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La planta de amoniaco de Topolobampo, Sinaloa divide a los habitantes y reactiva protestas de defensores ambientales

La llegada de maquinaria reavivó las protestas contra la planta de amoniaco de Topolobampo, un proyecto que divide a Sinaloa desde hace más de una década.
	
topolobampo planta de amoniaco
La planta de amoniaco de Topolobampo reactivó un conflicto que enfrenta a comunidades indígenas y ambientalistas con autoridades y productores agrícolas. (Foto: Facebook/Sueña Dignidad)

La reciente llegada de maquinaria para la planta de amoniaco de Gas y Petroquímica de Occidente (GPO) reactivó el conflicto en la Bahía de Ohuira y las protestas en contra de este proyecto.

Mientras comunidades mayo-yoreme y organizaciones ambientalistas mantienen bloqueos y protestas para impedir la construcción, productores agrícolas, autoridades estatales y el gobierno federal sostienen que el proyecto cuenta con autorización ambiental vigente y puede fortalecer la producción nacional de fertilizantes.

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En los últimos días, comunidades indígenas, pescadores y organizaciones ambientalistas intensificaron las movilizaciones para impedir el avance de las obras, luego de la llegada de maquinaria industrial procedente de Alemania al puerto de Topolobampo.

Los opositores mantienen un plantón en instalaciones de la Administración del Sistema Portuario Nacional (Asipona) y han bloqueado el traslado de equipos destinados a la construcción de la planta.

La protesta escaló a otros municipios de Sinaloa como Mazatlán e incuso a la Ciudad de México, donde este jueves 4 de junio las agrupaciones Conexiones Climáticas, Colectivo Ecológico ¡Aquí No! y otras organizaciones de la sociedad civil se manifestaron frente a la Embajada de Alemania para exigir la cancelación definitiva del proyecto.

Los manifestantes dirigieron sus reclamos tanto a la empresa Gas y Petroquímica de Occidente como al consorcio suizo-alemán Proman y al banco alemán KFW-IPEX, señalado como una de las instituciones que respaldan financieramente la inversión.

"Topo no se vende, el mar se defiende" y "Aquí no", fueron algunas de las consignas utilizadas durante la movilización.

¿Qué es una planta de amoniaco?

La planta que se busca construir en Topolobampo es una instalación petroquímica que transforma gas natural en amoniaco (NH₃), un compuesto utilizado para fabricar fertilizantes nitrogenados. Cerca del 80% del amoniaco producido en el mundo se destina a la agricultura porque es la materia prima de fertilizantes como la urea y el nitrato de amonio.

En Topolobampo, el proyecto es impulsado por la empresa Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), filial en México del grupo suizo-alemán Proman.

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La planta está diseñada para producir alrededor de 2,200 toneladas diarias de amoniaco, lo que la convertiría en una de las más grandes de América Latina.

La empresa eligió Topolobampo por su acceso al gas natural, su puerto de aguas profundas y su cercanía con una de las regiones agrícolas más importantes de México. Además, la producción puede exportarse por vía marítima.

En 2014, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) otorgó la primera autorización de impacto ambiental al proyecto, sin embargo, desde entonces se iniciaron litigios, protestas y procesos de consulta indígena, por lo que su construcción se ha desarrollado de manera intermitente desde 2015 hasta la actualidad.

El caso llegó, incluso, a la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En 2022, la Corte revocó todos los permisos originales por la falta de consulta a las comunidades indígenas y ordenó realizar dicho proceso. En la consulta participaron 15 comunidades mayo-yoreme.

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De acuerdo con la Semarnat, la mayoría de las comunidades consultadas respaldó el proyecto. Entre las localidades que manifestaron su consentimiento estuvieron San Miguel Zapotitlán, Mochicahui, Charay, Vallejo, La Florida, Carrizo Grande, 5 de Mayo, El Colorado, San Isidro, Salsipuedes y Cerro Cabezón.

Mientras que las comunidades asentadas directamente alrededor de la Bahía de Ohuira, especialmente Ohuira, Paredones y Lázaro Cárdenas, lo rechazaron.

¿Por qué rechazan la planta?

Los pobladores apuntan que las comunidades asentadas alrededor de la Bahía de Ohuira son un sistema lagunar reconocido por su riqueza pesquera, biodiversidad y presencia de humedales costeros, por ello se oponen al proyecto, ya que consideran que la instalación industrial puede generar riesgos ambientales asociados al almacenamiento, producción y transporte de amoniaco anhidro, una sustancia considerada peligrosa en caso de fugas o accidentes.

Entre las preocupaciones se encuentran las alteraciones químicas en la bahía, afectaciones a peces, moluscos, crustáceos y aves costeras, así como impactos sobre actividades económicas como la pesca, el turismo y la recreación.

Defienden, además, que la Bahía de Ohuira forma parte de un ecosistema de alta sensibilidad ecológica vinculado al sitio Ramsar, incluido en la Lista de Humedales de Importancia Internacional, donde habitan especies marinas emblemáticas de la región, incluidos delfines, además de extensas zonas de manglar.

Por ello consideran que la planta pone en riesgo no solo recursos naturales, sino también elementos centrales de la identidad cultural y territorial del pueblo mayo-yoreme.

Semarnat compromete diálogo con las comunidades

Ante las recientes protestas, la Semarnat emitió este jueves un posicionamiento público en el que reiteró que mantiene acciones permanentes de supervisión ambiental y diálogo con las comunidades.

La dependencia federal subrayó que la autorización ambiental vigente corresponde a la emitida en septiembre de 2022 y que su cumplimiento continúa sujeto a vigilancia de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), que mantiene procedimientos administrativos abiertos y acciones de inspección relacionadas con el proyecto.

En tanto, la secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, señaló que el gobierno federal continuará fortaleciendo los mecanismos de atención comunitaria y seguimiento ambiental en la región e informó que, tanto en 2025 como en 2026, las autoridades han realizado recorridos para escuchar planteamientos y dar seguimiento a preocupaciones relacionadas con la pesca, la biodiversidad, los manglares y los ecosistemas de la región, así como observaciones respecto a permisos y autorizaciones otorgados previos a esta Administración.

El respaldo del sector agrícola

Mientras organizaciones ambientalistas exigen cancelar el proyecto, productores agrícolas de Sinaloa salieron públicamente en su defensa.

Representantes del sector sostienen que la planta permitirá reducir la dependencia de fertilizantes importados y garantizar el suministro de insumos estratégicos para la producción de alimentos.

Argumentan que el amoniaco constituye una materia prima esencial para la elaboración de fertilizantes utilizados en granos, hortalizas y otros cultivos que colocan a Sinaloa entre los principales productores agrícolas del país.

Además, consideran que la inversión puede traducirse en empleos, derrama económica e infraestructura para la región norte del estado.

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