea. Es muy bonito, porque la gente está alegre, la gente disfruta la vida y por eso estamos aquí”, destaca.
A Blah lo atrapó esta manera de vivir de los mexicanos. También el mole de olla y las playas naciones. Por eso eligió quedarse en el país. Aquí vende comida tradicional de Chequia en foodtrucks.
Es una de las 500 personas de República Checa que se estima viven en la capital. “No hay otro país como México en el mundo. México es único y siempre va a ser único. Es el mejor país que he conocido y decidí quedarme aquí”.
Petr Blaha es un checo que vive en México desde hace 26 años y asegura que “no hay otro país como México en el mundo". (Dulce Soto)
Pero hay una cosa que todavía no practica Blah tan bien como los mexicanos, ese optimismo que a veces raya lo ilusorio. El “y si sí” que siempre da esperanza.
A Blah le ganan los hechos y por eso, confiesa, ve bastante difícil que Chequia le gane a México este miércoles. Su pronóstico es 2-1 a favor de los mexicanos.
Tengo que decirlo con no tanta alegría: Yo creo que vamos a perder nosotros, va a ganar México. Porque vimos los partidos anteriores y no creo que va a pasar algo inesperado"
Peter Blah
La euforia mundialista que se vive en la capital, sin embargo, lo contagia. En Europa, describe, es raro ver a los aficionados vestidos con la playera de su Selección todos los días; celebrar los partidos menos relevantes; parar el trabajo, desquiciar la ciudad por un triunfo de panzazo.
Al grito de “¡Viva México!”, la afición de República Checa comienza los festejos antes del partido de esta noche entre ese país y México.
“Aquí cualquier partido se festeja en grande, en Europa no se ve tanto. Aquí es una euforia y está bien, está bueno eso”, comentó.
La fiesta de los mexicanos atrae a los checos, cientos bailan con el mariachi y el ballet folclórico México Mágico antes de su partido; después caminarán hasta el Estadio CDMX coreando porras y al grito de “¡Česko! ¡Česko!”.
Antes comieron Klobasa y tomaron Pivo. Se sintieron tanto en casa que tomaron las calles sin miedo y algunos también las orinaron. La Embajada de República Checa en México estima que unos 6,000 aficionados de ese país viajaron a México para el Mundial 2026.
La comodidad en un país ajeno se logra por la amabilidad de los mexicanos, que abrazan, invitan a comer y lanzan por los aires a cualquier extranjero. Una actitud que, más allá del entusiasmo por el evento deportivo, refleja un fenómeno social profundo: la fascinación de los mexicanos por la alteridad, según analiza Alessandro Questa, investigador de la Universidad Iberoamericana (Ibero).
Al grito de “¡Česko, Česko (Chequia)!”, los aficionados de República Checa parten en caminata desde el Parque Xotepingo al Estadio Ciudad de México, donde esta noche jugarán ambas selecciones en el Mundial de Futbol 2026.
"A mí me encanta mucho México, desde el primer día me sentí como en mi casa y encontré una energía y una forma de vivir muy diferente, que me llenó mi corazón y por eso me quedé aquí”, dice Teresa, una checa de 33 años que vive en México desde hace nueve. Y agrega: “Lo que más me encanta de México es la forma de vivir, porque los mexicanos saben vivir el presente".
En Chequia, describe, también festejan con reuniones en las plazas principales de ciertas ciudades y ondeando banderas, cantando. Muy parecido a lo que hacemos en México y, sin embargo, sostiene, no se siente la misma euforia.
“A mí me encanta la forma de cómo festejan los mexicanos. También nos gusta festejar, pero la forma como se festeja en México es algo impresionante”, menciona.
“Como ves en mis uñas”, dice mientras muestra sus manos y las uñas, pintadas de los colores de ambas selecciones. “Yo soy de los dos lados, porque mi corazón es México y mi otro corazón es República Checa”.
Tereza Vaniaková tiene 33 años y nueve viviendo en México. (Dulce Soto)